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CONSUMO

“Ni ganaderos ni consumidores deben preocuparse por las dioxinas alemanas”

Juan José Badiola, experto en la investigación de enfermedades de origen animal, quitó ayer hierro a la crisis generada en Alemania por la aparición de piensos contaminados.

El consejero Gonzalo Arguilé (i), con Juan José Badiola (c) y el director de Sirasa, José María Sallant.
?Ni ganaderos ni consumidores deben preocuparse por las dioxinas alemanas?

Juan José Badiola, presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España y experto, de prestigio internacional, en la investigación de enfermedades de origen animal quitó ayer hierro a la crisis generada en la ganadería alemana tras la aparición de piensos contaminados con dioxinas. Y fue rotundo. “Los ganaderos no tienen por qué preocuparse y los consumidores, menos todavía”, insistió el también catedrático de Patología Animal de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza. Y no solo porque hasta España no ha llegado ningún tipo de alimento supuestamente contaminado desde Alemania, sino además porque “ha sido un incidente desafortunado, pero los niveles de contaminación no han sido muy elevados”, dijo.

Para justificar este argumento, el experto recordó que “no hace mucho tiempo” se produjo una alerta sanitaria de este tipo en Irlanda, pero en esa ocasión los niveles de dioxinas superaban “quinientas veces” las dosis toleradas, mientras que en las granjas alemanas apenas se han situado “dos o tres veces por encima” y, en la mayoría de las ocasiones, incluso se ha constatado que no había tal contaminación.Vigilancia permanente

A pesar de todo, Badiola reconoció que “hay que ser conscientes del peligro porque las dioxinas son elementos tóxicos” y por lo tanto “hay que estar vigilando constantemente, hacer controles y autocontroles”. Tras recordar a las empresas su parte de responsabilidad en este tipo de situaciones y destacar “el correcto comportamiento” del Gobierno alemán ante esta crisis, el experto recordó, para tranquilidad del consumidor, que “no debemos olvidar que Europa es la entidad que goza de los mayores niveles de seguridad alimentaria del mundo”.

Pero Badiola reconoció que este “incidente no intencionado” tendrá repercusiones y obligará a realizar algunas modificaciones “en aquellos elementos de la cadena que son más frágiles” y, por supuesto, distanciar las fábricas que producen grasas industriales de aquellas que producen grasas para alimentación animal.

Badiola hizo estas declaraciones momentos antes de participar como moderador en la jornada técnica ‘La ganadería en Aragón’, enmarcada en los actos programados para conmemorar el décimo aniversario de Sirasa, empresa pública adscrita a la consejería de Agricultura y Alimentación del Gobierno aragonés. El titular del Departamento, Gonzalo Arguilé, aprovechó la inauguración de la jornada, que reunió a unos 200 representantes del sector, para hacer referencia también a la alerta sanitaria por dioxinas en Alemania. “Cualquier escándalo de estas características supone unas pérdidas terribles”, insistió Arguilé, que expresó su más “rotundo rechazo” a aquellas voces que “siempre que suben los precios de los cereales” vuelven a pedir la incorporación de las grasas animales a la alimentación animal. “Todo el mundo sabe que los animales no deben comer animales”, matizó.

Dioxinas aparte, tanto el consejero como el catedrático y los ponentes que participaron en la jornada insistieron en la importancia de la ganadería aragonesa, “que en los últimos diez años ha duplicado su producción” y en los retos a los que debe enfrentarse el sector, entre los que citaron la nueva reforma de la PAC, la globalización y los exigentes mercados, las nuevas demandas de los consumidores y la apuesta por la I+D+i. Porque, como recomendó Badiola, “si no queremos que España sea un desierto es muy importante mantener la actividad agroganadera”.

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