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Economía
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CRISIS

El Foro de Davos buscará recetas para combatir la crisis económica

Más de 40 jefes de Estado y de Gobierno y otros pesos pesados de la economía participarán desde el miércoles en un cita marcada por la coyuntura de desaceleración

La élite internacional de la política y los negocios se da cita a partir de este miércoles en la gran reunión anual del Foro de Davos (Suiza), tradicional adalid del capitalismo que ahora aspira a ser el médico que aporte recetas para curar una economía mundial en crisis. Lugar de reunión privilegiado para cerca de 2.500 altos responsables, la 39ª edición del Foro de Davos se desarrollará este año en un ambiente deprimido.

La crisis financiera, económica y hasta sistémica, junto con las amenazas ligadas al cambio climático, ocuparán la agenda durante los cinco días que durará el Foro en esta estación de los Alpes suizos.

El presidente y fundador del Foro Económico Mundial (WEF), Klaus Schwab, ha prometido que los participantes intentarán contribuir al proceso del G20, el grupo de los principales países industrializados y emergentes del planeta, antes de la cumbre prevista en Londres en abril. “Estamos aún en plena crisis”, advirtió Schwab en Ginebra. Y expresó su confianza en que Davos, antaño conocida por sus sanatorios antituberculosos, sea el lugar donde se dibuje una “convalecencia” de la economía mundial. Para ello, el ex profesor de economía contará con un panel de personalidades especialmente nutrido este año: 43 jefes de Estado y de Gobierno, el doble que habitualmente, según el WEF.

A ellos se dirigirá en el discurso inaugural el primer ministro ruso, Vladimir Putin, que acudirá por primera vez a la cumbre de Davos. Otro invitado de excepción será su homólogo de Pekín, Wen Jiabao, acompañado por una importante cohorte de empresarios chinos. Siguiendo la tradición, también asistirán la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro británico, Gordon Brown.

Pero la ausencia de representantes significativos de la nueva administración Obama hace planear dudas sobre las ambiciones del programa del WEF. Ante la gravedad de la crisis en Estados Unidos, “para ellos no es el momento de ir a pasearse a Davos”, explica Jean-Pierre Lehmann, profesor en la escuela de comercio IMD en Lausana.

Los expertos no esperan por tanto ningún milagro. Además, según dicen, los remedios que podrían salir a colación durante la reunión tienen pocas posibilidades de marcar una ruptura con la ideología capitalista dominante.

Pocos esperan que los “pirómanos transformados en bomberos”, según la expresión de un economista habituado al Foro, entonen el mea culpa. “Siempre ha habido una nota de capitalismo evangélico en los anteriores (Foros de) Davos, pero nunca un debate de base sobre el sistema”, insiste Lehmann.”Tengo especial curiosidad por ver si habrá actos de contrición”, añade, interrogándose con ironía: pese a “todos estas mentes brillantes, ¿cómo es posible que todos nos hayamos visto sorprendidos por la tormenta?”.

 

Reunión en sitio neutral

De hecho, pocos son los puntos de consenso del Foro que no hayan resultado equivocados. El pasado año, el Foro de Davos esperaba que la solución a los problemas económicos del mundo viniera de los países emergentes. Por ello hay que tomar Davos por lo que es, recuerda un economista familiarizado con el Foro: un “lugar de discusión sin gran impacto en el mundo real”, que consiste ante todo en una oportunidad para los dirigentes de “reunirse en un marco neutral”. Así, el multimillonario Bill Gates, fundador de Microsoft, coincidirá con el presidente del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet y con el presidente de Renault, Carlos Ghosn.

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