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Economía

CRISIS FINANCIERA

El Banco de España advierte de que la morosidad recortará beneficios

El Banco de España enciende la luz roja a las entidades de crédito, porque los retos a los que debe de enfrentarse "afectarán a su capacidad de generar resultados en los próximos meses". Las coberturas de riesgo de dudoso cobro realizadas hasta ahora -de las que tan orgullosas se muestran tanto las instituciones como el supervisor- alcanzan a una tasa de morosidad del 4%, cuando, a finales de septiembre, la proporción de créditos morosos a residentes (empresas y familias, un 77% del total) ya estaba en el 2,54%.

Si superan una mora del 4%, los resultados de las entidades se verán afectados, porque se agotarán las previsiones genéricas -la 'hucha' de las entidades- y tendrán que aumentar las específicas con cargo a la cuenta de pérdidas y ganancias. Tendrán que hacerlo, por añadidura, en momentos de estrechez de su negocio, ya que, en la medida en que se frena la economía, los clientes -empresas y familias- limitan, por razones evidentes, su relación con bancos y cajas.

La advertencia se acompaña de un mensaje de tranquilidad: la situación de bancos y cajas españolas poco tiene que ver con la de competidores europeos o americanos necesitados de operaciones de rescate. Los técnicos del Banco de España se han puesto en lo peor: si la tasa de morosidad trepara al 7% bastarían los beneficios de un año para hacerle frente, y si la proporción se disparara al 9% habría que echar mano de tres cuartas partes de la ganancia de dos ejercicios consecutivos.

Examen bianual

Dos veces al año, en abril y noviembre, el supervisor bancario publica su informe sobre estabilidad financiera. El gobernador del Banco de España ya había transmitido el núcleo de este mensaje en recientes comparecencias: bancos y cajas tienen que reducir costes operativos y para ello podrían acudir, entre otras fórmulas, a las concentraciones bancarias.

En su informe, el instituto emisor explica que la cobertura de la morosidad no ha de responder de todo el riesgo, sino de la pérdida que una entidad pudiera sufrir. Tasas del 50% son normales -estima- para hacer frente a las pérdidas efectivas. La media española, que ahora ronda el 100%, todavía tiene margen antes de converger a ese nivel, similar al de otros sistemas de nuestro entorno. Por añadidura, puesto que bancos y cajas nacionales tienen puesto el foco en el negocio minorista tradicional, su actividad les aporta "elementos de flexibilidad adicionales para hacer frente al riesgo de crédito".

El Banco de España presta especial atención al riesgo de liquidez de bancos y cajas españolas, una cuestión particularmente espinosa en estos tiempos de pertinaz sequía de los mercados del dinero. Estima que el saldo vivo de sus emisiones a medio y largo plazo supera en seis veces el saldo vivo de la deuda a corto, y recuerda que el 60% de los vencimientos se producen después de 2013.

La autoridad monetaria también salva el honor de las instituciones, al calcular que su recurso a la financiación del Banco Central Europeo alcanza una proporción reducida sobre su balance, del orden del 1,39%, en línea con el tamaño de la economía española en la zona euro. Tampoco ha subido de forma significativa después de que la autoridad monetaria decidiera, el pasado 15 de octubre, conceder a un tipo fijo toda la liquidez que sea solicitada por las entidades de crédito.

Más aún, el Banco de España asegura que, teniendo en cuenta toda la liquidez que concede el Eurosistema en las diferentes divisas, el peso relativo de la solicitada por el sistema bancario español, en relación con su tamaño, "se ha reducido".

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