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Economía
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9.000 millones por la privatización de Aena

Grupos españoles e internacionales muestran su interés por los dos grandes aeropuertos españoles -El Prat y Madrid-Barajas-, que funcionarán en régimen concesional.

La presión de los mercados es mucha y el déficit, muy alto. Ante semejante escenario, José Luis Rodríguez Zapatero ha optado por hacer suyas algunas de las tradicionales recetas del PP para abrir el camino de las privatizaciones. Una senda que inicia con Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), y que no acabará ahí.

El gestor aeroportuario constituirá antes de marzo una sociedad estatal (Aena Aeropuertos S.A.) que integrará todos los bienes y derechos de la actual Aena. Será esa firma la que dé entrada a la iniciativa privada en su capital (hasta un 49%), dentro de un proceso que se prolongará durante todo el próximo ejercicio. La parte encargada de la navegación aérea seguirá siempre en manos públicas. Con esta operación el Estado ingresará unos 9.000 millones de euros que, sin embargo, no queda claro que sirvan para recortar la deuda de la compañía, que supera los 12.000 millones. "Podría ir todo al Tesoro, será el accionista el que decida", apunta en clara referencia a Elena Salgado el presidente de Aena, Juan Lema, quien reconoce que él querría ante todo reducir los 'números rojos'.

José Blanco se había comprometido a presentar el nuevo modelo de Aena antes de fin de año. Pero, hasta ahora, siempre se había limitado la privatización al 30% de la empresa y restringido la gestión y el control a la empresa pública. Con ese 'cebo', todos los posibles interesados -y hay varios en España- habían declarado que la idea era buena pero que no pondrían su dinero en una compañía para "no poder mandar nunca". Blanco ha cambiado el discurso, la estrategia y, sobre todo, el porcentaje. Ese 49% es ya más atractivo.

Al mejor postor

El Gobierno no ha despejado una incógnita importante, la de cómo sacará al mercado el capital de Aena. Fuentes próximas al operador apuntan que lo más "lógico" sería sacar a bolsa un porcentaje cercano al 20% y repartir el 29% restante entre inversores mitad financieros, mitad expertos en el negocio aeroportuario. Aun así, la fórmula no está decidida, y puede que prime la puja más alta.

No menos importante es el giro al proyecto inicial que manejaba Fomento para, finalmente, permitir la gestión completamente privada en el próximo año y medio de las dos 'joyas de la corona': Madrid-Barajas y El Prat. Más adelante llegarán Palma de Mallorca o Málaga. Estos aeropuertos 'especiales' (en realidad, rentables) se gestionarán bajo un sistema concesional puro: un concurso abierto al que concurrirán competidores y en el que el ganador pagará un canon a Aena.

Se da la paradoja de que los eventuales dueños de Aena Aeropuertos S. A. (por ejemplo, una empresa como Abertis) podrían presentarse al concurso de concesión. También es factible que una empresa pública autonómica hiciera lo propio.

Las primeras estimaciones sitúan ese canon por Madrid y Barcelona en unos 1.500 millones de euros anuales en conjunto, algo más de lo que ingresa hoy Aena en las dos instalaciones, por las que pasan cada año unos 80 millones de pasajeros. El plazo de concesión será de 40 años, y los privados serán libres para imponer las tarifas que quieran en todos los servicios del aeropuerto, como alquileres, aparcamientos o todo tipo de explotación comercial del aeródromo. No podrán, sin embargo, alterar las tasas sobre seguridad, pasajeros, aterrizaje o aparcamiento en plataforma (pistas), o lo relativo a las prestaciones públicas patrimoniales.

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