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Economía

la deuda como en 1997

La presión obliga al Tesoro a colocar 3.500 millones por encima del 7%

El Tesoro Público ha conseguido colocar 3.562 millones de euros en obligaciones a 10 años, aunque se ha visto obligado a subir el interés al nivel más alto desde el año 1997. Con la subida de tipos, el organismo ha conseguido situarse en la parte media del rango, ya que esperaba captar entre 3.000 y 4.000 millones de euros.

Interior del Palacio de la Bolsa de Madrid
La presión obliga al Tesoro a colocar 3.500 millones por encima del 7%
EFE

España sufría un durísimo castigo en el mercado de deuda y se veía obligada a subir el interés de una emisión de obligaciones a diez años al 7,088 %, su nivel más alto desde 1997 y superior al negociado en el mercado secundario, que no llegaba al 6,7 %.

Este interés equivale a una subida del 30 % respecto a la anterior emisión de esta denominación, celebrada el pasado 20 de octubre y que se cerró al 5,45 %, y sitúa la rentabilidad de la emisión al nivel más alto desde que, en 1997, colocara obligaciones al 7,26 %.

El elevado interés que ha tenido que aplicar el Tesoro español y el flojo ratio de cobertura -proporción entre demanda e importe adjudicado-, evidenciaba el poco entusiasmo que despierta la deuda española y el temor a comprar "cualquier cosa que no sea alemana", ha indicado el responsable de la mesa de deuda de Ahorro Corporación, Javier Ferrer.

En total, España ha adjudicado 3.562 millones de euros al 7,088 %, y la demanda de las entidades ha alcanzado los 5.502 millones de euros.

La vicepresidenta española de Asuntos Económicos, Elena Salgado, ha dicho que España no necesita ser rescatada y que la sostenibilidad de la deuda española está "fuera de toda duda", aunque ha reconocido que "desearíamos pagar precios más bajos, porque los fundamentales de la economía española indican que nos lo merecemos".

Desde la apertura del mercado de deuda la prima de riesgo de España, que mide el diferencial entre el bono nacional a diez años y el alemán del mismo plazo, se situaba en máximos desde la creación del euro -cerca de los 500 puntos básicos-, aunque el bono hispano no era ni el único ni el más acosado por los especuladores.

Rebaja de la deuda francesa

Los rumores sobre una inminente rebaja de la deuda soberana francesa por parte de alguna de las grandes agencias de calificación elevaban el sobrecoste exigido para la compra de deuda gala frente a la alemana por encima de 200 puntos básicos, al mismo tiempo que Francia saldaba también con mayores intereses una emisión de deuda a medio y largo plazo.

Pese a que los analistas consultados reconocen que estos intereses tan altos son difíciles de sostener a medio plazo, rechazan al igual que Salgado que España esté al borde del rescate. José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup en España, ha indicado que España sufre "el contagio" de lo ocurrido en otros países y padece "las dudas sobre la crisis de la zona del euro".

Frente a la postura de la canciller alemana, Angela Merkel, que se opone a que el Banco Central Europeo (BCE) actúe como prestamista de última instancia de los Gobiernos, la mayoría de expertos se inclina por un papel más activo del organismo europeo, tal y como defiende el presidente francés.

Ignacio Cantos, analista de Atlas Capital, recuerda que la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y el Banco de Inglaterra ya han comprado deuda soberana, al igual que el Banco de Japón ha intervenido cuando lo ha considerado oportuno.

En su opinión, las reticencias de Alemania pretenden forzar a algunos países a adoptar ajustes más duros así como a aumentar el control sobre sus políticas económicas por parte de las autoridades de la Unión Europea.

Lo cierto es que el BCE ha comprado deuda soberana española en la jornada de hoy, si bien lo ha hecho una vez celebrada la emisión de obligaciones.

Los expertos prefieren no hacer un pronóstico sobre el mercado de deuda soberana de la zona del euro, aunque tras las elecciones del próximo domingo la presión podría aflojarse.

Ignacio Cantos señala que apenas puede hacer otra cosa que "esperar y ver", tras reiterar que no hay novedades en el plano macroeconómico, pues tanto los esperanzadores datos procedentes de Estados Unidos como los más decepcionantes de la zona del euro son ya conocidos.

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