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Economía
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CRISIS

La Unión Europea pone a Grecia a hacer los deberes

Grecia, el alumno más desobediente, díscolo (y mentiroso) de la clase del euro, tendrá que hacer los deberes. Escapar del fantasma de la suspensión de pagos y quitarse definitivamente las orejas de burro costará a Atenas ingentes esfuerzos. En ese sentido, los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) se reúnen hoy y mañana en Bruselas para concretar detalles del 'plan de ajuste' que debe poner en marcha Atenas para recuperar la credibilidad internacional y garantizar su permanencia en la zona euro, a la que se adhirió en 2001.

En realidad, la expresión "plan de ajuste" no deja de ser un eufemismo, típico en la jerga de la 'langue de bois', o lengua de madera, en francés, que suelen emplear los diplomáticos en las instituciones europeas de Bruselas.

Traduce, en realidad, un esquema durísimo y doloroso para que Grecia haga sus 'deberes' y recorte su déficit público, del 12,7% del PIB en 2009, al 3% (que marca el Pacto de Estabilidad) para 2012.

Fueron, precisamente, las desbocadas finanzas públicas griegas el detonante de la crisis helena y de la pérdida de confianza en el país por parte de los mercados y las agencias internacionales de calificación, que -virtualmente- colocaron a Atenas las orejas de burro.

Trampa estadística

La píldora más amarga de tragar para Bruselas fue que Grecia mintiera a la agencia estadística europea, Eurostat, al colocar su cifra de déficit en un nivel artifical, cuatro veces más bajo que el real.

Pero la "creatividad contable" exhibida por Atenas le va a costar muy cara. Además de las fuertes críticas del comisario de Competencia, Joaquín Almunia, quien no ocultó su enfado por la "trampa estadística a la griega", la Comisión de los 27 socios de la UE obligará al país a un severo programa de ajustes, que vigilará milímetro a milímetro.

"No pensamos darle (a Grecia) ningún respiro", aseguraba esta semana el primer ministro de Luxemburgo y presidente del eurogrupo (16 socios), Jean-Claude Juncker. El luxemburgués recogía así el estado de ánimo contrariado de la UE ante el escándalo contable griego, que ha puesto en entredicho la solidez de toda la zona euro.

Por ello, los titulares de Economía y Finanzas de la zona euro cumplirán hoy, en un Eurogrupo, y mañana, en un Consejo del ramo (Ecofin), con el papel del maestro cascarrabias, que recuerda a sus alumnos rebeldes que no pueden venir a clase sin traer la tarea hecha.

Grecia sabe que tiene su "boletín de notas" del eurogrupo plagado de cruces rojas y de observaciones sobre su indisciplina fiscal: ningún alumno, de los 16 de la clase, tiene un carné tan malo.

Para quitarse el sanbenito, Atenas, con su primer ministro a la cabeza, deberá hacer esfuerzos extraordinarios: reformas de los sistemas de jubilación, reducción de sueldos a los funcionarios y drástica bajada de gastos en general. Un duro marcaje de la UE que tiene un objetivo: salvar la credibilidad del euro y conjurar los ataques especulativos de los mercados. Por ello, más que una solidaridad desinteresada, al ayudar a Grecia la UE se está salvando a sí misma de una eventual hecatombre financiera: 'quid pro quo', algo a cambio de algo. En la UE, nada es gratis, y la solidaridad también tiene su precio.

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