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Economía

CRISIS INTERNACIONAL

Los europeos sufren la tormenta económica global

ZARAGOZA, España: Pocos lugares en Europa han prosperado estos últimos años como esta encrucijada y bulliciosa ciudad de 700.000, a medio camino entre Barcelona y Madrid.

Aquí, los empleados en fábricas trabajaban horas extras. Las empresas contrataban a trabajadores temporales para satisfacer una demanda del consumidor cada vez mayor. Sobre el río Ebro se han construido media docena de puentes nuevos y los edificios de oficinas se llenaban tan rápidamente como se iban construyendo.

La capital de la región de más crecimiento de España, Zaragoza, continuaba creciendo mientras la superurbanizada costa mediterránea empezaba a demostrar cómo los excesos del sector inmobiliario no eran sólo un mal americano. Pero, justo cuando el viento frío del otoño ha empezado a soplar desde los Pirineos, Zaragoza y la región de Aragón, de repente, han sido golpeadas por un descenso económico agudo. Y las dificultades demuestran que lo que había sido percibido como una crisis limitada en gran parte a los sectores financieros y inmobiliarios está alcanzando rápidamente a sectores más fundamentales de la economía europea, como la industria.

Para la generación de jóvenes españoles que sólo ha conocido buenas épocas económicas, el enfriamiento es algo chocante.

“Quizá la gente mayor no está sorprendida, pero esto es totalmente nuevo para mí,” dice Francisco Braulio, 31, que trabaja para Valeo Térmico, una fábrica de componentes que suministra a la planta de General Motors de aquí, la fábrica de coches más grande de Europa.

Braulio y su esposa, recién casados, no piensan tener niños por el momento y para ahorrar comen y ven películas en casa en vez de salir.

El destino de Zaragoza se hace eco ahora de lo que esta pasando en España y el resto de Europa.

El lunes, la Comisión Europea dijo que 15 naciones de la eurozona parecían haber entrado en recesión en el tercer trimestre, y preveía que la economía apenas se recuperaría el año que viene, creciendo tan solo el 0.1 por ciento

En Madrid, el gobierno anunció un programa de medidas económicas después de que un informe mostrara que el PIB de España cayó un 0.2% este verano, la primera contracción económica trimestral del país en 15 años. A pesar de la mucha publicidad sobre la rebaja de los tipos de interés y a que se disponga de más de un billón de euros en garantías de préstamos e inyección de capitales por los gobiernos, desde Londres a Francfort, sólo se espera que la situación empeore. La confianza del consumidor europeo se hundió en octubre, llegando de golpe a su punto más bajo en 15 años.

“Ha venido muy de repente,” dice José Mendizábal, consejero delegado de Pikolin, el fabricante de colchones más grande de España y uno de los mayores empleadores privados en esta zona. “La gente tiene miedo de gastar dinero.”

Pikolin ha eliminado ya los puestos temporales, reduciendo su mano de obra desde 1.400 a 1.200. Pero el ralentizamiento se ha intensificado en las últimas semanas, con ventas un 15 por ciento menos que el año anterior, y probablemente, con más recortes de empleo si las ventas no mejoran.

Mendizábal dice que sus clientes son un barómetro más amplio de la economía. Los que compran una casa por primera vez, suelen comprar para amueblar sus casas, mientras que los propietarios con renta discrecional compran cuando las cosas van bien. Indicó que ahora los anteriores han casi desaparecido y los últimos “están guardando a sus viejos colchones.”

Con los consumidores echándose atrás, los gobiernos que acaban de rescatar el sistema financiero, ahora estudian ayudar al sector empresarial en general. No hay duda de que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra recortarán los tipos otra vez esta semana.

En Alemania, la economía más grande del continente, el gabinete aprobaba un plan de rescate de 50 mil millones de euros, o 63.1 mil millones de dólares, para ayudar a la industria y a los consumidores, lo que incluye ayudas para los que compran un coche por primera vez, medida que podría llegar el miércoles. Mientras tanto, Nicolas Sarkozy, el presidente francés, ha propuesto una ayuda para la creación de puestos de trabajo y un fondo del gobierno para proteger a empresas locales frente a “depredadores extranjeros.”

