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Economía
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MACROECONOMÍA

Las ventas de las grandes empresas caen un 2,4% en el primer trimestre, su peor dato en 14 años

Cada vez quedan menos intocables ante la fuerte desaceleración económica que sufre el país -que un número creciente de personas califica ya como crisis-, y sólo la elite del mundo societario español parece haber podido huir de la quema, caso del Santander, Telefónica, Repsol, Iberdrola o ACS, entre otras. Las grandes empresas en general, aquellas que facturan más de seis millones de euros -unas 35.000 en la actualidad-, sufrieron un retroceso del 2,4% en sus ventas durante el primer trimestre, en lo que supuso su peor dato en, al menos, 14 años, pues el registro de la Agencia Tributaria sobre las declaraciones fiscales de esas sociedades no se remonta más lejos.

Como en meses precedentes, los resultados más pobres -ya deflactados y corregidos los efectos de calendario- llegaron del sector de la construcción y, en parte, también de los servicios y de la industria no energética. En marzo, la caída general de las ventas fue del 6%, pero en dichos sectores superó los dos dígitos, hasta llegar incluso a un bajón de casi el 22% en el negocio del ladrillo y la obra pública. En este sentido, las ventas de las siete principales inmobiliarias (entre ellas, Realia, Metrovacesa, Vallehermoso o Martinsa-Fadesa) se desplomaron un 73% acumulado desde enero, y sus perspectivas para esta primavera son igual de negativas.

Por el contrario, entre los grandes grupos de este ámbito que juegan cada vez más a varias bandas (la construcción ya sólo supone una cuarta parte de su negocio, mientras crece el peso de los servicios y las concesiones), sus ingresos aumentaron cerca del 10% en el primer trimestre. Es el caso de las Acciona, ACS, Ferrovial, OHL o FCC, a las que gracias a su importante cartera exterior el brusco cambio de tendencia en el producto interior bruto (PIB), que sólo subió un 2,7% en tasa interanual, su valor más bajo en cinco años, mientras que de forma aislada apenas lo hizo tres décimas, dato sin parangón desde 1995.

Las que sí lo notan de forma acusada son las pequeñas y medianas empresas (pymes), pero también las grandes que 'no luchan por el título'. Casi dos de cada tres euros que se facturan en España les corresponden a ellas (son responsables del 61% de las ventas interiores y casi el 80% de las exportaciones) y, de mantenerse la merma en su negocio del 2,4% al final de año habría que remontarse hasta 1994 para encontrar otro resultado negativo similar, que contrasta con los avances de entre el 11% y el 12% registrados por ellas en 1995, 1996, 1998, 1999, 2000, 2001, 2005 y 2007.

En España, peor

Las cosas les fueron mucho peor en el mercado nacional, donde vendieron un 3,5% menos entre enero y marzo, con una perdida de casi cuatro puntos básicos respecto al último trimestre de 2007-, mientras que sus exportaciones crecieron un 4,1% (un 6,6% fuera de la Unión Europea) -dos puntos y medio menos-. Por sectores, aunque el bajón fue generalizado, destacó el desplome de la actividad constructora (-11,8%, dato inédito desde mediados de los noventa), mientras que el negocio de la energía y el agua (con un avance del 1,2%), junto al del transporte y las comunicaciones (un 1,1% más), fueron los únicos que lograron resultados positivos, aunque muy moderados.

La industria en general, sin la rama energética, bajó un 3,6% sus ingresos, mientras que en el comercio y la hostelería el bajón fue del 4,5% a causa de los malos resultados en las ventas de automóviles y de carburantes, así como en la alimentación. En materia de empleo, las grandes empresas continuaron generándolo (un 2,3% más hasta marzo), pero con menor fuerza que en meses anteriores, tanto que desde finales de 2004 no aumentaba tan poco la creación de puestos de trabajo. En la construcción incluso descendió un 0,6% la ocupación, en contraste con los crecimientos de entre el 3% y el 3,5% en el comercio y la hostelería, junto al transporte y las comunicaciones.

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