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Economía
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CUMBRE EN BRUSELAS

La crisis de Grecia empuja a los europeos a una mayor coordinación económica

El plan de rescate se traduce finalmente en una simple declaración política de apoyo. Alemania y Francia lideran el plan de respaldo griego y Zapatero se queda fuera de la reunión decisiva.

La crítica situación de las finanzas públicas de Grecia, cuyo Gobierno recibió ayer el respaldo -bajo estrictas condiciones- de sus socios de la Eurozona, va a empujar a la UE en su conjunto a una mayor coordinación de sus políticas económicas. La mayoría de los gobernantes europeos coincidieron en este análisis tras la cumbre informal celebrada ayer en Bruselas y en la que también reflexionaron sobre las razones del rápido declive de la economía continental y las reformas necesarias para recuperarla.

“Lo ocurrido (en la Eurozona) demuestra la necesidad de una mayor coordinación macroeconómica” al más alto nivel, resumió el presidente permanente de la UE, el belga Herman van Rompuy.

Los otros dos muñidores del acuerdo sobre Grecia, el presidente francés Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel destacaron, en una comparecencia conjunta ante los medios, la buena acogida dispensada por sus colegas a la idea de poner en marcha un verdadero gobierno económico entre los Veintisiete.

En el encuentro participaron también Van Rompuy, José Manuel Durão Barroso y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet. No estuvo presente el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que España ocupa la presidencia de turno de la UE. Zapatero fue informado del acuerdo por Van Rompuy al término de la reunión organizada por Francia y Alemania, según informaron fuentes diplomáticas.

Hasta hace muy poco París y Berlín no coincidían en el alcance de ese “gobierno económico”, del que Alemania ha recelado siempre, si era concebido como un contrapeso político en la zona euro para el Banco Central Europeo. “No he oído a ningún país hablar en contra del gobierno económico europeo que hemos propuesto junto con la canciller”, dijo Sarkozy en presencia de Merkel.

Por lo que respecta al pilotaje de las reformas económicas a medio y largo plazo (2010-2020), Van Rompuy aseguró que los Veintisiete se comprometieron a llevar personalmente las riendas, a fin de evitar un fracaso. El presidente permanente llegó a sugerir reuniones mensuales del Consejo Europeo, la máxima instancia política de la Unión.

La crisis de la Eurozona, de la que forman parte 16 de los 27 Estados de la UE, dominó los debates entre los líderes, hasta el punto de que otros asuntos -como el relativo a la negociación sobre el cambio climático- no se llegaron a tratar.

La jornada quedó marcada por el apoyo político de los líderes de la zona euro al Gobierno del primer ministro griego, George Papandreu, en su colosal desafío para sanear las finanzas públicas.

Las especulaciones que precedieron a la reunión y que giraron en torno a un supuesto plan concreto de rescate financiero para Grecia se tradujeron finalmente en una simple declaración política de apoyo, que no tranquilizó a los mercados.

Una amonestación

El texto supone una amonestación en toda regla a Grecia, pero también la primera declaración pública en la que Alemania y Francia, especialmente, asumen tácitamente la responsabilidad última de la estabilidad financiera en la Eurozona.

“Los miembros de la zona euro tomarán medidas decididas y coordinadas, si fuera necesario, para salvaguardar la estabilidad financiera en la zona en su conjunto”, afirma la declaración. Qué tipo de medidas pueden ser esas no queda dicho, pero sobre la cuestión continuarán trabajando los ministros de Finanzas del Eurogrupo.

El Tratado prohíbe a las instituciones europeas financiar directamente el endeudamiento de un miembro de la zona euro. El texto deja claro que “el Gobierno griego no ha solicitado ningún apoyo financiero” a sus socios.

El presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, confirmó que “Grecia no está aislada, sola y desarmada frente a los ataques de los que pueda ser objeto”.

Los miembros del euro no acordaron los detalles de ese “instrumento coordinado” de apoyo a Grecia, que se pondría en marcha si Atenas ve cerrado el acceso a una financiación de mercado, pero Juncker sugirió la vía de las ayudas bilaterales.

Papandreu, por su lado, confió en que necesita esa financiación de sus socios, y se comprometió a tomar “todas las medidas” de ajuste para sanear las cuentas y erradicar la corrupción y la evasión fiscal.


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