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Economía
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NUEVA RUMASA

Cómo afectó anterior crisis de Rumasa a Aragón

La expropiación del 23 de febrero de 1983 nacionalizó Galerías Preciados y el hotel Corona.

José María Ruiz-Mateos a su llegada a la Audiencia Nacional en 1997 para declarar por presunta estafa.
Cómo afectó anterior crisis de Rumasa a Aragón
EFE

La caída del primer imperio del empresario José María Ruiz-Mateos supuso la nacionalización de Galerías Preciados, el hotel Corona de Aragón, una constructora y siete bancos en la comunidad. Esta era la principal cartera empresarial de Rumasa en Aragón cuando fue expropiada por el primer Gobierno de Felipe González. Un millar de trabajadores aragoneses pasaron a manos del Estado hasta que las empresas pudieron ser vendidas, no sin sufrir reestructuraciones.

El aniversario de la expropiación del 'holding' de la abeja se cumplirá este miércoles con la sucesora creada por José María Ruiz-Mateos, Nueva Rumasa, bajo la amenaza de ser asfixiada por sus deudas. Ahora son dos empresas del sector agroalimentario aragonés, Sali y Lácteos Arnedo, con un centenar de empleados, las que están en manos de las empresas del grupo que han recurrido a un procedimiento preconcursal para renegociar sus deudas.

La incertidumbre fue mayor aquel 23 de febrero de 1983. Sobre todo, en las sucursales bancarias del grupo Rumasa en Zaragoza. Las oficinas de Banco Atlántico, Bankisur, Banco Comercial de Cataluña, El Condal, Banco General de Comercio, Noroeste y Banco Peninsular se vieron afectadas por el cierre de cuatro días, hasta el 1 de marzo, decretado tras el anuncio de la nacionalización por el entonces ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer. Ni siquiera pudieron entrar los empleados y fueron custodiadas por la Policía. Para garantizar los ahorros de los clientes se activó el Fondo de Garantía de Depósitos. Rumasa tenía 18 bancos con 1.200 oficinas en todo el país. El bancario era uno de los 30 sectores en los que trabajaba, con 400 filiales y 60.000 empleados en total.

Administradores del Estado

«Preciados, el Corona e Hispano Alemana ya tienen administradores del Estado», rezaba uno de los titulares de aquella semana de tensión. Funcionarios del Ministerio de Hacienda tomaron las riendas de los grandes almacenes, el hotel de lujo y la constructora Hispano-Alemana.

Galerias Preciados, con 380 empleados, fue una de las empresas que más problemas tuvieron para encontrar comprador. Sus millonarias pérdidas anuales hacían difícil encontrarle 'novio' y la polémica sobre la gestión de su venta persiguió al Gobierno socialista. Los empleados salieron a la calle para defender sus puestos de trabajo. Su venta se convirtió en un culebrón y pasó por tres compradores hasta que fue adquirida por El Corte Inglés en 1995. A esta última fase llegaron menos de 200 empleados. El hotel Corona de Aragón tuvo más suerte y en 1984 pasó a manos de Meliá, cadena hotelera en la que permanece. En él trabajaban unas 150 personas.

Después de este episodio expropiatorio las huellas de la familia Ruiz-Mateos se habían borrado en Aragón hasta que hace seis años Nueva Rumasa entró con fuerza en la industria agroalimentaria. En septiembre de 2005 se hizo con Lácteos Arnedo, una fábrica de helados con más de 30 años de trayectoria que incorporó a Dhul. La factoría de Casetas elabora productos bajo la marca Neiss. Dos años después, Ruiz-Mateos compró a la quebrada Parmalat sus plantas de Clesa, entre las que se encontraba la también histórica de leche Sali en Utebo (antigua Nuprosa). El último movimiento dentro del grupo la situó dentro de Cacaolat. Sus proveedores, una treintena de ganaderos aragoneses, acumulan ahora una deuda de dos millones de euros con Nueva Rumasa.

El futuro depende en esta ocasión del propio Ruiz-Mateos y no del Estado. Sus palabras tranquilizadoras hacia los empleados e inversores (hoy son 5.000) se repitieron entonces y ahora. El tiempo dirá si el final supondrá también la venta de las empresas.

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