Despliega el menú
Economía

EL FUTURO DE FIGUERUELAS

GM se debate entre un socio industrial y otro financiero para ceder el control de Opel

Ante la inminente presentación de un procedimiento de bancarrota de General Motors en Estados Unidos, el Gobierno de Angela Merkel se movilizó la pasada primavera para buscar fórmulas para conseguir que la filial europea de la firma de Detroit, y particularmente la marca alemana Opel, no resultara afectada por la quiebra. Con el apoyo de los sindicatos, Berlín impulsó una segregación del negocio europeo de GM que a la compañía -que atravesaba el peor momento de su historia- no le quedó más remedio que aceptar. Surgieron entonces tres candidatos a comprar la que será la nueva Opel: el fabricante de componentes austriaco-canadiense Magna, la automovilística italiana Fiat y la financiera estadounidense Ripplewood, a través de su filial belga RHJ.

Tras dos noches largas de negociaciones en la Cancillería de Berlín, GM aceptó firmar un preacuerdo con Magna que estipulaba que ésta se haría con la nueva Opel. GM Europa no entraba en el procedimiento de bancarrota y, mientras tanto, funcionaría con apoyo financiero del Ejecutivo alemán. La posible entrada de inversores, empero, no se cerraba. El grupo chino Beijing Automotive Industries Corp (BAIC) quiso entrar en la puja y se le aceptó. RHJ avanzó que estudiaría mejorar su oferta.

Las gestiones de Magna

Los meses de junio y julio han servido a Magna para familiarizarse con el terreno e incluir -y hasta modificar- detalles a su oferta. Sus directivos visitaron plantas (la zaragozana de Figueruelas entre ellas), hablaron con sindicatos y con Gobiernos. BAIC y RHJ International, por su parte, perfilaron mejor sus planteamientos. Fiat dijo que seguía interesada, pero sin mejorar su oferta.

El escaso desembolso económico y sus conexiones rusas han debilitado en este tiempo la posición de Magna, y dando aire a RHJ y hasta a BAIC, General Motors ha dado la sensación de querer presionar más al grupo austriaco-canadiense para que éste cediese a ciertas cuestiones de interés de la firma de Detroit. Tras salir de la bancarrota en solo 39 días, la General Motors que encabeza ahora Fritz Henderson se ha visto mejor situada para plantear ciertas exigencias. Si RHJ y BAIC han sido utilizados o no en su beneficio quizás no se sepa nunca, pero cierto es que al final se ha dado otro últimatum para la presentación de ofertas por la nueva Opel que concluyó esta semana. Y de nuevo, como hace casi dos meses, con tres finalistas: Magna, RHJ y BAIC, si bien esta última quedaría finalmente descolgada.

Así las cosas, GM se debate hoy entre dos socios para la nueva Opel. Uno industrial, Magna, que al final ha rebajado el peso del banco ruso Sberbank en el accionariado de la nueva compañía para que GM mantenga la mayoría (su oferta apunta hoy un 35% para GM, un 27,5% tanto para Magna como para Seberbank y un 10% para los trabajadores). El otro candidato es financiero, RHJ International, que ofrece a la multinacional de Detroit la posibilidad de recomprar Opel una vez que haya sido saneada.

Magna sigue siendo favorita en la pugna porque, sobre todo, cuenta con el apoyo del Gobierno alemán. RHJ es bien vista en Detroit y en el Gobierno de Estados Unidos (dueño hoy de General Motors), aunque quizás su candidatura solo sirva para presionar a Magna y conseguir que acepte también la recompra de Opel por GM. En España gustan más los planes de la filial de Ripplewood porque parecen defender más los criterios económicos e industriales que los políticos. La suerte está echada. ¿La solución? En el mes de agosto.

Etiquetas