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Economía

PLAN OBAMA

El impacto del plan de estímulo depende del rescate de la banca

La inyección de casi 790.000 millones de dólares en las arterias de la economía de EEUU aprobada por el Congreso aplacará el dolor de la recesión, pero su poder de estímulo dependerá del plan de rescate de la banca, según los expertos.

El paquete, que equivale al Producto Interior Bruto (PIB) anual de Turquía, es un inmenso cajón de sastre que contiene rebajas tributarias, inversiones en infraestructuras, transferencias para los estados y otras partidas varias.

Los analistas consultados por Efe, incluso los conservadores, creen que fomentará la actividad económica, lo que es bueno para EEUU y para el resto del mundo, pues atajará el colapso de las importaciones registrado en los últimos meses en sus aduanas.

No obstante, según los expertos, su efectividad depende en gran medida del éxito de la Administración en reparar el sistema bancario, que es la otra "pata" de la banqueta, en palabras del presidente Barack Obama.

Con la tercera "pata" no se puede contar, pues se trata de la política monetaria tradicional, que está agotada porque los intereses se encuentran ya en el 0 por ciento.

"El paquete de estímulo es menos que la mitad de la batalla. Más de la mitad es restablecer el sector financiero", dijo Gary Hufbauer, un experto del Instituto Peterson de Economía Internacional.

La ley otorgará, por ejemplo, 400 dólares a la mayoría de los contribuyentes, pero si los bancos siguen con miedo de haber préstamos a las empresas o para la compra de automóviles y viviendas, ese desembolso generará poca inversión, de acuerdo con los analistas.

El secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, presentó esta semana un plan para sanear la banca con más interrogantes que respuestas, lo que provocó una venta masiva en las bolsas.

La cuestión clave no aclarada es cuánto dinero pondrá la Reserva Federal sobre la mesa para desatascar los canales del crédito.

Mientras la Administración decide qué hará en el terreno financiero, el paquete de estímulo aplicará un cierto bálsamo a los mercados o, más bien, evitará un desangrado más copioso, según Hufbauer.

Según la Oficina de Presupuestos del Congreso, tendrá su mayor impacto el próximo año, cuando creará 3,6 millones de empleos, el mismo número que se han destruido desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007.

No obstante, incluso con el programa de estímulo "la economía continuará encogiéndose y el desempleo seguirá en alza", predijo James Horney, director de política fiscal del Centro de Prioridades Presupuestarias y de Política (CBPP, en sus siglas en inglés), un instituto independiente.

Las ayudas destinadas a los desempleados y al seguro de salud público para los pobres serán gastadas de forma inmediata.

En cambio, las inversiones en infraestructuras llevarán tiempo, y eso ha provocado las quejas de los legisladores republicanos, que votaron mayoritariamente en contra porque consideran el programa como un gran saco de proyectos de gasto acariciados desde hace tiempo por los demócratas.

Hufbauer reconoció que los desembolsos para mejorar los puertos, el "horrible" sistema de transporte público de EEUU y las líneas de transmisión de energía tardarán tiempo en materializarse, pero defendió su inclusión en la ley porque son importantes para el país a largo plazo.

Desde el lado conservador, el economista John Diamond señaló que el paquete tendrá un efecto "moderado" en la economía, pero que "gran parte del gasto tendrá lugar tarde y se derrochará".

La propuesta de Diamond, que fue asesor de John McCain, el rival de Obama en las elecciones presidenciales, es una rebaja tributaria permanente para todos los contribuyentes, en lugar de la bajada temporal destinada a la clase media y baja que contiene el programa de estímulo.

Este tipo de ideas sacan de sus casillas a Horney, que trabaja para un instituto obsesionado con la salud de los presupuestos.

Las personas que proponen rebajas tributarias para los ricos y las grandes empresas "han confundido totalmente la teoría económica", protestó.

Horney acepta el programa de estímulo porque sus cláusulas son temporales y porque sin él no se ve el día en que la mayor economía del mundo salga de la unidad de cuidados intensivos.

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