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Arbora&Ausonia paraliza una inversión de 15 millones de euros en Mequinenza

La compañía explica que se ha visto obligada a tomar esta decisión ante la "incertidumbre" que está creando la huelga secundada por la plantilla desde el pasado 6 de septiembre

El secretario general de UGT Aragón, Julián Lóriz, y el de CC. OO. Aragón, Julián Buey, ayer.
Arbora&Ausonia paraliza una inversión de 15 millones de euros en Mequinenza
Efe/javier cebollada

Arbora&Ausonia tenía previsto realizar una inversión de 15 millones de euros en los próximos cinco años en la planta de Mequinenza (Zaragoza). Pero el conflicto laboral generado en la factoría por las discrepancias en la negociación del convenio colectivo ha dado al traste con las previsiones. De momento, no se montarán las dos nuevas líneas de producción con las que las que la compañía pretendía adaptar la factoría zaragozana a las exigencias del mercado.

 

Lo confirmó ayer la directora de Relaciones Externas de Arbora&Ausonia, Gloria Codinas, que justificó la decisión de la firma responsabilizando al clima de "incertidumbre" que está creando la huelga secundada por la plantilla desde el pasado 6 de septiembre. "La inversión estaba ligada a potenciar la eficiencia de la planta. Ahora ya no sabemos a qué necesidades de mercado nos enfrentamos", explicó Codinas.

 

Y es que las jornadas de paro protagonizadas por los trabajadores han supuesto, por el momento, dejar de producir 1.200.000 cajas de toallitas perfumadas. Pero no solo eso. Según indicó la representante de la firma, el 70% de la producción de Mequinenza tiene como destino un cliente principal, "que ante los riesgos que le puede suponer la falta de suministros ha empezado a mirar otros posibles proveedores".

Una carta "informativa"

Esta decisión fue comunicada a la plantilla con una carta que la dirección envió de forma personalizada a cada uno de los trabajadores. Misiva que el comité interpretó como "intimidatoria" y denunció ante la Inspección de Trabajo.

 

Codinas aseguró que esta carta tenía como único objetivo "informar" a los empleados de los posibles efectos de la huelga. Entre ellos advertía de la posibilidad de que a comienzos de año sea necesario suprimir dos de los cinco turnos actuales. "No es una amenaza, es una situación real", destacó Codinas, que aseguró no manejar cifras de los puestos de trabajo que podrían verse afectados.

 

El conflicto comenzó con la negociación del convenio. Entonces el comité de empresa exigió a la dirección que equiparara las condiciones laborales y salariales de los trabajadores de Mequinenza con los de las otras dos plantas del grupo situadas en Alicante y Barcelona. La negativa de la dirección llevó al comité a convocar una huelga para protestar por lo que consideran una "discriminación".

Diferentes empresas

"No son empresas equiparables, tienen diferentes tecnologías, mercados y distinta organización de trabajo", explicó ayer la directora de Relaciones Externas, que culpó al comité de utilizar este argumento como punto de presión en la negociación del convenio. Aún así, detalló Codinas, la dirección ha ofrecido al órgano de representación de los trabajadores que "presenten ante la autoridad laboral su denuncia por trato discriminatorio y que sea la Inspección quien decida". Después, explicó Codinas, retirado este punto y con una propuesta del comité, "nos sentaremos a negociar".

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