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Economía
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CRISIS ECONÓMICA

La UE reconoce la gravedad de la crisis pero descarta medidas de urgencia

La crisis económica está golpeando a Europa más fuerte de lo previsto, pero la solución no está en adoptar medidas de urgencia sino en seguir aplicando la misma política de los últimos años, recalcaron los ministros de Finanzas de la eurozona. "La ralentización es más pronunciada de lo que todos esperábamos", reconoció el presidente del Eurogrupo y primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, quien incidió en que la situación requiere una "reacción común" y no respuestas desordenadas de cada país.

Juncker excluyó, en cualquier caso, que la eurozona entre en recesión este año e insistió en que no conviene adoptar un plan de choque como el aprobado por las autoridades estadounidenses, pues "nuestros problemas son diferentes".

Tanto el presidente del Eurogrupo como el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, quisieron dejar claro que todos los gobiernos de la zona euro comparten el mismo enfoque sobre la desaceleración y, sobre todo, están de acuerdo en que la receta más adecuada para afrontarla es la que aplican desde hace años.

Esta estrategia se resume en respetar el Pacto de Estabilidad -que permite, recordaron, aumentar el gasto en las fases de desaceleración a los países con margen presupuestario-, seguir con las reformas estructurales y luchar contra la inflación.

Los ministros coinciden en que la actual situación de la eurozona -cuyo PIB cayó en el segundo trimestre- es el resultado de la fuerte desaceleración mundial, la persistencia de las turbulencias financieras y el elevado precio de las materias primas. Todos esos factores afectan a las economías de la eurozona "de manera simétrica", indicó Juncker, aunque con algunas diferencias, principalmente el parón de la vivienda en ciertos países, cuyo ajuste está siendo "más fuerte".

El Gobierno de Irlanda, una de las economías europeas que ha visto impulsado su crecimiento los últimos años por el dinamismo de la construcción, comunicó a sus socios que podría registrar un déficit este año superior al 3% del PIB, en lugar del superávit que preveía.

España no superará el umbral de Irlanda

Tanto Almunia como el vicepresidente segundo del Gobierno español, Pedro Solbes, descartaron que España, cuyo modelo económico tiene similitudes con el irlandés, vaya a superar este año ese umbral del 3% que marca el Pacto de Estabilidad.

Respecto a 2009, Solbes indicó que "partiremos de un déficit inicial", aunque la cifra no se ha fijado aún, pues la preparación del presupuesto acaba de comenzar.

 

La estabilidad de los precios es un requisito esencial

Por parte del Banco Central Europeo (BCE), su presidente, Jean-Claude Trichet, incidió en el problema que plantea la elevada inflación a la economía de la eurozona y reiteró que la estabilidad de precios a medio plazo es un requisito esencial para impulsar el crecimiento y el empleo.

Una vez más, recalcó que el BCE sigue determinado a combatir la inflación, pero en ningún caso anticipa sus decisiones futuras. Trichet destacó, al igual que Juncker, que la inflación perjudica especialmente a los más desfavorecidos y ambos se mostraron partidarios de introducir medidas de apoyo para esos colectivos.

El presidente de la autoridad monetaria apeló, una vez más, a la moderación salarial y tachó de "hostiles" las cláusulas de ajuste automático de los salarios.

Juncker anunció, a este respecto, que la próxima reunión del Eurogrupo, que se celebrará el 6 de octubre en Luxemburgo, contará con la participación de representantes de los empresarios y sindicatos del área, para dialogar sobre la cuestión de la moderación salarial.

Insistieron en que su objetivo no es "bloquear" el aumento de los salarios, sino vincular su evolución a la productividad, y recordaron que los gobiernos deben servir de ejemplo al sector privado en la negociación de los sueldos en la Administración.

En la reunión, los ministros de los países que forman parte de la moneda única acordaron que el primer ministro luxemburgués siga al frente de este foro informal dos años más, siempre que continúe en el gobierno de su país tras las elecciones previstas para el próximo verano. Juncker, que lidera el Eurogrupo desde enero de 2005, ya renovó en el puesto a finales de 2006.

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