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COMERCIO

El riesgo de impago de las empresas ya crece en lo que va de año a un ritmo del 30%, según las empresas

"Lo peor no ha llegado", pero la energía de las compañías españolas superará las dificultades, opina la aseguradora Coface.

El riesgo de impago de las empresas españolas crecía a finales de 2007 a un ritmo del 25%, y en lo que va de año se ha acelerado hasta un 30%, estimaron los expertos de la aseguradora Coface Ibérica, con ocasión de la X Edición de la Conferencia de Riesgo País celebrada en Madrid. En el sector de la construcción, ese avance ya es del orden del 40% y tanto en este segmento como en el conjunto de la actividad se va a seguir incrementando en lo que resta de año.

Juan Saborido, director general de la compañía para la Península Ibérica, explicó que en la sociedad española hay una 'cultura' comercial algo diferente de otros países de la Unión Europea. Puesto que, en ocasiones, se utiliza el alargamiento de los plazos como una peculiar manera de financiarse, las recuperaciones son finalmente más elevadas. Un mismo porcentaje de impagados en países de Europa central sería un signo más preocupante, al concluir en mayor proporción de fallidos.

Con todo, el índice de impagados sigue siendo bajo en España -del orden del 0,5% del total de la deuda- lo que permite mantener la calificación A1 en la relación que anualmente elabora Coface. Pero los autores de este indicador advierten de los riesgos de rápido empeoramiento, porque el país "está saliendo de un ciclo de diez años de boom inmobiliario y los hogares han alcanzado un alto nivel de endeudamiento, equivalente al 140% de su renta disponible". Y al pinchazo del inmobiliario se añade ahora el enfriamiento económico derivado de la crisis financiera internacional, agregan.

Por sectores, Coface estima que ya se han visto directamente afectadas las pymes relacionadas con el mercado de la vivienda: agencias inmobiliarias, promotores, fabricantes de materiales y de equipos para el hogar. También considera más expuestos al transporte por carretera (en el que incide el alza de precio de los carburantes) y a los fabricantes de vehículos (por la atonía de las ventas locales y la competencia de los coches fabricados en Europa del Este).

Coface es la filial del grupo financiero Natixis dedicada a facilitar los intercambios comerciales en todo el mundo mediante aseguramiento de operaciones, recobro de deudas, información comercial y calificación de empresas, entre otras actividades. En su base de datos figuran 50 millones de compañías de 155 países y sobre esa información evalúa anualmente el riesgo comercial y el entorno empresarial de las principales áreas.

Paralelo al PIB

Saborido recordó que, en España, el nivel de impagados está estrechamente ligado a la evolución de la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto. Cuando la actividad se frena, crece la proporción de deudores que incumplen sus compromisos. Por eso, en la etapa que ya estamos atravesando y en la que se avecina, con avances del PIB que todos los analistas sitúan por debajo del 2% interanual, los impagados van a seguir creciendo.

El director de Coface evocó, no obstante, algunos indicadores positivos reveladores de qué sectores de la economía española pueden constituir "un alivio" en meses inmediatos. Mencionó el turismo -porque el número de visitantes se consolida- y las exportaciones. Recordó que el saldo comercial exterior sigue fuertemente lastrado por la factura de las compras de petróleo, mientras que las ventas de algunos sectores están repuntando.

Pero, sobre todo, mencionó que España cuenta hoy con activos como la solidez de su sistema financiero y un conjunto de grandes empresas capaces de ser líderes internacionales en sus respectivos ámbitos. "Nada que ver con la situación de hace quince años", dijo, en referencia a la crisis del bienio 1992-93, cuando la economía española entró en recesión.

Por eso, "aunque lo peor no ha llegado todavía, y nadie se atreve a poner fecha al inicio de la recuperación", Saborido afirmó que un entorno empresarial como el que tiene España, considerado dentro y fuera del país como "de primera división" sabrá adecuarse a las nuevas circunstancias. "Hay una energía interior que se percibe y la economía española encontrará su camino, por más que hoy no sepamos cuales serán los motores concretos del crecimiento futuro", concluyó.

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