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Verbbena: papelería de diseño 'online' de dos turolenses que llega en cajas sorpresa

Eva Galve y Julia Sánchez han dado el salto a emprender juntas con el apoyo de Zaragoza Activa, en cuyo vivero El Brinco dan sus primeros pasos en el diseño y venta por internet.

Eva Galve y Julia Sánchez, emprendedoras en Zaragoza Activa.
Eva Galve y Julia Sánchez, emprendedoras en Zaragoza Activa.
Guillermo Mestre

Eva Galve y Julia Sánchez, de 34 años, son amigas de toda la vida. Comparten gustos, año y lugar de nacimiento: Andorra (Teruel). En la aceleradora de empresas de Zaragoza Activa El Brinco están empezando a cumplir el sueño de ser sus propias jefas. "La idea de emprender surgió viviendo juntas hace 10 años, pero con 23 años que teníamos no estábamos preparadas y teníamos que trabajar antes para otros", explica Julia. El momento llegó el año pasado y ni la pandemia de covid-19 las frenó. Ambas tenían trabajo fijo, la primera, periodista de formación, en una empresa de telemárketing y la segunda, al frente de un equipo de ventas en una compañía de seguros. Primero comenzaron por compaginarlos, pero al final se decidieron a dar el paso.

Su idea fue seleccionada dentro del concurso del vivero del Ayuntamiento de Zaragoza, situado en el barrio del Arrabal, que la semana pasada celebró una final con 18 proyectos seleccionados (de 69 presentados). De premio ganan una estancia en el vivero. Así nació Verbbena, una firma de papelería con sus creaciones. "Manejábamos herramientas de diseño, redes sociales, habíamos vendidos para otros y queríamos hacerlo para nosotras", explica. Cuentan con un proveedor local para mantener su filosofía de apostar por la cercanía en su proceso de producción.

Productos de papelería de Verbbena.
Productos de papelería de Verbbena.
Guillermo Mestre

La formación empresarial que les faltaba la obtuvieron en el programa del semillero de ideas, ahora ZAC! Ideas en Acción. "Aquí nos vimos preparadas para emprender, recibimos mucha formación en bloques que creíamos que teníamos que aprender como financiación, contabilidad, recursos humanos, digitalización", detalla.

A dar el salto les ayudó también su situación personal. "Ninguna de las dos tenemos ni hijos ni previsión de tenerlos ni hipotecas, vivimos en pareja y creímos que era el momento", relata. Pese a ello, asegura que han sido "cautelosas" con la inversión y el negocio no requiere grandes gastos. 

"Ha sido determinante tener el local gratis un año entero", añade sobre las ventajas de haber comenzado por instalarse en un vivero de empresas. "Lo que más valoramos hasta ahora casi es el espacio físico porque nos da posibilidades de estar juntas trabajando bien" y las asesorías que han empezado a recibir. Solo echan de menos contar con más emprendedores cerca.

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