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Economía

FINANZAS

Bancos y cajas llenan la hucha, mientras piden al Banco de España que suavice la exigencia de provisiones

Como si de un circuito cerrado se tratara, cada entidad puede trasvasar fondos de su 'ahorro genérico' para tapar el agujero de los morosos, pero no utilizarlo para hacer más negocio.

Las entidades financieras anuncian estos días que están haciendo ahorros voluntarios, las llamadas provisiones subestándar, al tiempo que piden al Banco de España que flexibilice las exigencias de la dotación que siguen realizando para cuando lleguen tiempos de mayores dificultades.

Bancos y cajas actúan de este modo con el fin de obtener más autonomía por si los resultados del actual ejercicio y del próximo no lucen lo suficiente. La desaceleración de la actividad, el aumento de los impagados y alguna sorpresa desagradable derivada de la crisis inmobiliaria -como ha ocurrido en Colonial, donde un grupo de entidades se han quedado con participaciones a cuenta de la deuda que contrajo el ex presidente Luis Portillo- les llevan a sospechar que el aumento del beneficio ya no estará ni mucho menos en los niveles de 2007.

Ni siquiera los dos 'gigantes' -Santander y BBVA- pueden confiar en la diversificación geográfica de su negocio, porque las dificultades de Estados Unidos ya están contaminando otras áreas (Reino Unido y, en menor medida, Latinoamérica).

Por eso, ya en el cuarto trimestre de 2007 y, sobre todo, en las cuentas de los primeros meses del año actual que están presentando estos días, algunas entidades están dotando provisiones 'extra', a las que llaman voluntarias o cautelares o por su nombre oficial, 'subestandar', y que no corresponden ni al riesgo incurrido ni al que genéricamente podría plantearse a causa de la desaceleración económica, sino al potencial de algunos tipos de crédito.

En muchos casos -sobre todo en las entidades con más riesgo inmobiliario- detrás de esta actuación se encuentra la sugerencia realizada por los inspectores del Banco de España tras examinar las correspondientes carteras de créditos. Pero la consecuencia inmediata es una mayor reducción de los préstamos concedidos: ese 'cierre del grifo' del que se quejan sectores empresariales y consumidores.

También hay situaciones en los que el banco o caja actúa así por propia iniciativa, con la vista en sus resultados futuros. Y es que sólo las provisiones subestandar se pueden rescatar en el momento que se considere oportuno.

Las 45 cajas de ahorro confederadas destinaron el pasado ejercicio un total de 1.575 millones de euros a provisiones voluntarias o subestandar. Y en el periodo enero-marzo de este año, Bankinter dedicó a este fin 4,8 millones de euros.

Además de realizar dotaciones voluntarias, los bancos y cajas están pidiendo al organismo supervisor que rebaje los coeficientes utilizados para calcular las provisiones genéricas, y que flexibilice las condiciones del traspaso de estos fondos a las específicas. Por una y otra vía pretenden obtener mayor margen de maniobra en la presentación de sus cuentas.

Anticrisis

Tras los cambios introducidos por la aplicación de las Normas Internacionales de Contabilidad al sector financiero, las entidades están obligadas a realizar dos tipos de provisiones. Las genéricas -nacidas en 1999, ya superada la crisis económica financiera del arranque de esa década- se calculan sobre el total del crédito, y reflejan la filosofía de que cualquier préstamo encierra una potencial pérdida, que podría darse si empeoran las condiciones económicas. Un cliente que empezó a pagar en época de bonanza, tal vez deje de hacerlo cuando llegan las vacas flacas. En los buenos tiempos estas provisiones han ido creciendo con fuerza, en la medida en que el crédito estaba disparado.

Las provisiones específicas, por el contrario, compensan el deterioro crediticio que ya se ha producido. Cuando un usuario deja de pagar la hipoteca durante tres meses, la entidad tiene que dotar el 2% del importe total del resto de la deuda, porcentaje que sube, escalonadamente, hasta alcanzar el 100% a los 72 meses de incumplimiento.

El Banco de España establece que un banco o caja puede tirar de su dotación genérica sólo en el caso de que la morosidad alcance un nivel alto, y con el fin específico de cubrir su necesidad de provisión específica. Como si de un circuito cerrado se tratara, cada entidad puede trasvasar fondos de su 'ahorro genérico' para tapar el agujero de los morosos, pero no utilizarlo para hacer más negocio.

Si se bajan los coeficientes para calcular las provisiones genéricas o se flexibilizan las exigencias del traspaso, bancos y cajas podrán presentar mejores resultados.

La norma prevé, además, una tercera vía. Las entidades pueden realizar provisiones voluntarias sobre créditos que, a su entender presentan ciertas debilidades, por haber sido concedidos a colectivos en dificultades, sectores con posibles problemas o zonas geográficas que atraviesan momentos de deterioro económico. Son los llamados riesgos y provisiones subestándar, que bancos y cajas están aprovechando. Las cantidades asignadas a este fin se benefician del tratamiento fiscal de las provisiones y, al no estar sometidas al corsé del Banco de España, pueden liberarse en cualquier momento. Cuando flojeen las ganancias ordinarias, por ejemplo.

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