Economía

CAMPAÑA AGRÍCOLA

La plantación de la fresa vuelve a manos españolas por la crisis

La campaña de plantación de la fresa en Huelva, que se ha iniciado esta semana, habla español por primera vez en muchos años, ya que los empresarios han de recurrir a las listas del desempleo para cubrir la mano de obra necesaria ante la situación de crisis económica que vive España.

Desiré González, antes empresaria del pescado, se ha visto obligada a trabajar este año en la fresa.
La plantación de la fresa vuelve a manos españolas por la crisis
F. C./EFE

La campaña de plantación de la fresa en Huelva, que se ha iniciado esta semana, habla español por primera vez en muchos años, ya que los empresarios han de recurrir a las listas del desempleo para cubrir la mano de obra necesaria ante la situación de crisis económica que vive España. Desde esta semana, carpinteros, albañiles, escayolistas o fontaneros son agricultores ocasionales, situación que se mantendrá al menos hasta finales de noviembre, cuando terminen de colocarse las plantas, y se repetirá entre febrero y junio, cuando haya que recoger el fruto ya maduro.

 

Acostumbrada a ser una Torre de Babel, con trabajadores de varios países, la empresa lepera Agromartín es uno de los ejemplos de lugar de encuentro cada mañana de centenares de personas que han tenido que cambiar radicalmente de ocupación para poder llevar dinero a sus casas.

 

"Hacía montajes eléctricos y he terminado plantando fresas", explica Nicasio González, vecino de la localidad onubense de Villanueva de los Castillejos, que ahora planta el conocido como "oro rojo" de Huelva después de estar dos años en el paro: "eché currículos en todos lados, hasta que me hablaron de esta empresa y de que podía necesitar gente", dice mientras hace un descanso.

 

Este operario eléctrico espera estar en labores agrícolas "mientras haya faena", sobre todo porque es pesimista sobre la posibilidad de volver a su trabajo de siempre: "la cosa está complicada, y peor se va a poner".

 

Desiré González es otro ejemplo, y en su caso tuvo que dejar los dos negocios familiares dedicados a la venta de pescado en Isla Cristina para irse al paro, y ahora a la plantación de la fresa: "es duro, pero a la vez divertido, porque con las bromas de los compañeros y la buena relación que tenemos la verdad es que el día se pasa rápido y el trabajo se lleva mejor". Como ella, ninguna de las personas que la rodean ha trabajado nunca en la plantación de las matas de fresa.

 

La historia de José Antonio González, fontanero vecino de Lepe, es similar, aunque él sigue manejando tuberías en el campo, ya que se encarga de hacer llegar el riego a las plantaciones cuando la planta de fresa ya está colocada. Como todos, su historia en el paro ha estado unida a la crisis económica: "estábamos en una empresa doce oficiales de fontanería y todos estamos en el paro".

 

Sus vidas son ejemplos de haber superado la etapa del desempleo y de trabajar "donde están los garbanzos", y los empresarios no parecen tener problemas con este cambio repentino de plantilla: "estamos contentos de que nuestra gente haya vuelto al campo, que es un trabajo muy digno, y además en plena naturaleza", explica el propietario de Agromartín, José Antonio Martín. Acostumbrado a recibir distinciones por su labor en la integración de la población inmigrante, Martín trabaja este año con una plantilla en su mayoría formada por españoles, aunque otra cosa serán las necesidades de su empresa en febrero, cuando haya que recoger la fresa, y la plantilla pase de las 550 personas del año pasado a las 700 que necesitará en 2010.

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