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Economía
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EMPRESAS/ARAGÓN

Inquietud en Sabiñánigo y su comarca por el anuncio de venta de Alcoa

El alcalde lo interpreta como "una mala noticia" pero confía en que se mantenga el empleo

El anuncio de la venta por parte de Alcoa de su planta de Sabiñánigo ha supuesto un "auténtico mazazo", tanto en la propia localidad como en la Comarca del Alto Gállego. Un día después de que saliera a la luz la noticia, muchas preguntas sin respuesta siguen en el aire y las reacciones no se han hecho esperar. Como primera medida de urgencia, está la reunión que mantendrá hoy el alcalde de Sabiñánigo, Jesús Lasierra, con el comité de empresa de Alcoa, con el fin de tratar las últimas informaciones aparecidas en relación al futuro de la planta. Además se plantearán "actuaciones conjuntas para continuar con la viabilidad y el futuro de la fábrica".

El primer edil serrablés calificó como "un jarro de agua fría" la venta de la empresa ubicada en Sabiñánigo, "aunque bien es verdad que por el momento no se ha anunciado el cierre". "Es una mala noticia porque ahora hay que esperar a saber quién será el comprador, las condiciones y las intenciones que tiene", apuntó. Lo positivo para Lasierra, es que "de momento no se han puesto plazos y se sigue trabajando en el plan de reestructuración y viabilidad de la planta de Sabiñánigo, de manera que un posible comprador puede ver que la planta tiene futuro". En este sentido indicó que "todavía hay esperanzas de que se mantengan los puestos de trabajo".

Por su parte, el presidente de la Comarca del Alto Gállego, Mariano Fañanás, describió la situación como "preocupante", aunque también aclaró que "una cosa es que ponga a la venta y otra que se venda". En este segundo caso "habrá que ver quién se hace cargo, porque si la compra una empresa con ánimo de seguir trabajando, solo cambiará la marca y el producto". Pero aun con todo, Fañanás reconoció que "el miedo siempre esta presente". Además también quiso recordar que esta fábrica no es la primera vez que cambia de dueño.

La valoración de Jesús Arasanz, presidente de la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego, no dista demasiado de estas opiniones. "La noticia en sí es mala, pero hay que preguntarse si hay comprador o no. Y en el caso de que no lo haya, ¿se va a cerrar?". "Si la venden para cerrarla es preocupante, porque se van a la calle muchísimas personas, pero cambia la situación si el comprador continúa con la actividad". Arasanz tiene claro que un número tan alto de despidos en un pueblo como Sabiñánigo "será algo que costará de digerir". De momento, cree que hay que tomárselo con tranquilidad "y estar expectantes". Además, "si una empresa sea del tamaño que sea no gana dinero, tiene que recortar, y Alcoa ya lo ha empezado a hacer en este último año, lo que no esperaba nadie es este desenlace".

Los verdaderos afectados, los trabajadores, no terminan de creérselo. "Hace menos de un mes nos enfrentamos a la propuesta de un expediente de regulación, y cuando pensamos que todo volvía a la calma, menudo regalo de Reyes nos hemos encontrado", apuntó un empleado. "Solo nos queda esperar a ver si la fábrica se vende o no y saber cual será nuestro futuro", concluyó.

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