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Economía
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CRISIS FINANCIERA

Wall Street sufre la mayor caída en puntos de su historia por el rechazo al plan de rescate bancario

La Cámara de Representantes tumbó con 228 votos en contra el proyecto para afrontar la crisis .

La Bolsa de Nueva York sufrió un cataclismo que amenaza con un caos económico mundial de incalculables consecuencias, tras la inesperada negativa de la Cámara de Representantes a aprobar el plan de rescate de 700.000 millones de dólares -casi medio billón de euros- propuesto por la Administración Bush para salvar Wall Street. El mercado registró el mayor derrumbe en puntos de su historia, al desplomarse el índice Dow Jones 777,68 puntos, el 6,98%. La anterior marca databa del 17 de septiembre de 2001, jornada en la que se reanudaron las operaciones tras los atentados del 11-S, cuando la caída fue de 684,81 puntos. El terremoto se hizo sentir también en el precio del petróleo. El barril de crudo Texas cedió 10,52 dólares, cerrando en 96,37, y el Brent, de referencia en Europa, cayó 9,56 dólares, hasta 93,98.

Ya deprimidos desde el arranque de la jornada, los parqués fueron incapaces de encajar el brutal golpe que supuso el rechazo en la Cámara de Representantes del plan diseñado por el Gobierno de George W. Bush para tratar de estabilizar los mercados financieros y hacer frente a la crisis más grave que afronta Estados Unidos desde el crack del 29. El proyecto necesitaba 218 votos para salir adelante, y sólo cosechó 205. Otros 228 legisladores -133 republicanos (casi dos de cada tres) y 95 demócratas- rechazaron el plan en medio de una gran tensión y con el plazo para la votación abierto más tiempo de lo previsto en un intento desesperado de alentar el cambio de posición de los congresistas más recalcitrantes.

Bush había advertido en los últimos días, en un tono casi apocalíptico, de que el rechazo del plan podría producir un descalabro en el resto de la economía estadounidense y mundial. El portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, sostenía minutos antes de la votación que "tendremos los votos suficientes para aprobar esto, estamos seguros". Y sin embargo, el presidente se mantuvo al teléfono hasta el último momento para presionar a diversos legisladores reacios a apoyarle. No sólo él, también el vicepresidente, Dick Cheney, y el secretario del Tesoro, Henry Paulson, se emplearon a fondo en este empeño, al final infructuoso.

Reunión de urgencia

Conocidos los resultados del escrutinio, Bush admitió sentirse "muy decepcionado", igual que Paulson. En unas breves declaraciones junto al presidente de Ucrania, Viktor Yúshenko, el mandatario estadounidense explicó que se iba a reunir de inmediato con sus asesores económicos y con los líderes del Congreso para determinar "el camino" a seguir a partir de ahora. "Atajaremos la situación económica de frente", aseguró.

 

Henry Paulson, por su parte, insistió en que es necesario aprobar "lo antes posible un plan que proteja el sistema económico". "Hay mucho trabajo por hacer, pero lo que nos jugamos es demasiado importante como para simplemente dejarlo fracasar", agregó. En este sentido, la Cámara de Representantes decidió suspender el receso que había previsto para que sus miembros pudieran participar en la campaña para los comicios presidenciales del 4 de noviembre y anunció que se dedicará a buscar una alternativa, no descartándose una nueva votación.

Llamada a la calma

De hecho, el candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, considera que el plan de rescate aún tiene posibilidades de ser aprobado en el Congreso. "Demócratas, republicanos, pónganse manos a la obra y hagan esto de una vez por todas", pidió Obama en un acto electoral en Colorado que se retrasó 50 minutos mientras el senador y sus asesores seguían por televisión las votaciones. "Es importante que los estadounidenses y los mercados mantengan la calma", añadió.

También su adversario, John McCain, emplazó al Congreso a volver "de inmediato" a la mesa de trabajo. Aunque su llamamiento no tuvo mucho éxito ya que la Cámara de Representantes convocó a sus miembros.

 

Mientras, el principal asesor económico del candidato republicano, Doug Holtz-Eakin, culpó de lo ocurrido en la Cámara de Representantes a Obama y los demócratas, ignorando que el 60% de éstos respaldaron el proyecto frente a sólo el 33% de los republicanos.

En plena refriega preelectoral, el último episodio tuvo por protagonista a la portavoz de la mayoría demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, que poco antes de la votación atacó las políticas económicas de Bush y la ideología republicana por su evidente "falta de supervisión, de disciplina y de regulación" en los mercados financieros.

 

Su discurso ofendió vivamente a los legisladores más conservadores, en los que además despierta suma inquietud el uso de los recursos y el poder del gobierno federal para intervenir abiertamente en los mercados. "Se nos ha dado a elegir entre tener pan o libertad, creo que los ciudadanos prefieren libertad y yo estoy con ellos", proclamó el republicano de Michigan Thaddeus McCotter.

El presidente del Comité de Servicios Financieros del Congreso, Barney Frank, criticó a los republicanos por oponerse al plan y "castigar a toda la población" porque alguien "ha herido sus sentimientos", aunque también entre los demócratas hay quien, como el legislador de Ohio Marcy Kaptur, criticó un plan que, a su juicio, pretende limpiar los restos de "los crímenes cometidos por Wall Street"».

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