Economía
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Al autónomo no le salen las cuentas con esta inflación

os elevados precios del combustible y la energía están poniendo en riesgo muchos pequeños negocios. UPTA y ATA denuncian la caída internanual de autónomos registrada en Aragón y avisan de que puede ir a más si la inflación no se contiene.

José Manuel Gascón, fundador de Gascón Logística,critica el precio disparado del combustible que tienen que soportar y que a él, como a otros autónomos, le está haciendo trabajar a pérdidas.
José Manuel Gascón, fundador de Gascón Logística,critica el precio disparado del combustible que tienen que soportar y que a él, como a otros autónomos, le está haciendo trabajar a pérdidas.
Francisco Jiménez

Apartir de septiembre habrá «caídas significativas de autónomos en Aragón», pronostica Álvaro Bajén, secretario general de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos) en Aragón. De hecho, reconoce, ya se están produciendo. De la comparativa interanual del RETA (régimen especial de cotización de trabajadores autónomos) entre junio de este año y el del pasado se desprende que hay 233 cotizantes menos en comercio, 147 que se han dado de baja en el sector del transporte y 231 en el de agricultura en Aragón, si bien de momento en lo que es hostelería hay más altas que bajas, 201, sobre todo por los extranjeros.

Mayte Mazuelas, presidenta de ATA Aragón, ve en esta elevada inflación la puntilla que faltaba para acabar de complicarles más la vida a los autónomos: «Los que siguen en pie tras la pandemia aún iban a pérdidas y ahora llega esta subida de los precios, hasta el 11% en Aragón, que no ayuda». En su opinión, el autónomo tiene dos opciones: o subir sus propios precios y perder algunas ventas o comerse el encarecimiento de la materia prima y no tener beneficios. Ninguna de las dos es buena», asegura, ante «un panorama muy incierto» ya que los expertos no auguran ninguna mejoría en el corto o medio plazo. Y por si aún tuvieran poco, añade, está la propuesta del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, de implantar en 2023 un nuevo sistema de cotización para los autónomos en función de sus ingresos. «Lo que ATA pide al Gobierno es que no ponga más palos en la rueda para pymes y autónomos ya que muchos ven con miedo lo que pueda ocurrir ya este año», incide.

Para Bajén, «este no es un buen momento para plantear ninguna reforma por la alta inflación». Sin embargo, el secretario general de UPTA en Aragón admite que, según el principio de acuerdo alcanzado esta pasada semana, se ha suavizado la propuesta de Escrivá y al parecer no habrá subidas para los autónomos que menos ingresen. Es más, se bajarán los tramos de cotización de forma progresiva (a lo largo de tres años) para los que tengan unos rendimientos netos por debajo de 670 euros y se elevará la cuota máxima de cotización progresivamente para los que facturen más de 6.000 euros al mes. 

En todo caso, tanto Mazuelas como Bajén consideran esta reforma en la cotización para autónomos «inoportuna» en este momento. «Este último trimestre hemos perdido casi 700 autónomos», critican.

«Aguantamos porque no tenemos otro trabajo. Quiero pensar que no puedan subir mucho más los precios, aunque nos lo están poniendo muy difícil» confiesa José Luis Paesa, que regenta una pollería en el Mercado Fleta desde hace 30 años. «Nunca se habían visto estos precios. Tenía una persona contratada, pero en la anterior crisis ya tuve que despedirla. Ahora estoy dejando de ganar un 10%», confiesa. Algo repercute, añade, pero no todo lo que le han subido los productos. «El precio del pollo entero desde junio del año pasado se ha incrementado un 33% y el que me llega despiezado el 35%». En su caso, ha repercutido un 22% y un 25%, respectivamente, al precio de venta, pero aún así ve disminuir su beneficio.

Autónomo desde hace 30 años, José Luis Paesa, dueño de una pollería en el mercado Fleta de Zaragoza asegura que es imposible repercutir toda la subida de precios al cliente y que eso se traduce en menores ingresos
Autónomo desde hace 30 años, José Luis Paesa, dueño de una pollería en el mercado Fleta de Zaragoza asegura que es imposible repercutir toda la subida de precios al cliente y que eso se traduce en menores ingresos
Javier Belver

Por la fuerte subida de los precios en las ruedas, los seguros, pero fundamentalmente en el gasoil, otros autónomos están ya trabajando a pérdidas. Es el caso de José Manuel Gascón, que hace 26 años empezó de transportista con un camión, heredando el oficio de su padre, y que desde 2020 dirige la sociedad limitada Gascón Logística que cuenta con diez camiones. «Muchos clientes no quieren asumir que le subas el precio del porte, así que hay algunos para los que ya no podemos trabajar. Gracias a que nos van entrando otros nuevos, podemos resistir», dice.

