Despliega el menú
Economía
Suscríbete

NUEVA OPEL

GM aplaza la reunión con los sindicatos hasta que logre cerrar la venta a Magna

El comité de Figueruelas recibió ayer por la tarde la noticia de que la cita en Mainz se desconvocaba, por lo que la negociación del ajuste y el plan de ahorro tendrá que esperar.

Siegfried Wolf, de Magna, habla con Carl Peter Forster, de GM Europa, en el Foro del Automóvil en Graz.
GM aplaza la reunión con los sindicatos hasta que logre cerrar la venta a Magna
REUTERS

Aunque todas las plantas europeas de GM han alcanzado ya con Magna un preacuerdo para ahorrar costes, a cambio de la participación del 10% en la nueva Opel, no podrán llevarlo a cabo hasta que Magna asuma las riendas del negocio y para eso precisa que General Motors dé luz verde a la operación de venta. Como ese paso aún no se ha producido, la multinacional estadounidense ha decidido esperar a ver qué pasa el martes, cuando se reúna su consejo de administración, para hablar con los sindicatos. GM les había citado el pasado martes para un encuentro mañana en Mainz (Alemania), pero ha preferido posponer esa cita hasta que tenga una decisión firme sobre la venta de Opel a Magna.

 

"Tenemos un preacuerdo con alguien que aún no es propietario", explicó José María Fernando, representante de CC. OO. en Figueruelas. Por eso, "confiamos en que el viernes nos digan en qué momento están las negociaciones entre GM y Magna porque el préstamo puente tiene un alcance limitado", recordó. Sin embargo, al haberse desconvocado dicha reunión, habrá que esperar por lo menos hasta la semana que viene, para que la dirección ponga las cuentas de la situación financiera encima de la mesa.

 

Asimismo, urge saber qué presupuesto manejan para hablar de indemnizaciones a los trabajadores afectados por el plan de reestructuración y también en qué se traduce el 10% a cambio de los ahorros que piden a los trabajadores: "Espero que Magna descubra qué cantidad tiene para los despidos y también que aclare nuestra participación en la nueva Opel", señaló Pedro Bona, secretario general de UGT en Figueruelas, que no se explicaba ayer la desconvocatoria de una reunión en la que iban a participar el consejero delegado de GM Europa, Carl Peter Forster; así como Rico Digirolamo, y Ulrich Schumacher, en representación de Magna. "Desde luego no es a nosotros a los que nos corre prisa empezar a negociar el ajuste y los ahorros. Ellos verán", pero tampoco conviene demorar mucho más este proceso, señaló.

 

Santiago Arcos, de CGT, ve algo raro en esta desconvocotaria tan apresurada por parte de GM y confía en que al final no estén pensando en dar marcha atrás en la venta de la filial europea a Magna, como insinuaban estos días algunos diarios alemanes como el 'Frankfurter Allgemeine' al hacerse eco de las palabras de Dirk Feil, representante de los länder con fábricas de Opel y nuevo socio de Angela Merkel en la recién formada coalición de gobierno: "Opel podría quedar en manos de GM. A fecha de hoy es una seria posibilidad". Y recordaba también que si la venta de Opel no se llevase a termino, el Estado alemán tendría que dar no 4.500 millones en concepto de avales sino solo 2.500. No obstante, ayer responsables de GM y Magna insistían en que la posibilidad de que la multinacional norteamericana se quedara con el negocio europeo era escasa. Por su parte, los sindicatos desde Figueruelas no se atrevían a dibujar otro escenario que no fuera el del nuevo inversor, después de tantos meses de incertidumbre.

 

Aún con la mirada puesta en que finalmente GM pueda dar luz verde a la venta de Opel a Magna, lo difícil para Figueruelas empieza ahora con la negociación de los despidos y los ahorros que tendrán que salir del bolsillo de los trabajadores.

Difícil partir de una base europea

"Nuestra aspiración es que haya una base europea en la reestructuración. Sabemos que no es lo mismo la situación de un trabajador en una fábrica de Hungría que en la de Alemania o Zaragoza. Pero habría que aplicar un mínimo denominador común de acuerdo a los objetivos fijados para cada planta", aseguró José María Fernando, de CC. OO. Asimismo, Pedro Bona, de UGT, también veía "complicado" marcar unos parámetros comunes. "Nos gustaría marcar unos mínimos en los despidos tomando como base las referencias salariales de cada país, pero ya en 2004 se intentó fijando un mínimo de días para la indemnización pero al final el criterio no resultaba equitativo", explicó. En su opinión, "habrá que hablar mucho para poder negociar el ajuste".

Etiquetas