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Qué se cuece en 5 viveros de emprendedores de Zaragoza

Algunos de los proyectos que ya estaban 'plantados' se vieron ralentizados por la covid o terminaron por no germinar, pero hay quienes crecen pese a la incertidumbre sin perder el abono emprendedor. 

Vivero de empresas El Brinco de Zaragoza Activa.
Vivero de empresas El Brinco de Zaragoza Activa.
Guillermo Mestre

El espíritu emprendedor no ha desaparecido con la pandemia de covid-19, aunque esta se haya llevado por delante muchos negocios. Una visita a algunos de los viveros de empresas de Zaragoza demuestra que sigue habiendo ideas que buscan dónde echar raíces y convertirse en una empresa, aunque la incertidumbre está presente por la crisis actual. Entre los públicos se encuentran El Brinco y La Colaboradora en Zaragoza Activa y el CIEM (Ayuntamiento de Zaragoza), el Ceminem (Universidad de Zaragoza) y La Terminal de Etopia (Ayuntamiento de Zaragoza y Fundación Hiberus).

Irene Cebollada, directora de Zaragoza Activa, reconoce que se ha notado un descenso de ocupación en los últimos años por el aumento de espacios compartidos de trabajo ('coworking') privados, que prefieren algunos emprendedores porque están más céntricos que el centro de la antigua Azucarera, en el Arrabal. Pese a ello, explica que actualmente la ocupación llega al 50%, pero no todo el día. "Hay algunos que vienen por las tardes porque lo compatibilizan con trabajo", apunta. Cuando se cumple un año hay que abandonar el despacho que se cede. De la reciente final de ZAC! Ideas en Acción pasarán, al menos, tres nuevos inquilinos. Quedaron finalistas 18 de 69 proyectos, prueba de que ideas sigue habiendo en época de crisis.

Aumentan los traspasos de negocios

Pese a ello, el futuro no es nada fácil. Quienes trabajan con emprendedores reconocen que las personas que deciden montar un negocio por su cuenta viven ahora una "absoluta incertidumbre", indica Javier Val, director de emprendimiento de CEOE Aragón que cuenta con el servicio de apoyo SACME. Lo que se multiplican son los "traspasos". Val explica que en la crisis de 2008 había "más autoempleo", de personas que se quedaban sin trabajo, cobraban de una vez el desempleo y montaban un negocio. "Entonces la crisis parecía que era algo más puntual, ahora como se van engarzando una crisis con otra y venimos de la anterior, que no se había recuperado, la gente no sabe hacia dónde ir", confiesa, sobre los emprendedores de pandemia con los que se encuentran en sus programas de formación y asesoramiento.

"Estamos en una fase en la que los que no lo tienen claro no se lo montan", afirma. Y los nuevos suelen se proyectos de "bajísima inversión" para reducir riesgos. De hecho, algunos que ya habían emprendido les requieren para hacer una "revisión del plan de negocio" tras los cambios que ha traído la pandemia.

 "Los perfiles no han cambiado después de la pandemia. Siguen siendo modelos de innovación con propuestas de valor atractivas en el mercado y escalables. Y siguen generando impacto económico, social, medioambiental y de colaboración empresarial en nuestro territorio", asegura Hoaria Guerrouad, la coordinadora del vivero del CIEM Zaragoza. Con el actual alza de precios resulta difícil hacer previsiones, pero sigue habiendo espíritu emprendedor en busca de alojamiento compartido para ahorrar gastos y conseguir sinergias, aunque siga teniendo peso el teletrabajo.

"Lo que más valoramos hasta ahora casi es el espacio físico porque nos da posibilidades de estar juntas trabajando bien"
El Brinco: Verbbena, papelería de diseño 'online' de dos turolenses que llega en cajas sorpresa
Julia Sánchez y Eva Galve, emprendedoras de Verbbena, en Zaragoza Activa.
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Eva Galve y Julia Sánchez, de 34 años, son amigas de toda la vida. Comparten gustos, año y lugar de nacimiento: Andorra (Teruel). En la aceleradora de empresas de Zaragoza Activa El Brinco están empezando a cumplir el sueño de ser sus propias jefas. "La idea de emprender surgió viviendo juntas hace 10 años, pero con 23 años que teníamos no estábamos preparadas y teníamos que trabajar antes para otros", explica Julia. El momento llegó el año pasado y ni la pandemia les frenó. Ambas tenían trabajo fijo, la primera, periodista de formación, en una empresa de telemárketing y la segunda al frente de un equipo de ventas en una compañía de seguros. Primero comenzaron por compaginarlos, pero al final se decidieron a dar el paso.>> LEER MÁS

Más allá de las sinergias

El objetivo de la estancia en un vivero de empresas es compartir experiencias y ganar sinergias entre personas que atraviesan por situaciones similares. En otra de las plantas de Zaragoza Activa se encuentra La Colaboradora, un espacio que funciona como lugar de encuentro entre emprendedores que intercambian servicios y conocimientos en un "banco de tiempo".

