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Economía

VIVIENDA

Las ayudas al alquiler para jóvenes empiezan a ocasionar subidas de precios

Los agentes de la propiedad inmobiliaria de Aragón critican la escasez de la oferta.

Los jóvenes que han solicitado la ayuda estatal de 210 euros al mes para alquilar un piso ya se temían que la medida provocara una subida de precios y ahora se suman las previsiones de los intermediarios inmobiliarios. "Si no se remedia la oferta, el propietario aprovechará para subir los precios". Este es el "efecto perverso" que los agentes de la propiedad inmobiliaria ven en las ayudas del Gobierno para el alquiler de vivienda a jóvenes de entre 22 y 30 años.

"Hace seis meses se podían encontrar pisos de entre 350 ó 450 euros al mes en Zaragoza. Ahora ya es difícil", reconoció ayer José Manuel Vallés, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Aragón. El incremento todavía no se ha generalizado pero se empieza a dejar sentir entre la poca oferta que hay. Para evitar llegar a esta situación "deberían haberse aprobado primero medidas para favorecer a los propietarios", añadió. De esta forma, la renta para los jóvenes habría llegado con un mayor número de pisos en el mercado del alquiler y no con la escasez actual. Hoy en día, el precio medio está fijado en 450 ó 500 euros, según la experiencia de los API. Vallés considera que las medidas que ya existen para apoyar al propietario, como las de la Sociedad Pública de Alquiler (SPA), se han publicitado poco y pide una mayor difusión.

El miedo al impago

"El impago de rentas es el gran problema que tenemos en España", explicó ayer Fernando Alcusón, abogado zaragozano. El tiempo que transcurre desde que el inquilino deja de pagar hasta que el propietario puede echarle es uno de los principales motivos que frenan a la hora de arrendar. Agilizar estos procesos de desahucio ayudaría a aumentar la confianza de los dueños, explicó Alcusón, que participó en el primer Aula de Consumo del año del Gobierno de Aragón, centrada en el alquiler de vivienda. En caso de impago, su consejo fue "dejar pasar el primer mes entero y en la primera semana del segundo mes acudir al abogado" para interponer un juicio de desahucio. El jurista, que acudió como miembro del Colegio de Abogados de Zaragoza, detalló los requisitos del contrato de alquiler y los problemas frecuentes. En este sentido, apuntó que la duración mínima es de cinco años y si no se pacta otra cosa se prorrogarán a otros tres. A partir del octavo año "se prorroga por los periodos del pago de la renta", es decir, mes a mes. El contrato de arrendamiento se puede dar por finalizado cuando el propietario necesite el piso para sí mismo, aunque "no se puede requerir el piso para un hijo", puso como ejemplo.

El precio del alquiler solo se podrá subir según el IPC en los cinco primeros años, y a partir de entonces se puede pactar otro tipo de subida.

Entre las discrepancias más frecuentes se encuentra el pago de las obras. En estos casos, "el inquilino tiene que notificar de forma fehaciente, mediante telegrama o burofax, al propietario", explicó dentro de la jornada Sonia Nicanor, asesora jurídica de la asociación de consumidores UCE-Aragón. En el documento le señalará la deficiencia y la reparación necesaria. Las derramas siempre correrán a cargo del propietario, mientras que el inquilino se hace cargo de las "pequeñas reparaciones de uso", como el cambio de bombillas, enchufes, pintura, aunque habrá que tener en cuenta cada caso, añadió.

La asesora recordó la obligación de pagar la fianza y la sanción para el propietario de 3.000 euros si no la deposita en la unidad de fianzas de la DGA.

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