Economía

ENERGÍA

Unos 900.000 aragoneses afrontan con dudas la entrada en el mercado eléctrico libre

El Gobierno fija hoy el precio de la nueva tarifa que pagarán 24,9 millones de españoles desde el 1 de julio

zaragoza. Mañana martes los 900.000 clientes de las eléctricas en Aragón se acostarán perteneciendo a una compañía y se despertarán habiendo sido traspasados a otra. En el caso de la comunidad, con mayoría de clientes de Endesa, el cambio supondrá que las próximas facturas llegarán a nombre de Endesa Energía XXI, la comercializadora de último recurso que ha creado siguiendo las órdenes del Gobierno central. Esto no supondrá que ya estén en el mercado libre, sino que quedan al amparo de una tarifa regulada hasta que se decidan a hacerlo. Algo que no se aconseja de momento.

 

Con este silencioso cambio la mayoría de los clientes no serán conscientes de que se abre la etapa más importante de la liberalización eléctrica iniciada en 2003, que va a pasar con la misma indiferencia con la que se abrió a la competencia el mercado del gas natural hace justo un año. La falta de información ha sido una de las características de este proceso, crítica en la que han coincidido tanto las asociaciones de consumidores como algunas fuentes del sector eléctrico, que han reprochado la premura para aplicar los cambios que ha ido dirigiendo el Ministerio de Industria.

 

A estas alturas todavía no se sabe el precio que tendrá la luz a partir del 1 de julio. Hoy está previsto que finalmente el Gobierno anuncie cuánto pagarán los clientes que no pasen al mercado libre por la llamada tarifa de último recurso (TUR). Esta será la única que señalará el Gobierno. Hasta ahora, las eléctricas aplicaban las tarifas reguladas por el Estado, pero ahora cada comercializadora fijará la suya.

Averías y contadores

Las compañías tradicionales tambien han tenido que crear sus propias comercializadoras, que competirán en el mercado con una veintena de firmas. Estas serán las que pasen los recibos de la luz, den las altas y bajas y atiendan reclamaciones. En el caso de averías y problemas relacionados con la lectura de contadores el consumidor deberá dirigirse a su distribuidora, la que ha sido hasta ahora su compañía.

 

Además de Endesa, también contarán con empresas de último recurso Iberdrola, Hidrocantábrico, Unión Fenosa y E.on. Todas ofrecerán el mismo contrato y se subrogarán en las obligaciones y derechos del cliente. El objetivo es que todos los clientes contraten en el mercado libre de forma paulatina. El consejo de las asociaciones de consumidores es no hacerlo hasta que no se conozca la TUR y los precios que ofertan las compañías, que ahora están a la espera del que fije el Ministerio, que será el más alto del mercado.

Subida del 5% cada mes

No habrá plazo para cambiar, salvo para los clientes con más de 10 kilovatios de potencia, pymes y pequeños negocios. Estos se enfrentan a una subida de la luz del 5% cada tres meses si no contratan con una empresa en el mercado libre. En esta situación están 150.000 clientes aragoneses, de los 1,2 millones en todo el país.

 

Para el resto de clientes todavía no se ha desvelado si el cambio supondrá un incremento del precio de la luz, aunque sí que incluirá los costes de producción y comercialización. Ello para evitar que siga engordando el déficit tarifario por el que las electricas cifran en 15.000 millones de euros la deuda que tiene con ellos el Estado por la diferencia entre los costes que afrontan y el dinero que cobran.

 

A la lista de temas pendientes se suma el bono social. Una ayuda del Gobierno para "congelar" el precio de la luz a los usuarios con rentas más bajas (pensiones mínimas, parados y familias numerosas). El retraso en la información sobre cómo solicitarlo hará que no pueda aplicarse en la factura de julio.

 

Todo ello en un año que empezó con los consumidores colapsado las oficinas de información de las eléctricas por otro cambio, el de las facturas que pasaron a ser mensuales. No se debió aprender mucho porque ahora se repite la falta de información.

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