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Economía
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PENSIONES

El Gobierno se enroca en la jubilación a los 67

La segunda reunión se prolonga durante más de 12 horas de encierro sin alcanzar un acuerdo que aleje la amenaza de otra huelga general lanzada por UGT y CC. OO..

Valeriano Gómez continuará hoy las reuniones con los representantes de los sindicatos mayoritarios UGT y CC. OO.
El Gobierno se enroca en la jubilación a los 67
JUAN M. ESPINOSA/EFE

Jornada maratoniana para intentar conseguir un acuerdo lo más global posible. El ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, se reunió ayer durante más de doce horas -y sin descanso, según su gabinete- con los líderes sindicales de CC. OO., Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez, para tratar de llegar a un pacto, principalmente -pero no solo- sobre la reforma de pensiones, que permitiera desactivar la huelga general con la que amenazan las centrales para finales de enero o principios de febrero. La movilización general no conviene a ninguna de las dos partes; José Luis Rodríguez Zapatero se enfrentaría a dos paros nacionales en menos de cuatro meses, todo un récord y también un lastre insalvable, y los sindicatos se arriesgan a un apoyo reducido a la luz del escaso éxito con que se saldó el 29-S.

Cualquier salida pactada se antoja difícil. Casi imposible. Toda vez que el Ejecutivo ya ha advertido de que no cederá en cuestiones como la ampliación de la edad de jubilación de los actuales 65 a los 67 años, y que los sindicatos consideran una "línea roja" que no se debe traspasar de ninguna manera. Pasadas las nueve de la noche del sábado, todos seguían en sus puestos y no se descartaba reanudar el cónclave el domingo a primera hora.

Algunas voces sindicales insinuaban "dejar el domingo para reflexionar y consultar lo que haya que consultar" y volver a la mesa el lunes.

Aún así, todos saben que no hay tiempo que perder. La próxima semana comienza con sendas convocatorias de consejos confederales en UGT y CC. OO. (lunes y martes, respectivamente). Reuniones diseñadas en principio para valorar la huelga y que ahora se presentan cruciales para analizar el resultado de la eterna reunión con Gómez y sus asesores. Fuentes gubernamentales se apuntaban al optimismo pasadas las once horas de conversaciones para señalar que "mientras hay reunión, hay esperanza". Además, el martes, Rodríguez Zapatero expondrá su informe económico anual de 2010 en un acto que, es evidente, sería muy distinto si acude con un acuerdo bajo el brazo.

Concesiones

En el encuentro se trataron también aspectos como la negociación colectiva o el desarrollo reglamentario de la reforma laboral. Asuntos en los que las formaciones sindicales aspiran a dulcificar las posturas iniciales del Ejecutivo, y de los que podrían surgir concesiones que sirvieran de contraprestación de mínimos para evitar lo que sería ya una ruptura total entre el Gobierno y los sindicatos.

Las centrales piden devolver a la negociación colectiva "la importancia que tiene", tras lo que entienden como un bloqueo de la patronal al último Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva, el pacto-guía que marca la senda de las negociaciones entre trabajadores y empresarios. Otra de las demandas que CC. OO. y UGT han puesto encima de la mesa de Valeriano Gómez es el impulso del contrato de relevo unido a una mayor protección a la jubilación anticipada, una forma, entienden las centrales, de que lleguen nuevas generaciones de trabajadores sin hacer demasiado daño a los 'veteranos'.

Enfadados

En el núcleo central de la discusión, la reforma del sistema de pensiones, hay poco margen de maniobra. Quizás alguna fórmula más beneficiosa para los trabajadores con muchos años cotizados dentro del mecanismo anunciado por Zapatero para flexibilizar las jubilaciones, o un 'detalle' con colectivos empleados en profesiones expuestas a condiciones penosas, como los mineros. El problema es que esas eventuales concesiones eran lo que, precisamente, estaban negociando a comienzos de diciembre Trabajo y los sindicatos en conversaciones realmente discretas.

Hasta que el presidente del Gobierno se presentó (el 17 de diciembre) en un consejo europeo y, en rueda de prensa desde Bruselas, anunció la posibilidad de introducir elementos "razonables" de flexibilidad para tomar en cuenta los años cotizados o el carácter penoso de determinadas tareas. Con o sin intención, el jefe del Ejecutivo destrozó lo mucho o poco que se había avanzado hasta entonces. No es casualidad que solo un día después, en una manifestación en Madrid, Toxo disparara a donde más duele llamando a los trabajadores a una huelga general. A las 24 horas, el sindicalista y su homólogo Méndez se sentaban en Moncloa con Valeriano Gómez y propio el presidente y se fijó la 'hoja de ruta' de las negociaciones actuales.

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