El dolor no llegó a Zaragoza hasta que General Motors anunció hace apenas unas semanas que planeaba despedir a 600 de sus 7.000 trabajadores durante año y que suspendería la producción durante al menos dos semanas para reducir excedentes. Zaragoza, que tiene capacidad para fabricar más de 2.000 coches segmento B, monovolumenes pequeños y furgonetas de reparto, es una de siete plantas del GM en Europa que ha interrumpido su producción en octubre durante dos semanas.

Hasta esta última primavera, la demanda seguía siendo tan fuerte que Romuald Rytwinski, el director de la planta, tuvo que encargar horas extras para producir suficientes coches. Las horas extras desaparecieron durante el verano, pero no había indicios de que las ventas de coches se hundirían tan precipitadamente.

De hecho, todo el sector automovilístico de Europa está sufriendo, con Daimler rebajando sus beneficios previstos en mil millones de euros a finales de octubre, y Renault y Fiat también han publicado profit warnings (revisiones a la baja de los resultados empresariales). “En el pasado, se podía pronosticar la demanda para un trimestre,” dice Rytwinski. “En verano, para más o menos un mes. Ahora, estamos hablando de semanas. “

La llegada del GM aquí hace 26 años fue el principio de algo así como un milagro económico para esta región, que había sido agrícola tradicionalmente y escasamente poblado.

Atraído por la situación histórica de Zaragoza como una encrucijada entre las ciudades españolas, así como con Toulouse en Francia, la llegada de GM estimuló la apertura de fabricantes de componentes adicionales.

La zona recibió otro impulso hace cuatro años cuando eligieron a Zaragoza para acoger la Exposición Internacional 2008.

Con aproximadamente mil millones de euros proporcionados por el gobierno español y otras fuentes para construir todo, desde un reluciente puente nuevo de Zaha Hadid hasta los espaciosos pabellones y nuevos parques a lo largo del río Ebro, el futuro parecía optimista mientras las dificultades crecían en otras partes. “Los veinteañeros y personas de treinta y picos años sólo han conocido la prosperidad,” dice Amado Franco, presidente de la caja de ahorros más grande de Aragón, Ibercaja.

A sus 62 años, Franco ha visto como Zaragoza, junto con el resto de España, ha sido transformada por la prosperidad. “La gente ha cambiado,” dijo. “En mi generación, decíamos ‘una ciudad, una esposa, una empresa’. La generación de mis hijos es bien diferente”.

Ibercaja, de política financiera conservadora, sigue siendo uno de las cajas de ahorros más fuertes de España. Pero Franco está sorprendido por cuánto han cambiado las actitudes frente a los préstamos durante la epoca boom.

Aragón era “una tierra muy dura, con gente muy fuerte,” dice. Pero estos últimos años, comenta sacudiendo la cabeza, la gente incluso “ha pedido préstamos para ir de vacaciones. Eso es americano. “

Roque Gistau, el presidente de Expo 2008, ahora está intentando llenar 170.000 metros cuadrados de oficinas construidos para la Exposición. Afirma que cerca del 60 por ciento se ha vendido, pero confiesa que le está costando encontrar compradores para el resto.

“En los últimos tres meses, las ventas han parado completamente,” dice. “Hace un año, estábamos seguros de vender el 100 por cien.”

Con el crecimiento, el desempleo en Zaragoza y la región de Aragón estaba por debajo del tradicionalmente alto índice de desempleo en España, que ahora está en más del 11 por ciento.

Alberto Larraz, Consejero de Economía en Aragón, dice que espera que la tasa de desempleo local aumente desde los 6.2% actuales a aproximadamente un 8 por ciento antes de fin de año, y sin mejora en 2009.

Mientras que los jóvenes trabajadores como Braulio dicen que son pesimistas respecto el futuro, los españoles de más edad como Gistau opinan que siguen siendo optimistas y que será solamente una cuestión de tiempo antes de que los buenos tiempos vuelvan.

Citando un viejo proverbio español, Gistau dice “No hay mal que cien años dure.”

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