Economía
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CRISIS ECONÓMICA

El comercio exterior peligra si el crédito se estanca

El Banco Central Europeo advierte de que consolidar las exportaciones requiere un sistema financiero "solvente".

Imagen de archivo de un gran buque de mercancías atracando en el puerto de Valencia.
El comercio exterior peligra si el crédito se estanca
KAI FöRSTERLING/EFE

La zona del euro ha encontrado en las ventas de mercancías el combustible necesario para dar impulso a su motor. Pero el Banco Central Europeo (BCE) advierte de que la recuperación registrada por el comercio mundial desde la segunda mitad de 2009 y por la zona del euro ya en el arranque de este año, está respaldada en efectos transitorios, y no podrá afianzarse si antes no se restablece un sistema financiero "sólido y solvente" que proporcione el crédito necesario.

Explica que, en la fase más aguda de la crisis, las compañías agotaron sus existencias, y este efecto reposición, junto a determinados planes de estímulo que, más temprano que tarde, van a ser retirados -las ayudas directas de los distintos Estados a la compra de vehículos, por ejemplo- son algunas de las causas del actual tirón exportador. Para que la aportación del sector exterior al crecimiento se consolide hay que restablecer el marco financiero adecuado con criterios de solvencia y seriedad.

Evoca la autoridad monetaria europea que la "peor recesión registrada en el periodo de posguerra" causó una "contracción sin precedentes" en el comercio mundial, y si ningún experto pudo pronosticar su gravedad fue porque se dieron factores que agudizaron los efectos de la crisis sobre los intercambios.

El Producto Interior Bruto mundial se desplomó por la caída de la inversión y del consumo y el comercio se vio aún más obstaculizado por las fuertes restricciones financieras que se registraron en los países más desarrollados.

Mejoras en la demanda

Las condiciones mundiales de demanda están mejorando, admite el BCE, pero eso no basta. Tampoco considera suficiente la flexibilización de la financiación comercial que se consiguió tras la decisión que el G-20 adoptó el pasado abril de 'liberar' 250.000 millones de dólares estadounidenses -195.000 millones de euros para sostener los intercambios en el bienio 2010-2011. "Los criterios que se aplican para la aprobación de préstamos y líneas de crédito y los costes de la financiación comercial han permanecido por encima de los niveles anteriores a la recesión, lo que puede haber impedido una recuperación más acusada del comercio", concluye el Banco Central Europeo.

Detrás del sorprendente crecimiento de Alemania -2,2% en el segundo trimestre respecto al primero, 3,7% con relación al periodo abril-junio de 2009- está el resultado que la depreciación del euro respecto al dólar provoca en el saldo comercial germano, pero también los incentivos al consumo que han venido aplicando otros países de la región o el crecimiento de China.

Un país, que precisamente, esta semana, desbancaba a Japón como segunda mayor economía del mundo. Los nipones, número dos por detrás de Estados Unidos, durante más de cuarenta años, no han podido competir con el 10% de crecimiento chino aún en tiempos de crisis.

Alemania, por su parte, ha logrado atesorar hasta junio un superávit con el exterior de 74.600 millones de euros, y en el primer semestre del año las empresas germanas exportaron mercancías por valor superior a los 458.000 millones de euros.

En la cuerda floja

El conjunto de la zona del euro perdió cuota en el mercado mundial de exportaciones entre el primer trimestre de 2008, en que comenzó la crisis, y el último de 2009, constata el Banco Central Europeo en su informe. Y añade que los datos más recientes apuntan a la corrección de esa pérdida en los meses transcurridos de 2010, debido, en parte, a la creciente demanda de bienes de equipo por parte de mercados exteriores.

Con el matiz de que los países de la moneda única tampoco tienen fácil aprovecharse del repunte de los emergentes asiáticos, por el peso relativamente menor que estos destinos tienen en las ventas al exterior del conjunto de la zona euro, que mayoritariamente sigue apostando por destinos más cercanos.

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