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Economía

OPEL

La filial europea de GM ultima un plan contra el cierre de plantas anunciado por la compañía

El comité europeo espera saber en la reunión del martes lo que costaría segregarse de la matriz estadounidense

Homenaje a los más veteranos de GM que brindó el sindicato UAW en Flint (Michigan) al cumplirse 72 años de la firma del primer convenio con la multinacional
La filial europea de GM ultima un plan contra el cierre de plantas anunciado por la compañía
REUTERS

Ante el callejón sin salida en que se encuentra Europa tras anunciar General Motors que sin cierre de plantas es imposible sacar a flote el negocio por la falta extrema de liquidez, tanto la dirección como el comité de la multinacional en el Viejo Continente buscan soluciones urgentes para tratar de salvarse del ajuste. De hecho, Opel Europa, filial de GM, presentará próximamente un plan de saneamiento a largo plazo que garantice el mantenimiento de todas sus plantas, según anunció ayer desde Detroit Jürgen Rüttgers, jefe del gobierno del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia.

 

Además, el comité europeo, espera tener a la máxima brevedad posible, seguramente el martes en la reunión del comité reducido, "los números del ahorro que hay que hacer en cada planta y el coste que tiene sacarlas adelante", un estudio que realiza la consultora Management Engineeer y que es clave para la segregación de GM Europa, según adelantó Pedro Bona, el único representante de Figueruelas en dicha reunión. A su juicio, "la dirección de GM no ha cerrado la puerta a la segregación sino que la ha dejado abierta al buscar la alianza con socios externos y gobiernos que le garanticen los 1.200 millones de dólares o 955,3 millones de euros que hacen falta para que las fábricas europeas continúen con su actividad".

 

"La preocupación es muy grande porque las dificultades económicas de GM son tremendas", reconocía Pedro Bona, que advertía también que no "se puede seguir jugando al ratón y al gato" en referencia a que el martes la empresa debería poner las cartas sobre la mesa para que el Gobierno alemán y otros ejecutivos europeos, que han dicho que colaborarán, puedan hacerlo.

 

De hecho, el Estado alemán está considerando la posibilidad de hacerse con una participación en la marca automovilística Opel, propiedad de GM, si ésta decide desprenderse de su filial alemana, según declaraciones del ministro de Economía de Alemania, Juergen Reinholz, que recogía el diario 'Berliner Zeitung'. "Queremos hacer todo lo que podamos para ayudar a Opel", explicó Reinholz. "No podemos ser precisos sobre nuestra ayuda hasta que no escuchemos los planes concretos de GM", al tiempo que reconocía que los "grandes recortes o una eventual clausura de una fábrica de Opel no es aceptable". En este mismo sentido, el jefe del gobierno del estado alemán de Renania del Norte insistía en que GM aún "no ha decidido el cierre de sus factorías en Alemania, tampoco la de Bochum: se me ha quitado un peso de encima", comentó Rüttgers tras entrevistarse con el presidente de GM, Rick Wagoner, quien se mostró abierto, dijo, "a la participación de terceros y a la separación de Opel" del grupo como posible solución para rescatar la marca europea. Rüttgers subrayó que las autoridades alemanas esperarán a la presentación del plan de saneamiento para decidir de que manera pueden contribuir al mismo. El Gobierno federal y los de los cuatro estados con plantas de Opel no han descartado llegar incluso a comprar capital de la empresa para facilitar su mantenimiento.

 

Opel emplea a unos 25.000 trabajadores en sus plantas alemanas, la mitad de los que GM tiene en Europa. Además, el jefe del comité de empresa de Opel, Klaus Franz, se mostró dispuesto a que los empleados hagan grandes concesiones para garantizar sus puestos de trabajo como la introducción de la semana laboral de cuatro días con recortes salariales. "El cierre de una planta tiene un coste de entre 400 y 500 millones de euros. Es mejor flexibilizar la producción", señaló Franz en unas declaraciones que publicó ayer el rotativo Bild, en las que se muestra a favor de desligar la firma de GM y buscar para Opel un nuevo socio.

 

Mientras GM Europa seguía buscando soluciones urgente para salvarse, Saab estaba muy cerca de solicitar el concurso de acreedores, según informaron ayer varios medios en Estocolmo en base a fuentes de la empresa y después de que el Gobierno sueco se haya negado a proporcionar ayuda a GM en forma de capital.

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