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Economía
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CARLOS GÓMEZ BAHILLO

"La edad de abandono del hogar sufrirá un retraso hasta que se inicie la recuperación"

El director de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza critica la falta de salidas.

España es uno de los países donde los jóvenes se independizan más tarde, ¿de qué forma les va a afectar ahora esta crisis?

La crisis está retrasando la edad de incorporación de los jóvenes al mercado laboral. Prueba de ello es el reciente incremento de alumnos en todas las universidades del país y, concretamente, el aumento del número de matrícula en másteres y estudios de postgrado. Si el joven no posee recursos, que es lo que sucede en la mayoría de los casos, son los progenitores los que deben sufragar los gastos generados durante la prolongación de esta fase formativa. A ello habría que añadir la "vuelta a casa" de aquellos jóvenes que hace unos años pudieron independizarse económicamente y que incluso llegaron a comprar un piso con una hipoteca de larga duración, y que se están viendo obligados ahora a regresar a casa de los padres porque al perder el trabajo no tienen recursos para pagar el alquiler de la vivienda o para hacer frente al pago de las mensualidades de la hipoteca. Como consecuencia de la actual situación económica, la edad media de abandono del hogar familiar sufrirá un retraso, que se mantendrá hasta que se produzca un cambio de tendencia de ciclo económico y se inicie la deseada recuperación económica.

¿Cómo cree que va a cambiar a los jóvenes esta crisis?

Las posibilidades de acceso al mercado laboral son escasas y únicamente encuentran empleo, aunque sea en peores condiciones salariales y laborales que antaño, los jóvenes más preparados y que disponen no sólo de conocimientos sino de habilidades y competencias para el desarrollo de aquellas ocupaciones y funciones que el mercado demanda en tiempos de crisis. Ello está generando un doble proceso: por una parte, se está produciendo un aumento del nivel de competitividad entre los jóvenes para acceder a un puesto de trabajo. Por otra, una resignación por parte de un amplio sector de jóvenes que se ven obligados a asumir las condiciones laborales que se ofrecen en este momento, que previsiblemente son peores en aquellos empleos para los que se requieren una menor cualificación y competencia profesional.

¿No cree que el Gobierno debería hacer mucho más por favorecer el empleo para los jóvenes?

El Gobierno de España debería establecer medidas dinamizadoras de generación de empleo primando, con bonificaciones fiscales o eximiendo de la totalidad o parte de las cuotas sociales, a aquellas empresas que creen puestos de trabajos destinados a jóvenes de menos de 30 ó 35 años. Asimismo se debería primar con mayores incentivos el autoempleo o la actividad de los autónomos.

¿De qué manera la propia universidad podría ayudar más a integrar a los jóvenes en un mercado laboral cada vez más estrecho?

La universidad española está bastante alejada del mercado laboral. La formación que adquieren nuestros titulados es muy teórica, con escasa referencia a las organizaciones en las que van a desarrollar sus funciones y actividades. La universidad transmite conocimientos pero es deficiente en estos momentos en proporcionar al futuro egresado las competencias y habilidades que va a precisar para el desarrollo óptimo de su profesión o actividad en un determinado puesto de trabajo. Para que esto fuera posible, se tendría que producir un acercamiento entre la universidad y la empresa. ¿Cómo? Mediante el establecimiento de períodos de prácticas más amplios con unos programas de actividades fijados conjuntamente entre la institución universitaria y los tutores de las empresas. Asimismo, potenciando la figura del profesor asociado.

¿Ve preocupante la baja afiliación sindical y política de los jóvenes?

Hay un cierto desengaño entre los jóvenes por la poca eficacia de estas organizaciones y lo alejados que se encuentran sus planteamientos y reivindicaciones de su vida.

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