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Economía

MANIFESTACIONES SINDICALES

UGT y CC. OO. piden más movilización social en una tibia protesta contra la reforma laboral

En Zaragoza hubo 2.000 manifestantes, según la Policía, y los sindicatos hablaron de 12.000. "Nos estamos jugando que el futuro sea peor", dijo Méndez en Madrid.

Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, ayer en Madrid.
UGT y CC. OO. piden más movilización social en una tibia protesta contra la reforma laboral
CH. MOYA/EFE

"Todos los trabajadores tendrían que estar hoy aquí y ser conscientes de lo que van a perder si no se movilizan", decía ayer Rubén López, uno de los cerca de 2.000 manifestantes, según la Policía Nacional -aunque los sindicatos cifraron la participación en 12.000-, que recorrieron el centro de Zaragoza para exigir la retirada de la reforma laboral en una tibia protesta. "Más deberíamos ser, pero la gente va dejando todo pasar hasta que les toca a ellos", advertía José Manuel Hernández en esta protesta, preludio de la huelga general del 29 de septiembre.

"Estamos pocos: la gente no se conciencia de lo que se le va a venir encima", insistía otro ciudadano, José Luis Huertas, indignado porque "todos los parados tenían tenían que haber estado aquí". A su juicio, la "gente no se da cuenta o no se quiere dar del retroceso que supone este decretazo". "La sociedad no está ni movilizada ni informada", añadía Marian, empleada pública, que acudió a esta manifestación y no a la de los funcionarios, porque la reforma laboral "sí nos afecta a todos".

Con mucho calor y las terrazas de Independencia llenas de ciudadanos que miraban a los manifestantes como si formaran parte de un espectáculo improvisado, la protesta discurrió sin incidentes y al grito de "¡Así, así, ni un paso atrás. Contra la reforma, huelga general". Centenares de banderolas de UGT y CC. OO. llenaron de color una protesta en la que no faltaron consignas como "todos somos obreros y no nos gusta que jueguen con nuestro dinero" , "¡la reforma laboral, para la Casa Real!" o "¡menos corrupción y más pensión!". Tampoco faltaron algunas pancartas de empresas en procedimiento concursal como Suit Spain en la que podía leerse: "Tres meses sin cobrar. Solución ya".

"¡Ojalá fuésemos más!", se lamentaba Alex Bergasa, convencido de que "si ahora había ya miedo de que pudieran echarte del trabajo, con la reforma laboral habrá más". "La reforma no va a generar empleo si no todo lo contrario", criticaba Roberto Jaraba. "Con el decretazo, ni siquiera el convenio nos protege y el empresario puede hacer lo que le de la gana. Siempre pagamos los mismos", reconocía Pablo Gimeno, otro manifestante, consciente de que el Gobierno ha preferido ir a lo fácil, el recorte, antes que gravar las rentas más altas o ponerles impuestos a los bancos. "Están recortando nuestros derechos. Hay que decir: ¡basta!", exclamaba Ángeles Guillén.

Casi ningún político, a excepción de la presidenta de CHA, Nieves Ibeas, o el líder de IU Aragón, Adolfo Barrena, estuvo en la manifestación, que acabó con los discursos de los secretarios generales de UGT y CC. OO. en Aragón, Julián Lóriz y Julián Buey, que insistieron en que ante estas agresiones no cabe la resignación sino la movilización. "Tenemos que multiplicar nuestras voces, en las empresas y en la sociedad, para explicar con detalle la gravedad del decretazo", recalcó Buey.

En otros puntos de España, las manifestaciones tuvieron una participación desigual. La más numerosa fue en Barcelona: 50.000 personas según los convocantes, y 8.500 para los Mossos d'Esquadra. En Madrid hubo una concentración ante el Museo Reina Sofía, con 5.000 participantes, unos 1.500 según la Policía, a la que asistieron los líderes de CC. OO., Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez. Toxo denunció que al Ejecutivo le "importa un bledo el futuro de los derechos laborales". Méndez reclamó que la contestación el 29 de septiembre sea masiva, lo que "exige un esfuerzo formidable para llegar al tuétano de los centros de trabajo", donde hay que explicar que "nos estamos jugando que el futuro sea peor".

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