"Necesitas ese contacto y compartir las emociones que sientes, ese vértigo, ese no estar seguro de ti mismo"
La Colaboradora: banco de tiempo y apoyo moral
Emprendedores en La Colaboradora de Zaragoza Activa.
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Diana CollazosFernando Bretones, Julián Mirallas, Laura Domínguez, Esther Canales y Rubén Espelta comparten mesa y desayuno en dicho espacio. De una simple conversación pueden salir ideas de negocio, aunque cada uno trabaje en un sector distinto. Lo saben bien Fernando y Esther. Este ha confiado en Esther Canales Branding Studios, la firma de ella, para cambiar el nombre de su negocio, un portal de búsqueda de empleo especializado en militares que dan el salto a la vida civil. De Veteranos FAS ha pasado a llamarse Job Expedition. 

La mayoría de ellos son emprendedores vocacionales que empezaron trabajando por cuenta ajena. "Veía que estar en una empresa me limitaba. Las empresas nos ponen un techo encima a los diseñadores. Estaba frustrada", cuenta sobre su experiencia. Cuando ya se había decidido a dar el salto llegó la pandemia y prefirió esperar un poco y compaginar ambas facetas. "Trabajando 18 horas diarias", comenta, hasta que optó por su apuesta por emprender. Estar en un vivero le aporta el intercambio de experiencias "ampliar visibilidad y ganar posibles clientes", añade. La crisis sanitaria ha ralentizado la mayoría de los proyectos. Julián Mirallas Diseño se puso en marcha en septiembre de 2019. Su impulsor, que da nombre al negocio para dejar su "marca personal", reconoce que pasó los primeros meses "bajo mínimos" haciendo páginas web. Ahora ha ido consiguiendo clientes y trabajando como formador. Está especializado en diseño gráfico, web, multimedia y fotografía.

En el caso de Laura, arquitecta nacida en México, su proyecto de emprendimiento empezó en su país. Allí vivía con su pareja, un arquitecto zaragozano que se marchó de España con la crisis inmobiliaria. Sin embargo, el terremoto de 2017, en una tierra donde no son infrecuentes, les llevo a volver a Zaragoza. "Cayeron edificios muy cerca de donde estamos", recuerda. Al llegar tuvo que repensar su negocio, Estado Sólido, que comenzó como una marca para la fabricación de mobiliario y elementos de arquitectura de acero. Aquí vio que "no había mercado" a lo que se unió la escasez de materia prima e incremento de precios con la última crisis. Así que se ha centrado en la rehabilitación de edificios, centrada en la eficiencia energética.

Hay quien ha combinado tiempo de autónomo y asalariado como Diana, psicóloga dedicada a la selección de personal para pymes pequeñas que "en momentos puntuales necesitan atraer o fidelizar talento" con su firma Talent to Talent. "No tiene que ser algo lineal. Uno se alimenta también de conocer una empresa por dentro", cuenta, aunque su vocación emprendedora estaba clara desde el colegio donde "ya iba vendiendo cosas", recuerda. Nacida en Colombia, lleva 15 años en Zaragoza. Del trabajo de ser emprendedor destaca el necesario apoyo emocional que da compartir experiencias con otros. "Necesitas ese contacto y compartir las emociones que sientes, ese vértigo, ese no estar seguro de ti mismo", enumera. El emprendedor vive en la incertidumbre. "Como cuando alguien busca un trabajo, pero de forma constante porque necesitas venderte y que vean tus competencias en cada sitio al que vas".

"Hay mucha gente necesitada de un espacio porque te ahorras la luz, el alquiler y el mobiliario"
Ceminem: Mocítox, o cómo conseguir que Laureano Oubiña, el maestro Joao y otros famosos te feliciten por vídeo desde 10 euros
Hugo Landa y Roberto Lorenzo, emprendedores de Cierzo Comunicación y Mocitox.
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Roberto Lorenzo y Hugo Landa están en la treintena y convirtieron su primera idea de negocio en realidad en 2019 con la agencia de Cierzo Comunicación, especializada en el diseño web para empresas, marketing online y posicionamiento SEO, pero la pandemia de covid-19 les hizo parar y empezar a desarrollar nuevos proyectos. Son uno de la media docena de iniciativas emprendedoras que se incuban actualmente en el vivero de la Universidad de Zaragoza, el Ceminem, en el Campus Río Ebro del Actur. Utilizaron el confinamiento para centrarse en otro de sus proyectos, Mocítox, una plataforma de felicitaciones personalizadas por vídeo de famosos. >>>LEER MÁS

