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Economía
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LA ETERNA PREGUNTA

¿Por qué baja el petróleo y no las gasolinas?

Después de meses de escalada, el precio del petróleo parece haber puesto freno a su particular carrera hacia una meta que hace apenas un mes nadie se atrevía a fijar. El barril de brent, de referencia en Europa, llegó a superar los 147 dólares el 11 de julio, y la frontera de los 150 dólares, e incluso la de los 200, estaban ya en boca de muchos de los 'dirigentes del mundo', incluido el presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y ministro de Energía de Argelia, Chakib Khelil, quien ha rechazado todas las manifestaciones que hablan del fin de las reservas de crudo.

 

De hecho, las previsiones de la OPEP son de que el suministro de petróleo y gas "no tendrá carencias en los próximos 50 años". Por su parte, el precio del Petróleo Intermedio de Texas ha tenido un comportamiento similar al 'europeo' y el jueves recortaba su precio hasta los 118,28 dólares el barril. Hace un año el precio del petróleo rondaba los 70 dólares, y desde octubre, la ascensión ha sido imparable... hasta julio, cuando duplicó su valor. Porque desde la segunda semana del pasado mes el crudo no ha hecho más que bajar y ha caído hasta los 117 dólares (ayer cerró en 117,86 dólares), sin que los motivos estén muy claros. Algunos analistas atribuyen esta rebaja a la recuperación del dólar frente al euro, al desplome del consumo y a las últimas estimaciones positivas de Estados Unidos sobre sus reservas, aunque también la previsible estabilidad de los tipos de interés a corto plazo ha tenido su efecto, después de la última subida de principios de julio por parte del Banco Central Europeo (BCE), hasta el 4,25% (esta misma semana el precio del dinero se mantuvo en este nivel). La escalada del precio del crudo desde el año pasado hasta mediados de julio tiene su mayor reflejo en el coste de los carburantes, que se suma a la subida de los alimentos, en el ahogo al que se están viendo sometidos los españoles.

 

No obstante, la desaceleración de las últimas semanas del precio del petróleo, del 2076%, no está teniendo la misma repercusión en las gasolineras españolas. Así, los precios después de impuestos de la gasolina de 95 y del gasóleo de automoción, los carburantes más demandados en España, han bajado un 5% desde los máximos alcanzados hace tres semanas, según datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, publicados esta semana. Esta semana, el litro de gasóleo se vende a una media de 1,262 euros, un 5,04% por debajo del precio que tenía el pasado 14 de julio, mientras que la gasolina de 95 cuesta 1,212 euros, lo que supone un descenso del 5,02%. Este habría sido el tercer descenso consecutivo (semanal) del precio de los combustibles y llenar el depósito hoy cuesta alrededor de cinco euros menos que hace unas semanas. No obstante, desde que comenzó el año, los precios del gasóleo y la gasolina acumulan subidas del 16,6% y el 8,8%, respectivamente.

 

Desfase

 

Este desfase entre la caída del precio del petróleo y la de los carburantes es precisamente lo que denuncian diversas asociaciones de consumidores. Desde Facua se pidió esta misma semana a la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) que investigue si las petroleras cumplen con la legalidad a la hora de fijar los precios de los combustibles, mientras que la OCU pidió al Gobierno que vigile a las compañías para que las caídas del crudo tengan su reflejo en los carburantes. La realidad es que existe muy poca transparencia en la fijación de precios de los carburantes. El petróleo representa el 39% del precio final de la gasolina y el 48% en el caso del gasóleo y las petroleras no se cansan de repetir que que la repercusión del precio del crudo en el de los combustibles se da con al menos un mes de retardo. Y en este punto es donde aparece la sombra de la especulación. De hecho, según algunos analistas, "un 60 por ciento del precio petrolero se explica por la especulación de grandes bancos y fondos de inversión como los hedge funds". No obstante, también hubo otros motivos en la escalada del precio del petróleo, como la creciente demanda, especialmente de las economías emergentes, como China e India, y la inestabilidad política de exportadores de peso como Irán o Nigeria, que han provocado dudas en el mercado sobre las reservas de crudo, rechazadas por la OPEP, o la depreciación del dólar frente al euro (corregida en las últimas semanas).

 

En cualquier caso, llenar el depósito puede salir más barato dependiendo de la gasolinera. El precio de los combustibles varía entre las más de 8.500 estaciones de servicio que hay en España. En concreto, la gasolina más barata se puede encontrar en la localidad oscense de Binéfar, a un precio de 1,081 euros el litro, al tiempo que el gasóleo más barato se encuentra en la misma provincia pero en otro punto, Tamarite de Litera, a 1,053 euros.

 

Futuro incierto

 

En los últimos diez meses la locura se ha apoderado del mercado del petróleo, con una subida nunca antes conocida. Además, el 13 de marzo pasado, se produjo un hecho insólito en España. El precio del gasóleo superó por primera vez en la historia al de la gasolina sin plomo de 95 octanos. Y es precisamente este hecho el que más ha afectado al consumo, ya que el gasóleo representa el 73% del parque automovilístico español. Existen previsiones contradictorias respecto a la evolución del precio del petróleo. De un lado, la escasez del petróleo y el hecho de que sean tan pocos los países que controlan la producción petrolífera mundial podría derivar en nuevas subidas a medio plazo.

 

De hecho, a finales de 2003, las reservas mundiales probadas de petróleo ascendían a 157.000 millones de toneladas, equivalentes a 1,15 billones de barriles y el 77 por ciento de esas reservas se encuentran en los 11 países pertenecientes a la OPEP -Arabia Saudí, Argelia, Emiratos Arabes Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela-, mientras que tan solo el 7,5 por ciento del total mundial se encuentra en países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), formada por 30 países entre los que se encuentran los económicamente más potentes del mundo. El resto, un 15,5 por ciento, está repartido en los demás países del mundo (entre éstos destacan, por sus reservas, Rusia y China).

 

Esto quiere decir que el 82,5 por ciento de las reservas actualmente existentes de petróleo en el mundo se encuentran en esos 13 países. Por otro lado, también hay quienes sostienen que las perspectivas a corto plazo apuntan a nuevas bajadas, alentadas por la ralentización del crecimiento económico en Europa occidental y Estados Unidos, que hace prever una menor demanda de petróleo y productos derivados en los próximos meses.

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