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Economía
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EN PUNTO MUERTO

"Pipelife nos ha partido la vida por la mitad"

Con el cierre de la fábrica decretado por la empresa hace una semana y muerta la negociación, el comité de Pipelife exige a la DGA que no apruebe un ERE de extinción que dejará en la calle a 104 trabajadores sin la indemnización que les corresponde.

Concentración ayer de la plantilla de Pipelife ante Trabajo.
"Pipelife nos ha partido la vida por la mitad"
J. MIGUEL MARCO

Ala desesperada pidió ayer el comité de Pipelife al director general de Trabajo de la DGA, Antonio Alastrué, que no autorice el expediente de extinción de 104 trabajadores. "Primero, porque la empresa no quiere negociar y eso ya es una vergüenza; segundo, porque es una multinacional que cierra porque le da la gana- ya que como grupo ha obtenido 43 millones de euros de beneficios de enero a octubre de este año- y no quiere hacerse socialmente responsable de las personas que deja en la calle, ni siquiera pagándoles lo justo", denunció Pedro Centeno, de FIA- UGT.

En su opinión, la autoridad laboral no debería permitir que transcurrido un mes desde que la empresa presentara el ERE se haya sentado solo dos horas a negociar y, además, unilateralmente haya decretado un cierre patronal, que está denunciado y que impide a los empleados ejercer su derecho al trabajo. A pesar de ello, la plantilla de Pipelife piensa acudir hoy a las 5.30 a la fábrica con intención de ocupar su puesto de trabajo: "No sé que pasará, si podrán entrar o tendrán que saltar las vallas para que nos hagan caso e impidan que las multinacionales como Pipelife hagan lo que quieran", dijo Centeno. Por su parte, el responsable del comité de empresa, Ángel Bozal, señaló que "Pipelife algo tendrá que decir, porque esto ya es demasiado".

Con el cierre, "Pipelife nos ha partido la vida por la mitad", se lamentó Joaquín, uno de los trabajadores que, con 54 años, lleva 32 en la empresa y tiene 36 cotizados: "A ver ahora qué hago y dónde voy después de estar dando el callo toda la vida". Como él, muchos compañeros, porque la mayoría de la plantilla tiene entre 45 y 55 años. "Lo triste es que después de 24 años como es mi caso te veas así, en la calle, y a sabiendas de que Solvay -que junto a Wienerberger es accionista de Pipelife- tiene dinero", dijo otro. "Los trabajadores no tenemos la culpa y lo peor de todo es que no nos dejan ninguna opción", denunciaron también apesadumbrados otros trabajadores como Carlos y Lorenzo, que se concentraron ante las puertas de la Dirección Provincial de Trabajo para respaldar al comité con pancartas en las que podía leerse "Pipelife con cuatro ERE y aún así mueres" o "Pipelife nos has ordeñado, secado y abandonado".

Ahora a la plantilla de Pipelife solo le queda que la autoridad laboral les escuche y no apruebe este ERE, porque eso significaría dejarlos en el paro con una indemnización irrisoria para tantos años trabajados. En el caso de que se atendiera su posición, la empresa podría presentar otro ERE o solicitar concurso de acreedores, una posibilidad que ya ha dejado caer.

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