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¿Tiene Zapatero un plan C?

El Gobierno acaba de aprobar un segundo paquete de medidas para apaciguar a los mercados financieros. Los expertos proponen que el presidente Rodríguez Zapatero saque ahora adelante las reformas necesarias para potenciar el crecimiento.

EL Gobierno acaba de aprobar un segundo paquete de medidas para apaciguar a los mercados. A la reforma laboral se ha sumado la supresión de las ayudas a los parados que han agotado los subsidios, un adelanto en la decisión de introducir cambios en el sistema de pensiones y una privatización parcial de los pocos 'tesoros' que aún conserva el Estado en su patrimonio. ¿Habrá un plan C, con nuevas reformas, si la presión de los especuladores vuelve a la carga en los próximos días? Los expertos piensan que, pase lo que pase, ha llegado la hora de que el Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero se adelante en las iniciativas y ponga en marcha las modificaciones necesarias, no ya para convencer a los inversores de la capacidad del Estado de hacer frente a sus deudas, sino de que España se ha puesto las pilas y está dispuesta a hacer lo que sea necesario para potenciar su crecimiento.

El Ejecutivo socialista se ha dejado en el camino a aliados tradicionales como los sindicatos. Por eso, junto a las nulas esperanzas de que la oposición mayoritaria le apoye en esas reformas, empieza a dar por descontado que no podrá apelar a la negociación social ni convencer a las centrales.

Sin convicción

Rafael Pampillón, director del área de Economía del Instituto de Empresa, opina que el Gobierno ha aprobado una serie de cambios sin una verdadera convicción reformista. Reconoce que ha tenido que romper con sus bases, y soportado un coste político muy alto. "Puestos a inmolarse, debiera ir adelante con todas las consecuencias", aconseja.

Cree que aún quedan muchos ámbitos por abordar. Los primeros pasos para acometer la reforma de las primas a las renovables debieran ir seguidos de medidas que hagan posible un abaratamiento de la energía. En esta línea, apuesta por la prolongación de la vida en las centrales nucleares.

En la reforma de las pensiones, Pampillón explica que medidas como el alargamiento de la vida laboral o la adecuación de la prestación al periodo cotizado tendrían amplias consecuencias. "Además de reducir el número de jubilados y aumentar el de cotizantes, puede aumentar la productividad y supondrá una mejora de la actividad económica".

En el mercado de trabajo, destaca la importancia que puede tener la flexibilización de la negociación colectiva.

Las privatizaciones que ahora se anuncian le parecen limitadas. Pampillón sugiere vender los aeropuertos uno a uno, con lo que el Estado obtendría ingresos para rebajar deuda y los gestores privados se encargarían de introducir la máxima eficacia en el funcionamiento. Plantea, además, la mejor vía para privatizar empresas que prestan servicios públicos. "Para eso están los marcos regulatorios, que posibilitan el control sin necesidad de mantener la propiedad", postula.

Reparto de culpas

Jordi Fabregat, profesor de Finanzas en Esade, opina que Zapatero podría sacar adelante un plan C si el crecimiento de la economía el próximo año no muestra el vigor suficiente para que arranque la creación de empleo. "El Gobierno ha previsto un aumento del 1,3% del PIB, cuando el más optimista de los expertos estima ahora que el avance estará en torno al 0,8%", puntualiza. Y cree que, cuando compruebe que no se llega, Zapatero adoptará más medidas. Entre las decisiones posibles, cita una subida de otros impuestos especiales.

"Desconozco si el Ejecutivo tiene un plan C", reconoce. A su entender, aunque algunas de las medidas adoptadas hasta ahora han sido duras, la mayoría van en la buena dirección. "Critico al Gobierno por no haber tomado decisiones antes de mayo, cuando la presión de los mercados le obligó a actuar. Desde entonces, mi censura se dirige a la oposición, porque no está colaborando en la aplicación de unas reformas que son necesarias", concluye.

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