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Economía

MACROECONOMÍA

La banca española busca hoy más liquidez en el BCE

La necesidad de acudir a la financiación de la entidad europea, aunque equilibrada, levanta el recelo del mundo anglosajón.

La extrema sequía de los mercados interbancarios, que se prolonga desde hace seis meses, ha llevado a los bancos y cajas españoles a acudir a la financiación del Banco Central Europeo (BCE) en una proporción inusitada, aunque no desequilibrada. En diciembre pidieron en las subastas semanales una cantidad de 44.086 millones de euros, casi el 10% de un total de 467.641 millones. El 'peso' relativo de España en la zona euro es, para todas las magnitudes, algo superior: 13% de los depósitos, 10,5% de los activos, 10% del Producto Interior Bruto (PIB).

La peculiaridad de esta situación es que, en la primera mitad del pasado año, ese recurso se limitaba al 4% del total. Las entidades españolas captaban los fondos necesarios de sus propios clientes o en el mercado nacional, y también en el interbancario. La desconfianza provocada por la crisis de las hipotecas 'basura' norteamericanas lo ha contaminado todo y ha multiplicado por dos este recurso.

Ninguna entidad está dispuesta a prestar a otra, porque prefiere guardarse la liquidez para sí misma. Y la captación de fondos internos hace mucho tiempo que se quedó pequeña para sostener el ritmo de avance del crédito. Cierto que las expectativas de negocio ya no son las que eran, pero el sector da por seguro que los préstamos van a seguir creciendo este año en España a un ritmo cercano al 10%.

Hipotecas distintas

La alerta de algunos analistas, sobre todo del área anglosajona, ha surgido porque bancos y cajas españoles están presentado como contrapartida de esta financiación del BCE bonos y otros productos financieros de titulización hipotecaria. Es decir, títulos que tienen como garantía el derecho a cobrar las hipotecas que pesan sobre viviendas. Las entidades obtienen de este modo el doble efecto de sacar ese tipo de deuda de sus balances, y obtener liquidez para seguir prestando.

La incertidumbre reside en que los bonos hipotecarios se intercambian por efectivo sin que el contraste de su valor se lleve a cabo de inmediato puesto que no tienen fecha fija de salida al mercado. Si los activos de soporte -hipotecas- valieran menos de lo estimado, aflorarían los problemas.

El Banco de España y numerosos servicios de estudios se han apresurado a precisar que las hipotecas españolas no son del tipo de las que respaldan los tristemente famosos productos 'subprime'. Podrán ver acrecentada la morosidad si los tipos siguen subiendo, la economía se deteriora con rapidez y se produce destrucción de empleo, pero detrás de cada una de ellas hay un comprador perfectamente identificado que hará cuanto esté a su alcance para no perder su casa.

La apelación de las entidades españolas a la financiación del BCE ha despertado inquietud por ser poco frecuente, pero tampoco las condiciones de los mercados son las mismas, recuerdan desde Economía y el Banco de España. Y citan que, en diciembre de 2007, Alemania se llevó el 46% del importe de las subastas, pese a que sus activos representan el 26% del total de la zona euro, y el país acapara el 30% de los depósitos y el 22% del PIB total.

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