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Economía

CONSTRUCCIÓN

Las grandes constructoras españolas triunfan en el extranjero mientras cae la obra pública

Las concesiones fuera del país compensan la bajada de un 65% de la licitación nacionalLas autovías se han convertido en la última esperanza de Fomento para impulsar el sector

madrid. Entre los once primeros grupos de concesiones de infraestructuras del mundo hay seis españoles. Los constructores han sabido aprovechar el ciclo de bonanza económica, en el que han tenido un protagonismo esencial, para diversificar su negocio y expandir su actividad por todo el planeta.

Un liderazgo que esta semana ha tenido su penúltimo episodio en Panamá, donde SacyrVallehermoso ha ganado la ampliación del Canal, por 2.200 millones. Los primeros pasos en esta carrera se dieron en Europa y Latinoamérica. Hoy, África, China, Estados Unidos, Oceanía y Oriente Medio se rinden ante la capacidad de los constructores nacionales.

La ventaja añadida es que las constructoras, más allá de 'creadoras' de obras, se han especializado en la gestión posterior de los proyectos, lo que les permite contar con un colchón imponente para los próximos años gracias a los ingresos esperados por las concesiones ganadas ultramar.

Un dinero que compensará la falta de proyectos en España, donde el Ministerio de Fomento, el gran inversor, ha recortado un 65% interanual su licitación hasta mayo. El Gobierno no tiene demasiados proyectos ni dinero con que pagarlos, y ha pedido a los constructores que le ayuden a financiar los futuros desarrollos. Las empresas están dispuestas a poner hasta 15.000 millones, siempre que el Estado les avale.

A falta de los datos definitivos, el selecto grupo de 'gigantes' del sector cerró el año pasado más de 12.000 millones de euros en contratos fuera de España, casi un 10% más que en 2007. Y todo, a pesar de la crisis.

Tan importante como Ronaldo

Desde la patronal del sector se presume de la buena marcha de las compañías españolas fuera de nuestras fronteras. El presidente de Seopan, David Taguas, consideró esta semana que la adjudicación a Sacyr de la ampliación del Canal de Panamá constituye "la mejor noticia económica en bastante tiempo".

"Ganar un contrato de este tipo era inimaginable hace apenas pocos años. Todas las empresas del mundo hubieran tenido como objetivo participar en el consorcio ganador", añadió.

Para Taguas, este contrato muestra además que "las empresas españolas van a contar siempre con la posibilidad de llevar a cabo cualquier proyecto, ya sea en Panamá, en Estados Unidos, en Rusia o donde sea".

Prueba de la presencia de las firmas nacionales es el dato que maneja la patronal, según el cual siete constructoras españolas tienen el 46% de las concesiones mundiales.

"En un momento en que todo el mundo habla de confianza, es preciso destacar que la confianza no se gana hablando, se gana con hechos y este es un hecho que hace ganar confianza a todos", añadió Taguas. "El contrato es importante por el efecto arrastre que tiene y la generación de expectativa y confianza en el sector. No es el éxito solo de una empresa, sino de un sector", destacó el presidente de Seopan.

No obstante, lamentó que quizá en España el contrato "no se valore con la importancia que tiene", cuando, según indicó, en Panamá en Estados Unidos, en Italia y en otros sitios "es casi tan noticia como la de Cristiano Ronaldo".

La adjudicación ha supuesto, sin duda, un espaldarazo para Sacyr Vallehermoso en el ámbito internacional, al que ahora puede acudir con el aval de ser el responsable (lidera el consorcio ganador en el que participan Impregilo, Jan de Nul y Urbana) de uno de los mayores proyectos nunca licitados.

Proyectos contra la crisis

Mientras, en España, el ministerio de Fomento trabaja a contrarreloj para dar un impulso su obra pública, que en lo que va de año y en comparación con 2008 no hace sino menguar. La crisis económica tiene su parte de culpa, pero no toda. El año pasado hubo elecciones, y eso se nota en las infraestructuras, pues en periodo electoral el Gobierno de turno se lanza siempre a licitar proyectos que, doce meses después afean, y mucho, cualquier estadística.

La primera alternativa que maneja José Blanco es un paquete de obras para reformar algunas autovías denominadas de primera generación, que son aquellas seis que unen Madrid con distintos puntos de España. La previsión es sacar a concurso la adecuación de 137 kilómetros con una inversión de 510 millones en varios tramos de la A-3 y la A-4. Los contratos podrían llegar antes de agosto, aunque antes habrá que resolver los problemas que ya se crearon el primer paquete de renovación de antiguas autovías. Los adjudicatarios se han visto atrapados al tener que pagar por las expropiaciones mucho más de lo pensaban.

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