Estudioso de la evolución que ha tenido el IPC del transporte en Aragón, señala que «nunca ha bajado» y en los meses que llevamos de año se ha incrementado un 15%. Si a eso, dice Gascón, le suma la inflación del 11% en todo y el coste desbocado del carburante, el impacto en la cuenta de resultados es grande. Tener adjudicado el transporte del material fungible de los hospitales de Aragón les proporciona bastante carga de trabajo parar ir tirando, pero no sabe qué puede ocurrir el próximo año. «A ver cómo termina este año. Estamos esperando a que salga el próximo concurso de material hospitalario y a expensas de eso tomaremos decisiones drásticas», afirma, convencido de que el Gobierno debería atar un precio especial del combustible para los transportistas.

Es lo que piensa también otro profesional de este sector, Vicente Lagraba, que tampoco está pudiendo repercutir a sus clientes el incremento en el precio del carburante. «No sé como podemos seguir aguantando. No me cabe en la cabeza que el chófer de un camión pague el gasoil al mismo precio que un pescatero, un panadero o cualquier trabajador. El transportista no puede hacer su trabajo sin combustible y eso deberían tenerlo en cuenta y ponernos un precio especial», destaca. 

«Todo ha subido de tal manera que no nos salen las cuentas» y repercutirlo para muchos autónomos, insiste, resulta imposible. «Somos de los sectores más perjudicados y más indefensos». Con muchos años en el oficio -era uno de los autónomos que trabajaba para Transportes Ochoa, empresa que acabó en liquidación-, Lagraba desconfía de que ese precio mínimo por porte -que quieren que recoja la ley que está preparando el Ministerio- salga adelante.

Lo que va a ocurrir con esta inflación es que la gente comprará menos, advierte Pedro Luis Soria, dueño de una tienda de nutrición deportiva en Vía Universitas, que pronto pasará a llamarse ‘Mister Fitness.es’, el mismo nombre que tendrá la segunda que piensa abrir en los Porches del Audiorama. «Yo era asalariado hasta la crisis de 2012. En la empresa aplicaron varios expedientes de extinción y salí en uno de ellos. Entonces decidí capitalizar el paro y montar este negocio aprovechando que he sido entrenador de baloncesto durante 35 años». No se arrepiente, reconoce, si bien el contexto económico es muy complicado. «Los márgenes son muy ajustados y hay productos que nos han subido un 500% como la creatina y eso es imposible repercutirlo», comenta.

Pedro Luis Soria, dueño de una tienda de nutrición deportiva en Zaragoza, reconoce estar afectado por los problemas de la cadena logística, que faltan productos y que cuestan mucho más caros.
Pedro Luis Soria, dueño de una tienda de nutrición deportiva en Zaragoza, reconoce estar afectado por los problemas de la cadena logística, que faltan productos y que cuestan mucho más caros.
Javier Belver

Su negocio, como otros muchos, está afectado por los problemas de la cadena logística global. «Este suplemento deportivo, la creatina, no se encuentra. La compro bastante más cara de lo que la vendía al público el año pasado. Es inviable trasladar eso al consumidor porque algo que vale tres o cinco veces más, la gente no lo compra», explica. También el precio de los sueros de leche ha subido un 30%. En su caso, supo aprovisionarse de un ‘stock’ grande en febrero y eso le ha permitido mantenerse a flote. «He podido adaptarme al tener saneado el negocio, pero va a haber mucho autónomo que se va a ver en problemas», advierte, convencido de que en 2023 el panorama no mejorará.

Pilar de Antonio Riera, que regenta un puesto de ultramarinos en el mercado Fleta de Zaragoza, anticipa que los precios no van a bajar y que está en riesgo la viabilidad del pequeño negocio.
Pilar de Antonio Riera, que regenta un puesto de ultramarinos en el mercado Fleta de Zaragoza, anticipa que los precios no van a bajar y que está en riesgo la viabilidad del pequeño negocio.
Javier Belver

«Mi sueldo hay meses que da pena y más con esta subida de precios que ha habido en todo», admite la autónoma Pilar de Antonio Riera, que regenta desde hace siete años una charcutería que cogió en traspaso en el mercado Fleta de Zaragoza. Que nadie se engañe, dice, porque «estos precios no van a bajar».

 Son los quesos y los lácteos lo que más han subido, apunta, y se empieza a notar ya en un ligero descenso del consumo. «Llevo 25 años de charcutera, antes como asalariada y ahora por cuenta propia, y lo que veo es que no se vende el embutido con la misma facilidad que antes. De ser una prioridad en las casas se ha convertido en capricho». Así las cosas, ante la pregunta de si de seguir con esta inflación podrá mantener el negocio, responde que es «una incógnita». Nadie sabe cómo evolucionará la economía. «Son momentos difíciles y pese a ser los autónomos quienes levantan el país, la Administración nos tiene muy olvidados», concluye.

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