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Economía

AGRICULTURA

La "nula rentabilidad" reduce en 55.332 héctareas el cultivo de maíz en Aragón

Los cerealistas esperan una "buena cosecha", pero temen los bajos precios en origen.

El maíz pierde presencia en Aragón. Según el último avance de superficies y producciones realizado por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, los agricultores dejarán de cultivar este año este cereal en 55.332 hectáreas, lo que supone un descenso del 16,9% respecto a la temporada anterior, lo que convierte a la aragonesa en la segunda comunidad con más caída, solo superada por Castilla y León, donde la producción de maíz ocupará 86.883 hectáreas menos.

Las organizaciones agrarias tienen claro el motivo. "Es por la nula rentabilidad", responden casi al unísono los representantes de UAGA, Asaja, UPA y Araga, que recuerdan que los bajos precios resultan insuficientes para cubrir el desmesurado incremento de la energía, las simientes, los abonos y los fertilizantes, que han elevado a 1.200 euros por hectárea los costes de producción de este cultivo.

"Los agricultores no se arriesgan", destacó ayer Fernando Luna, de Asaja. En su lugar, los productores han optado por ocupar estas hectáreas con alfalfa y otros cereales de invierno que, aunque menos rentables, no están sujetos a tantos vaivenes. "Pero ya veremos lo que pasa", destacó el representante de UAGA, Teo Largo, que recordó que precisamente la alfalfa, "un cultivo que hasta ahora nos salvaba", está también a precios irrisorios, nada menos que un 20% más bajos que en la campaña anterior.

Mejor que el pasado año

Al menos, la cosecha de cereal se prevé "buena", en algunas zonas incluso "espectacular". A poco menos de un par de días para que las cosechadoras comiencen a entrar en los campos de secano aragoneses, las organizaciones agrarias confían en conseguir aumentos de la producción. Y aunque es pronto para dar datos definitivos, calculan que la cosecha se incrementará entre un 10% y un 15% respecto al año anterior.

El clima ha sido un buen aliado: el invierno fue lluvioso y en la primavera no hizo excesivo calor. Pero los agricultores continúan mirando al cielo, porque en la provincia de Teruel, donde la cosecha llega "con algo de retraso", las buenas expectativas que ahora se barajan -con incrementos de hasta el 35%- también están en manos de las lluvias, las que son necesarias en los próximos días.

Desde UAGA, Teo Largo insistió en que la cosecha será mejor que la del pasado año, pero, de nuevo, muy irregular. "Lo peor está en el Valle del Ebro", explicó Largo, que recordó que el intenso calor de los días pasados y las "ventoleras" han pasado factura a los cultivos de esta zona.

Pendientes de los precios

La preocupación está ahora en los mercados. Las organizaciones agrarias insisten en que los precios en origen siguen "muy bajos" -0,15 euros el kilo en trigo duro o 0,12 euros la cebada- y recuerdan que aunque durante el pasado mes se vendió mucho producto almacenado, "todavía quedan existencias de la campaña anterior", explicó Largo.

Al menos, ayudará la devaluación del euro, "ya que hará más competitivas nuestras exportaciones al norte de África y Emiratos Árabes", señaló José Manuel Roche de UPA, mientras el representante de Asaja insistió en que "aunque en circunstancias normales la situación sería para ser optimistas, ahora todo es una incógnita porque depende de los movimientos del mercado global".

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