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Economía

CAJAS

El segundo intento de la CAI

Caja Inmaculada decide mañana si inicia oficialmente las conversaciones con Caja Círculo y Caja Badajoz para unirse en una fusión 'fría', tras la fallida con Caja Insular de Canarias y Caja Rioja. La plantilla vuelve a oponerse.

Juan Pemán, presidente de CAI, en la asamblea del 30 de mayo en la que fue elegido.
El segundo intento de la CAI
JOSé MIGUEL MARCO

Segundo intento. Caja Inmaculada (CAI) vuelve a sentarse a negociar con otras cajas de ahorros una posible fusión 'fría', en esta ocasión, Caja Círculo y Caja Badajoz. Sus respectivos consejos de administración se reúnen mañana y de estos encuentros se espera que salga el visto bueno al inicio del diálogo con la burgalesa y la pacense para la creación de un Sistema Institucional de Protección (SIP). Los contactos previos ya han comenzado, según han reconocido fuentes cercanas a la entidad aragonesa, aunque esta semana Caja Círculo se habría desmarcado del trío al asegurar que no incluía la posible alianza en su reunión. Sería la primera fusión en Aragón.

Sea como fuere, el momento puede ser el oportuno si sus responsables se han decidido a dar los primeros pasos. La caja aragonesa no culminó a finales del año pasado su intento por alcanzar una unión similar con Caja Insular de Canarias y Caja Rioja, ahora integradas en el SIP que lidera Caja Madrid. CAI comenzó las negociaciones y llegó a firmar un protocolo "no vinculante". Entonces, se defendió que esta fórmula permitía "reforzar su elevada solvencia y holgada posición de liquidez, establecer mecanismos que permitan potenciar su eficiencia y rentabilidad a medio plazo, ampliar el acceso a los mercados mayoristas y preservar su personalidad jurídica", según anunció la caja aragonesa en una nota de prensa.

Vocación aragonesa

En ella aseguraba que la operación garantizaría "su carácter fundacional y su vocación aragonesa", además de continuar con el apoyo a proyectos regionales. Sin embargo, parece que el recelo ante la nueva fórmula, de la que poco se conocía entonces, y la oposición de la plantilla pudieron estar entre las causas del freno de la operación. El intento coincidió con la destitución del director general, Tomás García Montes. Su sucesor, Luis Miguel Carrasco, se estrenó en su cargo defendiendo que la caja prefería continuar en solitario. A pesar de ello, no dejaron de sonar rumores sobre posibles alianzas, en pleno proceso de reestructuración del sector. El más repetido, la creación de una gran caja aragonesa que habría impulsado Ibercaja, la primera entidad regional. Esta última lo reconocía el pasado jueves, apuntando a la CAI como la responsable de que no hubiera salido adelante. Caja Inmaculada podría haber rechazado la opción aragonesa por encontrarse negociando ya una operación con Caja Círculo y Caja Badajoz, en la que sería la principal entidad por su tamaño, casi el doble que las dos anteriores.

El nuevo presidente de la entidad, Juan Pemán -que sustituyó a Antonio Aznar el 30 de mayo-, matizaba días después de su nombramiento que, pese a su deseo de ser independientes, no desechaban "que las circunstancias del actual escenario económico y las recomendaciones del supervisor acaben imponiendo la operación de integración". Al parecer, así ha sido, y la caja ha seguido las directrices apuntadas entonces por Pemán a la hora de buscar candidatas. Debían ser cajas similares o más pequeñas, como es el caso de Caja Círculo y Caja Badajoz. Además, con la entidad de Burgos les une su origen en una organización católica. Pemán también destacó entonces su intención de no formar un SIP muy grande en el que la CAI resultara invisible y defendió que la aragonesa debía liderar la alianza.

Si los consejos de administración dan luz verde, la operación se iniciaría sin las prisas del plazo fijado por el Gobierno para solicitar fondos públicos para la reestructuración de las cajas. El FROB cerró el grifo esta semana pasado pero CAI ha venido reiterando que no necesitaría ninguna inyección estatal.

Miedo a su "bancarización"

Lo que sí necesitará será explicar bien las consecuencias de la fusión a los empleados. Estos han estado en contra de esta medida desde el principio. Rechazaron el anterior SIP y se espera que también este. De momento, solo se ha pronunciado la sección sindical de CC. OO.,que consideró el proceso "la antesala a la bancarización". Dijo preferir las fusiones reales "ya que se encuentran reguladas por la legislación". Además, instó al Gobierno de Aragón a que defienda la naturaleza jurídica de las cajas. El resto de formaciones, UGT y Asipa, han preferido esperar a mañana, ya que hay reunión con la dirección.

En cambio, el camino parece estar despejado desde el Gobierno de Aragón, que ha dejado ver su apoyo a la posible fusión 'fría'. El Ejecutivo extremeño no se ha pronunciado pero su color político, también socialista puede ayudar. El problema puede surgir si el Gobierno del popular Juan Vicente Herrera en la Junta de Castilla y León no ve bien la unión. Todavía queda mucho por hacer. Todas las opciones deberían de despejarse mañana.

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