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Economía
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"DURO" ENCUENTRO SOBRE EL FUTURO DE OPEL

Alberto Larraz: "Las cosas no van como deberían ir"

Los consejeros aragoneses de Economía y de Industria, Alberto Larraz y Arturo Aliaga, se reunieron con el Comité de Empresa de la planta de GM en Figueruelas y la dirección de la factoría para intentar acercar posturas y llegar a acuerdos sobre los expedientes de suspensión de empleo y el convenio colectivo.

El Gobierno de Aragón ha exigido responsabilidad y un esfuerzo a los sindicatos y a la dirección de General Motors (GM) para alcanzar acuerdos en la planta de Figueruelas (Zaragoza), ya que no pueden avanzar en las ayudas si no se cierran las negociaciones.

Así se lo han hecho saber los consejeros aragoneses de Economía y de Industria, Alberto Larraz y Arturo Aliaga, respectivamente, a la Permanente del Comité de Empresa y a la dirección de la factoría, en la primera reunión de las tres partes convocada por ambos departamentos para conocer el estado de las negociaciones sobre los expedientes de suspensión de empleo y el convenio colectivo.

En la reunión "hemos mostrado el desagrado y el enfado, incluso, porque las cosas no van como deberían ir", ya que "nos parece que deben hacer un esfuerzo de permeabilidad, tanto la empresa como los sindicatos, para llegar a acuerdos", ha dicho Larraz a los medios de comunicación al término del encuentro, que ha calificado de complicado y "bastante duro".

Aunque ha dicho que entienden que hay dificultades y que no es fácil, Larraz ha afirmado que no se puede depender de acuerdos globales en Europa, de solidaridad internacional, para solucionar aquí todo lo que tiene que ver con la planta de Figueruelas.

Los gobiernos de España y de Aragón, que están en permanente contacto, están "molestos" con esta prolongación tan importante de las negociaciones, ya que otras compañías están en marcha "comiéndose el mercado", ha afirmado el consejero de Economía.

"Queremos que en lugar de que la noticia sea que estamos negociando los empresarios, los sindicatos y las instituciones, que sea que el Meriva ya va en marcha y que también avanzamos en el nuevo Corsa", ha subrayado, sino parece que "estamos continuamente mirándonos el ombligo", ya que no es la única empresa que hay en Aragón.

Por ello, los consejeros han instado a los sindicatos y a la empresa a que "no pierdan ni un minuto y que se pongan manos a la obra" porque la Administración aragonesa tiene que tomar decisiones con los expedientes de regulación de empleo, en los que están dispuestos a hacer esfuerzos y que terminan teniendo un coste para todos los ciudadanos.

 

50.000 trabajadores afectados por la crisis

En este sentido, según Larraz, hay 50.000 trabajadores en expedientes de suspensión temporal que también están sufriendo los avatares de esta crisis económica.

Asimismo, ha señalado que la Administración tiene que tomar decisiones sobre ayudas y avales, en los que no pueden avanzar si no cierran las negociaciones.

Según Larraz, quieren ver que el plan industrial esté claro y que los acuerdos de los sindicatos con la empresa sean claros, sobre todo los que tienen que ver con problemas locales y con hacer la planta más eficiente, ya que "no podemos esperar a que la solidaridad nos arregle los problemas que tenemos aquí en la planta", ha dicho.

Ha explicado que las dos partes tienen "espacio" para poder llegar a acuerdos y negociar y ha pedido a los sindicatos que no están dentro de la negociación que avancen lo más posible, ha subrayado Larraz.

Por su parte, el consejero de Industria ha destacado que confía en que al final siempre hay acuerdos porque los trabajadores de Figueruelas se juegan mucho, pero también los de otras plantas y la "región como región" receptiva de grandes empresas de producción de la industria del automóvil y sus auxiliares.

Por ello, Aliaga ha afirmado que "hay que sentarse de una vez y no levantarse hasta que se alcance un acuerdo", como se hizo con Magna, porque es necesario, para lo que el Gobierno de Aragón ofrece sus instalaciones.

Ha hecho una llamada a la responsabilidad y ha dicho que el Gobierno de Aragón jugó una baza fundamental en este proceso, porque fue el primero europeo que al ver las dificultades de la empresa, en "seria crisis", aprobó un aval.

Por su parte, el presidente del Comité de Empresa, José Juan Arceiz, ha señalado que no tienen ningún problema en negociar lo que sea necesario, pero con la premisa de que el reparto de la reestructuración y del convenio sea justo.

Arceiz ha reconocido avances en la reestructuración, que va en la dirección que quieren, pero faltan puntos importantes, como el tema de la voluntariedad y que los 550 relevistas que terminan su contrato vuelvan con uno fijo y que el complemento para el segundo año de desempleo sea del cien por cien.

Con la plataforma para el convenio, donde han surgido las discrepancias mayores con la dirección, ha dicho que es justa y que recoge y reparte los sacrificios entre todos.

A la reunión han asistido, además de Larraz y Aliaga, el director general de Trabajo, Antonio Alastrué, el consejero delegado de GM España, el polaco Romek Rytwinski, y ocho representantes de los sindicatos.

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