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Economía
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JAIME CARUANA

"Hay que sacar muchas lecciones de estas crisis porque son costosas"

El ex goberandor del Banco de España defiende las reformas "creíbles" y "cuanto antes".

Jaime Caruana, director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), en la redacción de Heraldo esta semana.
"Hay que sacar muchas lecciones de estas crisis porque son costosas"
JOSé MIGUEL MARCO

La victoria esta semana de la selección española de fútbol, ¿puede tener resultados positivos en la economía?

Uno de los elementos que está marcando la actividad económica es la confianza. En la medida en que pueda afectar a la confianza podría tener efectos positivos. Pero yo creo que si lo que queremos es crear unas bases sólidas de crecimiento, además del Mundial, que está muy bien y ayuda, hay que seguir con un proceso de reformas y medidas económicas que vayan en la dirección correcta para lograr la salida de la crisis y un crecimiento sostenido.

El Mundial empezó con la aprobación de la reforma laboral y ha terminado con la de las cajas. ¿Esta última reestructuración va por el buen camino?

No voy a juzgar políticas concretas porque no me corresponde desde el Banco de Pagos Internacionales de Basilea (BIS) entrar en ese tipo de detalles, pero yo creo que un ajuste presupuestario rápido y creíble acompañado por reformas estructurales y reformas en el sector financiero son tres ejes fundamentales para salir de la crisis. En los tres ejes se está trabajando. En este sentido, creo que la reforma y reestructuración de las cajas va en la dirección correcta.

En el proceso, el número de cajas se ha reducido a la mitad. ¿Se ha llegado al tamaño adecuado para el sector?

Lo importante es que sean instituciones solventes, eficientes y que tengan capacidad de dar crédito. Esta es la dirección en la que hay que trabajar. Eliminar exceso de capacidad y reducir el número es importante, pero sobre todo es aumentar la eficiencia, la solvencia y evolucionar hacia modelos de financiación más estables.

¿La reforma tenía que haberse puesto en marcha antes?

Las reformas, cuanto antes. Lo que pasa es que precisamente llegan cuando pueden ser. Era una reforma necesaria, pero nada sencilla. Se podían haber hecho cosas antes de la crisis, pero bienvenido sea que se realicen cuando existe el apoyo necesario.

Con tanto movimiento en el sector, ¿echa de menos estar al frente del Banco de España?

Del Banco de España tengo grandes recuerdos. Es una de las instituciones en las que he aprendido mucho y con la que me siento totalmente identificado. Creo que es una de las grandes instituciones de este país. La recuerdo con mucho cariño, pero desde que salí del Banco de España he ido a otras grandes instituciones a nivel mundial y ahora estoy en el Banco de Pagos Internacionales. Soy una persona muy afortunada porque he podido estar en tres grandes instituciones y en todas ellas me he sentido cómodo.

Una pregunta más de cajas. En Aragón tenemos una que sigue en solitario y otra que ha optado por una fusión 'fría' o SIP. ¿Es suficiente?

Lo importante es que el marco regulatorio proporcione opciones para que las cajas puedan elegir la estrategia, tamaño y forma jurídica que consideren más apropiada. Una reforma que permita captar recursos y que proporcione opciones amplias es positiva.

Hablaba de entidades con capacidad de dar crédito. ¿Cuándo volverá a llegar a las empresas y familias?

Este es un tema muy importante. Las salidas de crisis como la presente normalmente empiezan sin crecimiento del crédito. La economía puede empezar a recuperarse antes de que lo haga el crédito, pero solo gana fuerza cuando el crédito empieza a fluir con normalidad. Para ello es muy importante que las entidades financieras sean solventes y tengan unas condiciones de financiación que les permitan proporcionar créditos. Se tienen que fortalecer los balances de las entidades financieras, es la condición necesaria para que luego puedan realizar su función, que es dar crédito.

Repasando su trayectoria, también fue director general del Tesoro.

Fue un momento muy importante del proceso de entrada a la unión monetaria, todo el proceso de convergencia, la negociación del euro y del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Fue una de las épocas más interesantes de mi experiencia profesional.

