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Economía

AGRICULTURA

UAGA prevé una irregular cosecha de cereal, pero un 11% mayor que en 2009

En zonas frescas la producción aumentará hasta un 40%, mientras que en el valle del Ebro dejarán campos sin cosechar.

El otoño más seco que se recuerda y un invierno atípico por las frecuentes lluvias despertaron las mejores expectativas entre los cerealistas aragoneses. Pero llegó abril, con una semana de intenso calor y otra de fuertes vientos y frío, y echaron por tierra las primeras estimaciones de los agricultores. Con todo, la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) prevé una cosecha de cereal de invierno de 2.128.820 toneladas, lo que supone un 11% más que la conseguida el pasado año (1.892.400 toneladas). Un porcentaje que superarán con creces las zonas frescas y que no alcanzarán ni de lejos los campos de la cuenca del Ebro.

Los representantes de UAGA, Herminio Sancho, Javier Langa y el técnico de la organización, Teo Largo, explicaron ayer que, un año más, la cosecha será muy irregular. Los campos turolenses serán los mejor parados. "En las zonas altas y frescas esperamos aumentos de producción de entre un 30% y un 40%", detalló Herminio Sancho, que recordó que también hay 'peros': las constantes lluvias han han provocado un exceso de agua que ha impedido la realización de muchas tareas en algunas zonas, con lo que la campaña se retrasará "inusualmente" en los campos situados a más de 1.200 metros de hasta mediados de agosto.

Una realidad bien distinta se vive en el valle del Ebro, donde primero el calor y luego el cierzo han reducido notablemente la producción esperada. "Incluso habrá zonas que ni siquiera se cosecharán", detalló Langa.

Más superficie, menos maíz

Los representantes de UAGA destacaron que, a pesar de que este será el primer año en el que a ayuda a los cereales está desvinculada de la producción, ha aumentado la superficie cultivada de cereal en Aragón. "Esto demuestra el buen hacer de los agricultores aragoneses, que no dejan de producir a pesar de que la ayuda llegue ahora en forma de pago único", matizó Sancho.

La superficie de trigo blando ha aumentado en 16.000 hectáreas (un 19%), aunque los cultivos de trigo duro han perdido 15.000 hectáreas. El descenso más acusado, según explicó Teo Largo, se ha producido en los campos de maíz. Las 66.600 hectáreas que se cultivaron la pasada campaña han disminuido hasta quedar en 52.457 hectáreas. Los altos costes de producción -hasta 1.200 euros/hectárea- y los bajos precios han hecho de este un cultivo poco atractivo por su nula rentabilidad.

Largo explicó que en su lugar se ha optado, principalmente este año, por cebada y trigo blando. También han ganado terreno las leguminosas. "Las 38.000 hectáreas ocupadas se deben a la obligatoriedad de siembra de este cultivo para las ayudas agroambientales del programa de rotación", matizó el técnico de UAGA. Los agricultores están apostando además, destacó Sancho, por la siembra de gisante, un cultivo con alto contenido de proteína que podría ser una alternativa para la alimentación del ganado.

Aún con mayor producción, a los agricultores aragoneses lo que les preocupa, un año más, son los precios, insistieron los representantes de UAGA, que explicaron que a las cotizaciones con las que ha comenzado la campaña será difícil cubrir los costes de producción en un "apático" mercado en que todavía queda producción del pasado año.

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