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Economía
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CRISIS

La economía de la eurozona registra el primer retroceso desde su creación

El retroceso de la actividad en las dos economías más grandes de la eurozona, Francia y Alemania, arrastró en el segundo trimestre del año al conjunto del área y provocó, por primera vez en su historia, una caída del Producto Interior Bruto (PIB).

Según los primeros cálculos de Eurostat, la oficina estadística comunitaria, la economía de la zona euro se contrajo entre abril y junio el 0,2%, empujada por los descensos del 0,5% en Alemania y del 0,3% en Francia. Tampoco Italia, con una caída trimestral del 0,3%, España (donde el crecimiento se quedó en el 0,1%) y Holanda, cuyo PIB no varió, contribuyeron a impulsar a la economía del área.

Desde 1995, cuando comenzaron los registros de Eurostat, nunca había descendido la actividad en la eurozona, un dato que hace aumentar el temor a la recesión -caída del PIB dos trimestres consecutivos-.

Hasta la fecha, la peor evolución de la economía de la eurozona era la del segundo trimestre de 2003, cuando el PIB se mantuvo sin cambios respecto al primer trimestre.

Según el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea, la actual contracción se debe a la adversa coyuntura global, marcada por la desaceleración y la subida de las materias primas, y a una reacción técnica al fuerte crecimiento de los primeros meses del año.

Entre enero y marzo, el PIB de la eurozona creció un inesperado 0,7%. En términos interanuales, la Unión Económica y Monetaria sigue creciendo, el 1,5%, aunque muy por debajo del trimestre previo, cuando el PIB acumuló un avance del 2,1%

El conjunto de la Unión Europea no escapa a esta tendencia de clara desaceleración y también registró una bajada de la actividad entre abril y junio, del 0,1%, que dejó el avance de los últimos doce meses en el 1,7% (seis décimas menos que en el trimestre anterior).

Esa cifra también marca un nuevo suelo para la economía de la Unión, que tampoco había retrocedido nunca desde 1995. En un análisis de la situación, el BCE se esforzó por transmitir optimismo y señaló que, pese a la desaceleración, los fundamentos económicos de la eurozona son sanos y no hay desequilibrios.

La autoridad monetaria se enfrenta al dilema de qué hacer con los tipos de interés en este contexto de caída del crecimiento, que viene acompañado de un claro repunte de los precios y de tensión en los mercados financieros.

Según el dato definitivo distribuido por Eurostat, la inflación se mantuvo en el área en julio en el 4%, justo el doble del objetivo marcado por la entidad con sede en Fráncfort, y existe el riesgo de que continúe subiendo, dados los elevados y volátiles precios de las materias primas.

El ejecutivo de la UE, aunque reconoció que los datos no son buenos y tampoco las perspectivas de futuro, dejó claro que no es el momento de hablar de recesión.

En la misma línea, los gobiernos de Alemania y Francia trataron de alejar ese fantasma e insistieron en que Europa se está viendo perjudicada por la coyuntura internacional, la crisis financiera y la volatilidad del petróleo.

En España, cuyo PIB se mantiene todavía en positivo, los expertos ya vaticinan que en los próximos trimestres nuestro país se unirá al grupo de países europeos con la economía en retroceso. Tras meses de resistirse a reconocer en público la gravedad de la crisis, el Gobierno habló hoy de "estancamiento y frenazo" de la economía nacional, al presentar un plan de choque con el que pretende poner remedio a la situación.

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