Entonces le tocó reducir el déficit bajando los tipos de interés. ¿Que solución habría ahora?

Uno de los retos que tiene ahora España y Europa y, en general, los países avanzados, es reducir los déficit presupuestarios de forma creíble. En algunos casos tiene que ser inmediato, de manera que se garantice la sostenibilidad de la deuda pública. No es sencillo, hay que hacer planes sólidos y creíbles, que permitan mantener las primas de riesgo reducidas. Ya se han dado pasos, pero es probablemente un trabajo que requiere seguir perseverando.

¿No son suficientes los planes que se han puesto en marcha hasta ahora?

No me corresponde entrar a valorar países concretos. Yo creo que las medidas que se han empezado a anunciar a nivel europeo, incluida España, van claramente en esta dirección. Si son suficientes habrá que juzgarlo viendo los resultados, pero conviene no menospreciar los riesgos de quedarse corto, de no hacerlo de forma contundente y creíble. Es muy importante ir por delante de los mercados, que lo anunciado empiece a suceder y que las desviaciones en la ejecución sean a mejor, es decir, se aprecie una reducción del déficit mas rápida de lo anunciado.

¿Las subidas de impuestos aprobadas en España van en esa dirección?

En mi presentación en el Ciclo Aragón expliqué esta semana que para sanear finanzas públicas normalmente la calidad del ajuste es importante. La experiencia general es que una reducción de gastos es más eficaz, tiene más calidad, que un incremento de impuestos. En qué medida subir impuestos es útil o no depende mucho del nivel impositivo que tenga cada país. En algunos casos es necesario atacar el tema presupuestario desde todos los frentes cuando se ha llegado a una situación en la que la confianza del mercado empieza a plantear problemas.

Los rumores de intervenciones y solicitud de ayuda de los países, como en España, no parecen ayudar a recuperar la confianza.

La deuda española ha empezado a tener ciertos problemas con los 'spreads', los diferenciales de riesgo, pero le ha cogido con un nivel de deuda pública que todavía no es muy elevado en relación a otros países. En este sentido, España tiene capacidad de maniobra. Lo que tiene que hacer es perseverar en las políticas adecuadas. Políticas presupuestarias que corrijan el déficit pero también políticas estructurales como la reforma para flexibilizar el mercado laboral, etc.

Usted ha trabajado como consejero en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ahora es director general del BIS. ¿Cómo se ve a España fuera?

A España se la ve con un nivel de deuda pública que todavía está por debajo de la media europea y por tanto con capacidad de reacción en temas de política económica. Tiene que mostrar la voluntad clara de avanzar con el tipo de medidas que se han iniciado. Aunque España tenga sus propios desequilibrios a corregir, el problema fiscal es más amplio y afecta a la mayoría de países avanzados. En nuestro informe anual ponemos como primer punto de reforma necesario para salir de la crisis, tomar medidas creíbles de control presupuestario. La combinación de fragilidades en el sector financiero, que todavía no han sido resueltas, mezcladas con déficits públicos que todavía son muy elevados requiere actuar de forma decidida en los dos frentes. Ambos son absolutamente necesarios para salir de la crisis.

Desde el Banco de Pagos Internacionales en el que es director general, ¿qué actividad desarrolla?

El Banco de Pagos Internacionales de Basilea es una institución que se dedica a funciones de cooperación entre bancos centrales. Nuestra función es facilitar la cooperación entre bancos centrales y con supervisores prudenciales, incluido todo el proceso de reforma de la regulación financiera. En ese sentido estamos trabajando en las reglas que tiene que tener el sistema financiero para hacer mucho más improbables crisis como la que hemos tenido. Estamos en el proceso de lo que se ha venido a llamar Basilea III, es decir, una reforma en profundidad de la regulación financiera con la que tendrán que trabajar las entidades financieras.

¿El sector financiero ha aprendido de la crisis actual?

