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Economía
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Tercer Milenio

LÁCTEOS

Ruiz Mateos asfixia a los productores de leche aragoneses

Clesa, del grupo Nueva Rumasa, no paga desde hace meses a los ganaderos, a los que debe ya 2,8 millones de euros. El consejero de Agricultura exigirá una reunión con la dirección de la empresa.

Clesa, industria láctea del grupo Nueva Rumasa propiedad de la familia Ruiz Mateos y que tiene una planta situada en la localidad zaragozana de Utebo, no paga desde hace meses a los ganaderos aragoneses que le proveen de leche. La denuncia la hizo ayer un “indignado y muy enfadado” consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Gonzalo Arguilé, tras mantener una _reunión con los representantes de la Asociación de Productores de Leche de Aragón (APLA).

Por si fuera poco la delicada situación que atraviesa el sector en España por el hundimiento de los precios, los vaqueros aragoneses “que nunca habían tenido problemas de cobro o de rentabilidad” -detalló Arguilé- están pasando graves apuros económicos porque “a una empresa se le ha ocurrido una cosa tan peregrina como coger la leche y no pagarla”.

Con un visible enfado, el consejero recordó que los problemas de los productores aragoneses comenzaron en el mismo momento en el que Nueva Rumasa desembarcó en 2007 en Aragón. Hasta entonces, la planta -que comercializa la marca Sali- pertenecía al grupo Clesa, a quien los ganaderos aragoneses vendían -y venden- más de 50.000 toneladas anuales de leche, el 60% de los 84.000 que produce el sector en la comunidad aragonesa. “Nunca tuvimos problemas porque en Aragón tenemos una producción lechera muy bien proporcionada, ya que las explotaciones, que tienen en torno a los 180 o 200 vacas, podían competir en precios, vendían bien y cobraban puntualmente”, insistió Arguilé.

Nueva Rumasa comenzó dilatando los pagos y a principios de 2010 dejó de abonar el producto. A 2,8 millones de euros se eleva ya la deuda que la empresa tiene contraída con 81 productores, el 90% de los que existen en toda la comunidad. Solo las dos grandes empresas -Tauste Ganadera y Granja San José- se libran de esta situación.

“Hasta aquí hemos llegado”

Arguilé, que criticó duramente la publicidad sobre venta de acciones del grupo de la familia Ruiz Mateos y calificó de mentira la rentabilidad ofertada en ella, explicó que en cuanto el Departamento tuvo conocimiento de este “conflicto tan injusto”, tanto él como sus directores generales se ofrecieron a mediar.

Trasladaron la situación al secretario de Estado de Agricultura y Agua, Josep Puxeu, y a la directora general de Industria y Mercados Alimentarios, Isabel Bombal, e incluso pidieron a la Federación de Industrias Lácteas que “intercediera” para que Nueva Rumasa pagara lo que debía. Pero no hubo movimientos.

“Y hasta aquí hemos llegado”, aseguró con contundencia el consejero de Agricultura, que advirtió que “no vamos a parar, habrá presión ‘in crescendo’ hasta que paguen, hasta el final”, amenazó, y aseguró que sus calificativos serán “mucho más gruesos” si esta situación no se resuelve. Su primera actuación será la de forzar una reunión al más alto nivel y con representantes del Ministerio con los responsables máximos de Nueva Rumasa. Y_aunque no descartó ninguna posibilidad, el consejero reconoció que “no se les puede hacer nada” por el complicado entramado de empresas que componen el grupo. “Tenemos que poner al descubierto las malas prácticas de un empresario (por Ruiz Mateos) que ya tuvo un ‘affaire’ empresarial y que ahora vuelve a las andadas sin que nadie haga nada”, criticó.

Sin liquidez

Más que enfadado, muy peocupado el presidente de APLA, Javier Aparicio, dibujó una muy delicada situación en las explotaciones afectadas. Aseguró que algunas “comenzarán a tener serios problemas en escasas semanas”. No tienen liquidez, deben pagar al contado el pienso necesario para la alimentación de su ganado, el acceso a la financiación está más que complicado y se ven obligados a avalar con su patrimonio los pagarés de cobro de las empresas a las que sirven. Pero antes de pensar en acciones contundentes, esperan una solución negociada y cobrar lo que se les debe.

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