El Ayuntamiento de Zaragoza cuenta con otro espacio para emprendedores, aunque la gestión está externalizada al grupo Init. El CIEM de La Almozara, frente a la Estación Delicias, acoge 22 proyectos empresariales. Entre los sectores, en su mayoría pertenecen al de la salud, distribución e industria. "El perfil de los emprendedores es fundamentalmente tecnológico", explica Hoaria Guerrouad, la coordinadora de CIEM Zaragoza. Hay negocios en todas las fases de crecimiento, desde proyectos recién iniciados,  de emprendimiento y empresas maduras. 

"No te imaginas estar en un lugar así hasta que ves que te encaja claramente por tus necesidades"
CIEM: Frontonio, el vino de Alpartir que llega a China
Bodega Frontonio de Alpartir en el CIEM de Zaragoza.
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El perfil innovador de los proyectos alojados en el vivero del CIEM Zaragoza no quita para que haya negocios tradicionales que buscan apoyarse en la tecnología para crecer, como las Bodegas Frontonio de Alpartir. "No te imaginas estar en un lugar así hasta que ves que te encaja claramente por tus necesidades", apunta Aiyana Vilimek, responsable de ventas, marketing y atención al cliente. La ubicación de la incubadora de empresas frente a la Estación Delicias suponía un punto a favor para organizar reuniones con clientes. Los caldos que se elaboran en el pequeño pueblo zaragozano, de unos 400 habitantes, cerca de La Almunia, llegan hasta China y Japón y trabajan en abrir nuevos destinos. >>LEER MÁS

Vecina del CIEM se encuentra La Terminal de Etopia. Otro espacio municipal gestionado en esta ocasión con Fundación Hiberus. Está al 93% de ocupación, con 42 proyectos emprendedores y una media de edad de sus impulsores de 35 años, en la mayoría titulados universitarios y con experiencia laboral previa, señalan desde el vivero que se presenta como "incubadora-aceleradora" de empresas, para impulsar el crecimiento de 'start ups'.

Diseño de software, programación, nuevas tecnologías ( app, impresión 3D, drones, telecomunicaciones) e internet representan casi el 40% de los proyectos. A ello se une comunicación y periodismo digital, producción audiovisual y  fotografía con un 11% y la otra mitad son variadas. Entre ellas se encuentra 2Shapes que ofrece aplicaciones para empresas de joyería, mejora su gestión y hacen diseño 3D; Ferserver, empresa de suministros industriales con experiencia en el sector, Uli Moreno Montana, autor del libro 'Vive haciendo videoclips', que ofrece historias en forma de vídeo y Show 2 go, un proyecto de start-up para contratar artistas para eventos privados, en empresas o bares. 

 "La crisis sanitaria provocada por la covid-19 asoló a la economía española e incidió en la actividad empresarial de La Terminal durante 2020 y 2021, confiesan desde la incubadora. Sin embargo, aseguran que han alcanzado ya "cifras prepandemia" porque notan que ha habido incremento de emprendedores.

La Terminal de Etopia: Bionm Arquitectura, construcciones industrializadas que permiten edificar una casa en tres meses
Pablo Carranza, María Salas y Javier Giménez, de Bionm Arquitectura, en La Terminal de Etopia.
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Bionm Arquitectura trabaja desde la aceleradora de empresas de La Terminal de Etopia de Zaragoza para impulsar su crecimiento y el desarrollo de una línea de trabajo más innovadora, centrada en al "arquitectura industrializada". Su fundador, Pablo Carranza, suma varias décadas de experiencia como profesional. Tiene 41 años y lleva 15 trabajando como arquitecto. Se ha especializado en eficiencia energética en edificación y transformación digital de empresas, campos sobre los que también es divulgador y conferenciante, y en servicios profesionales de arquitectura. Su estancia en un vivero le ha permitido establecer sinergias con empresas de realidad aumentada, drones o tecnología 'blockchain'. >> LEER MÁS

La incubadora de La Terminal celebra el 29 y 30 de junio y el 1 de julio una especie de 'campus' de emprendedores en forma de programa intensivo de aceleración de proyectos (Startup Bootcamp). Una cita con alojamiento incluido para proyectos de todo el mundo para seguir poniendo en común el espíritu emprendedor postpandemia.

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