El sector financiero ha aprendido y está evolucionando, pero, en cualquier caso, va a tener una regulación más restrictiva en lo que se refiere al apalancamiento y toma de riesgos. El sector financiero tiene que tener más y mejor capital y unos modelos de financiación que sean más estables. De esta manera se garantizarán o por lo menos se disminuirán notablemente las probabilidades de que volvamos a enfrentarnos a una crisis como la presente. El paquete de medidas en las que el Consejo de Estabilidad Financiera y el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea están trabajando es mucho más amplio. Incluye también mejoras en la resolución de crisis, por ejemplo, poder cerrar instituciones financieras grandes y complejas sin que generen riesgos sistémicos.

Los sistemas financieros tienen que ser conscientes de que tienen una función muy importante, la de dar crédito y canalizar el ahorro, para ello tienen que controlar mejor el riesgo. Crecimientos financieros desproporcionados no tienen sentido y por lo tanto, pedir más y mejor capital y unos ratios de liquidez más estables va a ayudar a que el sector financiero se mantenga proporcionado a la economía real a la que tiene que financiar.

Las reglas del juego que ha habido hasta ahora, ¿no servían o no se han utilizado bien?

Hay un poco de todo, pero claramente las reglas de juego tienen que ser reforzadas. En ese sentido, el capital y la liquidez tienen que ser aumentados. Ha habido fragilidades en determinadas áreas como era el capital, la gestión del riesgo y la financiación. Todo eso va a ser reforzado. Estas son crisis de las que hay que sacar muchas lecciones porque son muy costosas. Ha habido dos o tres años de trabajo muy intensos para sacar las conclusiones y se espera que los trabajos terminen, en lo que se refiere al diseño de las reglas, en noviembre para que sean aprobadas por los diversos comités y posteriormente por el G-20. Luego se implantarán de una manera gradual de forma que no afecten o muy poco a la recuperación.

¿Los clientes de las entidades financieras también han caído en un excesivo endeudamiento? ¿Hay culpables?

Más que hablar de culpas, es importante entender el proceso. En España el proceso de rápido crecimiento del endeudamiento ha sido liderado fundamentalmente por las familias, para comprar viviendas. Ha sido un proceso extraordinariamente rápido. El sistema se ha basado excesivamente en unos bajos tipos de interés y el ritmo era absolutamente insostenible. Era imposible seguir endeudándose y produciendo viviendas a esa velocidad y lo que es imposible se detiene y el coste del ajuste es elevado.

Los clientes han pedido créditos que no podían pagar y las entidades los han concedido...

Con carácter general, en el mundo hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hemos vivido con un modelo de crecimiento basado en el endeudamiento y el crecimiento debe estar basado en elementos más sostenibles: productividad, reformas, etc... El endeudamiento es necesario, pero de forma proporcionada a la economía real.

¿Qué nos toca ahora?

Ahora nos toca ajustarnos durante un periodo de tiempo. El crecimiento va a ser más modesto que los crecimientos que hemos visto en el pasado. Es un periodo en el que los balances de las familias y las entidades financieras tienen que ajustarse. Cuando se avance en las reformas y se produzca este ajuste estaremos en mejores condiciones de volver a recuperar tasas de crecimiento más dinámicas.

Entonces, ¿cuándo cree que las economías volverán a la senda del crecimiento?

Es muy difícil de saber. Estamos en vías de una recuperación modesta, pero normalmente en estas crisis se pierde un cierto grado de crecimiento potencial, al menos por un tiempo. Es fácil pensar que alguno de los sectores, como el sector financiero o el sector construcción, perderá una cierta capacidad productiva.

¿Cuánto tiempo se tardará en salir de la crisis?

Eso no lo sabemos nadie. En cualquier caso, yo creo que el tiempo no solo depende de factores externos. Depende mucho de las políticas que se hagan y a veces, aplicar políticas que retrasan ajustes hace que se prolongue excesivamente el periodo de crecimiento bajo. Nosotros desde el BIS defendemos que es necesario avanzar decididamente, activamente en los ajustes necesarios tanto en el sector financiero como en el sector real.

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