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ECONOMÍA

El impuesto que ha hecho que instalar el aire acondicionado sea más caro desde este mes

El cambio en el tributo que grava los gases fluorados de efecto invernadero (IGFEI) puede provocar un alza de precios entre el 5% y el 10%, calcula el sector.

Aparatos de aire acondicionado en la fachada de unas viviendas.
Aparatos de aire acondicionado, en la fachada de unas viviendas.
Heraldo

Desde este mes, instalar un aire acondicionado resultará más caro debido al efecto indirecto de una modificación en la normativa fiscal medioambiental, según alertan desde el sector industrial. El Gobierno reformó este verano el Impuesto sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero (IGFEI) a través de un cambio de los requisitos de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. Se aprobó en julio pero ha entrado en vigor con el inicio del mes de septiembre.

Se trata de un tributo que entra dentro de los medioambientales de naturaleza indirecta y que recae sobre el consumo en territorio español de los gases fluorados de efecto invernadero, según detalla la Agencia Tributaria en la información que ha preparado sobre el cambio normativo. Los gases fluorados aparecen en el refrigerante de aparatos de aire acondicionado de hogares y coches, equipos de climatización de locales e industrias, entre otros, que podrían verse afectados por la última modificación.

"Pilar de la fiscalidad ambiental"

En España, el consumo de este tipo de gases aumentó hasta el año 2008, se estabilizó hasta la entrada en vigor del citado IGFEI en 2013 y disminuyó notablemente a partir de 2015, según el Gobierno. "El IGFEI ha contribuido a reducir las emisiones de los gases fluorados en España ya que fomenta el uso de tecnologías alternativas seguras y eficientes desde el punto de vista energético con un impacto nulo o menor sobre el clima, por lo que se erige como un pilar importante de la fiscalidad medioambiental, que justifica su mantenimiento", ha argumentado el Ministerio de Hacienda en el preámbulo del Real Decreto 712/2022, de 30 de agosto, por el que se apruebó el reglamento del impuesto.

El Ejecutivo consideraba "indispensable" una revisión del impuesto para evitar el fraude fiscal, sobre todo, en las adquisiciones transfronterizas y simplificarlo. Por otra parte, ha explicado en el citado texto que la modificación del tributo es "uno de los compromisos asumidos con la Comisión Europea y recogido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España", dentro del apartado que busca adaptar el sistema impositivo "a la realidad del siglo XXI".

El último cambio legal no ha supuesto una subida directa del impuesto, pero sí indirecta. Se aplicará solo porque un aparato tenga refrigerantes con este tipo de gases, no por recargarlos o repararlos.

Gravar la fabricación e importación

De esta forma, se hace pagar por la fabricación, importación, adquisición intracomunitaria o tenencia irregular de los gases fluorados de efecto invernadero "tanto si los gases se presentan contenidos en envases como si se presentan incorporados en productos, equipos o aparatos", detalla la Agencia Tributaria. En ese último concepto de "tenencia irregular" se incluye a "quien posea, comercialice, transporte o utilice los gases".

"La finalidad es gravar los gases que afectan al Medio Ambiente", ha explicado Luis Ángel Carbó, gerente de Aessia, asociación fruto de la unión de ingenieros, electricistas, fontaneros, empresas de ascensores y organismos de control, para fomentar la calidad y seguridad en hogares, locales e industrias en Aragón. "Antes este impuesto se cobraba únicamente cuando había un cambio de refrigerante en una máquina y ahora se cobra simplemente por tener el refrigerante", pone como ejemplo de la modificación. Esta aparentemente ligera diferencia hace que considere que al final va a encarecer el precio de los equipos. "El impuesto se lo han cobrado al importador o fabricante, pero lo va a tener que pagar el consumidor", ha considerado, ya que se repercutirá en el precio.

Las asociaciones de instaladores han calculado que el aumento de costes por el cambio en la normativa puede ser entre el 5% y el 10%. "No se sabe cómo va a afectar globalmente", ha añadido Carbó. No todos los refrigerantes están gravados de igual forma, ya que no todos son igual de contaminantes. El impuesto busca incentivar el uso de los que menos impacto tienen en el medio ambiente, por lo que desde el sector se espera que los fabricantes intenten buscar otros tipos que no sean tan dañinos, por evitar el impuesto.  

Impacto negativo en las compras

Además del bolsillo del consumidor, también se puede ver afectado el del resto de la cadena. "Si tengo un equipo viejo voy a mantenerlo", ha advertido Carbó si en un momento de crisis como este se produce una subida de precios para el consumidor final. "No se van a cambiar", ha afirmado, apuntando al temor de los instaladores. Esto puede ocurrir tanto en hogares con pequeños equipos de aire acondicionado como en empresas con grandes instalaciones. "La industria a lo mejor se lo piensa o decide no ponerlo", ha añadido, teniendo en cuenta la época de incremento de costes que afronta con la energía disparada. "Puede haber una disminución de ventas", ha augurado.

Carbó recuerda que el impuesto se empieza a aplicar con los últimos cambios desde el pasado día 1 de septiembre para todos los aparatos que se fabriquen o se importen. "Lo que hay en stock no lleva el impuesto", ha matizado.

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