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Casa Lac vuelve a abrir y busca cocinero

Tras casi cinco años cerrado, el restaurante Casa Lac, el más antiguo de Europa, vuelve a a abrir sus puertas tras renovarse y restaurar sus instalaciones. Ofrecerá cocina tradicional española.

Inauguración del Restaurante Casa Lac
Casa Lac vuelve a abrir y busca cocinero
PEDRO ETURA

Quizá ya no vuelva a degustarse aquella irrepetible pularda a las uvas, o los bocadillos de lomo al oporto, o aquel tocinillo de cielo con salsa de fresas que hacía las delicias de los más lamineros. Pero el caso es que Casa Lac, el que durante mucho tiempo ha sido el restaurante más antiguo de Europa -la licencia primitiva data de 1825-, vuelve a abrir sus puertas.

El restaurante, ubicado en lo más emblemático del Tubo zaragozano (Mártires, 12) fue adquirido en 2003 por el conocido empresario zaragozano Arturo Beltrán. En estos últimos cinco años, con diversos parones, se ha realizado la rehabilitación integral del edificio, con especial atención al restaurante, donde se ha llevado a cabo una minuciosa restauración. Según aseguraba ayer un representante de Ebrogran, S.L., grupo de Arturo Beltrán, las obras están prácticamente concluidas, lo que no quiere decir que el restaurante vaya a abrir las puertas de inmediato. "Nos queda montar la cocina y poco más -subrayaba-, y creemos que todo puede estar listo dentro de una semana o diez días. Pero no tenemos todavía quien nos lleve la cocina. Esto tiene que estar funcionando en el mes de junio, así que en los próximos días tenemos que encontrar a la persona adecuada".

Restauración meticulosa

La rehabilitación del edificio ha servido para crear seis apartamentos y un ático, de 40 a 50 metros cuadrados cada uno, que serán alquilados. Pero lo más destacado para los zaragozanos es la recuperación de Casa Lac. En lo artístico, se ha trabajado con mimo y cuidado. A las órdenes del decorador Emilio Piqueras, un equipo de especialistas ha trabajado duro para recuperar el aspecto que tuvo el local a principios de este siglo. Los apliques, lámparas, espejos, vitrinas emplomadas, escayolas y decoraciones en bronce se han recuperado con detalle. Ha habido también sorpresas, como los tallados de las piezas de madera (mostrador en la planta calle, botellero en el comedor) que han surgido tras varias capas de pintura. "Hemos tenido muchísima suerte con el equipo de artesanos y restauradores que han trabajado aquí -apunta Emilio Piqueras-, porque han realizado una labor perfecta, impresionante".

La planta baja seguirá siendo bar y cafetería, y el comedor sigue estando, prácticamente igual, en el primer piso. Se ha ganado un pequeño reservado en la bodega y, sobre todo, una espectacular cocina de casi 40 metros cuadrados. Pero lo importante es que la estética de Casa Lac va a permanecer inmutable, sobre todo cuando se vuelvan a colocar las mesas y sillas antiguas.

Un establecimiento de tanta antigüedad posee una fuerte carga sentimental. Casa Lac ha sido escenario de numerosas declaraciones de amor, y a casi ningún zaragozano deja indiferente. "El otro día una señora nos pidió permiso para entrar -relata Emilio Piqueras-, y cuando vio que, en lugar de derribarlo, casi habíamos concluido la restauración, llamó emocionada a su marido con el móvil. Resulta que su marido había trabajado aquí".

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