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Economía

VIVIENDA

Las inmobiliarias reconocen que subieron demasiado los precios

El sector augura abaratamientos y piden más ventajas fiscales a la compra de vivienda.

En un insólito ejercicio de humildad, el sector inmobiliario ha reconocido que la avaricia rompe el saco. "Hemos subido mucho los precios y hemos expulsado a los consumidores del mercado". Este dechado de sinceridad, que para muchos llega tarde, fue el mensaje planteado ayer por Antonio Trueba, consejero delegado de la inmobiliaria Parquesol, durante una conferencia organizada como antesala de la feria Sima 2008, que abre hoy sus puertas, en la que participaba como representante del sector.

Trueba reconoció que el mercado sufre una sobreoferta notable y un "endeudamiento empresarial extremo", lo que traerá serios problemas. "Tenemos que interiorizar la crisis", afirmó.

El ejecutivo explicó que el sector estaba ya condenado al reajuste de precios antes de que surgieran -el pasado verano- las turbulencias financieras y la crisis de las 'subprime'. Uno de los lastres más pesados de las compañías es su enorme deuda. Préstamos firmados en muy pocos años y que no todas han sabido gestionar. "Ha habido muchas opas, muchos peces pequeños que se comieron a los grandes y van a pasar más cosas", advirtió Trueba. A su juicio, las inmobiliaria han comprado mucho suelo muy caro y no han aplicado a sus balances todo el rigor que debían.

Crisis, sí

"El cambio de ciclo va a durar tres años y será profundo", apuntó el representante de los inmobiliarios. La conferencia, que trataba de dilucidar si existe o no crisis, dejo claro que la hay, y muy seria. "Las grandes inmobiliarias (agrupadas en el denominado G-14) han recortado un 70% interanual la iniciación de pisos en lo que llevamos de 2008", afirmó Trueba, quien se aventuró a pronosticar un descenso de los precios de las casas de hasta el 15% sin descontar la inflación en los próximos dos o tres años.

Pero no toda la culpa es de los inmobiliarios. Para Trueba, parte de responsabilidad recae en una "política urbanística perversa". Para tratar de salir del atolladero, dijo, las empresas deberán plantearse planes serios que contemplen, si es necesario, la venta de sus activos más importantes.

Entre las peticiones del sector, Trueba destacó una política fiscal que empuje a la demanda (más y mejores desgravaciones a la adquisición) y trámites más ágiles que permitan, por ejemplo, desclasificar la vivienda de protección oficial construida para compra para convertirla en muy poco tiempo en pisos para alquiler.

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