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El riesgo de los precios: ¿vuelta a la estanflación de los años 70 en la cesta de la compra?

Con los precios subiendo y la economía recortando sus previsiones de crecimiento sobrevuela el peligro de tener que apretarse más el cinturón este año.

Los datos del IPC de abril han reflejado un incremento de los precios en Aragón del 0,8%.
Los datos del IPC de abril han reflejado un incremento de los precios en Aragón del 9,4%.
Laura Uranga

Solo los que vivieron las crisis del petróleo que se sucedieron desde comienzos de los años 70 han experimentado lo que es vivir en estanflación. Una situación en la que la inflación sube, entonces al 18% en 1977, pero la economía no avanza. La luz, llenar el depósito de gasolina o hacer la compra resulta más caro, sin que haya crecimiento económico que se traduzca en más ingresos en los hogares. La espiral de precios actual impulsada por la energía lleva meses haciendo hablar de si las economías se acercan a otro ciclo de estanflación o todavía hay motivos que nos alejan de ella.

Los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) de abril han seguido marcando alzas elevadas de precios del 8,3% en España y el 9,4% en Aragón, pese a que en la comparación con el mes anterior se sitúa casi un punto y medio por debajo en los dos casos. Mientras, la economía mejora a mucho menor ritmo y las previsiones para este año se han ido rebajando (la Comisión Europea apunta al 4% de media en 2022) a medida que se conocían factores que hacían más difícil salir de la escalada inflacionista como la guerra de Ucrania o la subida de los tipos de interés. Esta última medida precisamente la toman los bancos centrales de los países para intentar contener la inflación, pero no sienta nada bien a la economía ni a los presupuestos de las familias. El europeo está todavía pendiente de fijar fecha y solo ha avisado que será "gradual".

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Organizaciones como las Cámaras de Comercio esperan que la economía avance pero a menor ritmo hasta el año que viene. "El crecimiento de la economía española continuará desacelerándose en los próximos meses", ha augurado la Cámara de Comercio de España, que estima en el 2,8% el incremento en 2023, frente al 4,3% previsto para este año. En el primer trimestre del año, la economía española solo creció un 0,3%, frente al 2,2% del trimestre anterior, debido a la caída del consumo, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

"Tiene que suceder que se incremente la tasa de paro y aumente la inflación"

En 1973 los precios del petróleo subían por el recorte de producción en el mercado, y las economías mundiales, incluida la española, veían cómo parte de su industria tenía que cerrar porque no podía afrontar la escalada de costes. La situación política y económica es muy diferente, pero sería el último periodo de estanflación. "Tiene que suceder que se incremente la tasa de paro y aumente la inflación, no solo estar alta. Puede ser estable y estar alta", explica Marco Sanso, catedrático de Análisis Económico de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza.

El desempleo subió en el primer trimestre un 2,28% hasta 3,1 millones de parados en España, pero bajó en abril y en los últimos 12 meses en un porcentaje similar y la tasa se sitúa en el 13,65%. En Aragón, la tasa de paro es inferior, un 10%, y la cifra de personas sin trabajo bajó en abril hasta las 61.310, un 26% menos en un año. Abril fue un buen mes para el empleo, con la primera Semana Santa sin restricciones tras la crisis sanitaria.

"Estanflación quiere decir que la economía está estancada y el signo más claro de que va mal es que está perdiendo empleo, que aumenta el paro", insiste el profesor de la Universidad de Zaragoza. En el periodo posterior a la crisis del petróleo, crecía mucho la inflación y disminuía el empleo de forma muy dura. Entonces los precios del combustible "se multiplicaron por diez", calcula. "La dependencia del petróleo no es la misma que teníamos hace 50 años. Las economías usamos menos petróleo para generar una unidad de PIB, como sucede con los bienes de equipo (un coche consume mucha menos energía y recorre más kilómetros)", añade el Jorge Torres, profesor y economista, que no espera efectos "tan severos" si se llegara hoy en día a un escenario de estanflación, que él sí ve posible.

"El fantasma de la estanflación sigue estando ahí"

"El fantasma de la estanflación sigue estando ahí", afirma Torres.  "Vamos a tener presiones inflacionistas muchos meses", augura, con un 7,5% de media nacional previsto este año. "Ahora no estamos en estancamiento pero todo hace apuntar que puede haber estanflación", en cuanto a las previsiones económicas a la baja. 

Para Pablo Castillo, secretario de Acción Sindical de CC. OO. Aragón, el principal problema ahora es la inflación tan elevada y la pérdida de poder adquisitivo que supone para los trabajadores. Considera que un crecimiento de la economía del 4%, aunque se haya revisado a la baja, puede ser considerado "bueno". El sindicalista cree que "el crecimiento todavía no es un problema, pero va a influir".

"Con la actual situación de inflación si nuestros salarios no han variado en este año hemos perdido un 10% de sueldo"

"Con la actual situación de inflación si nuestros salarios no han variado en este año hemos perdido un 10% de sueldo, tenemos menos capacidad de compra", destaca Castillo. Considera que una inflación alta "perjudica más a quien no puede repercutirla, como los trabajadores y a los que menos rentas tienen porque van más justos. Sobrevivir se les pone un 10% más caro", insiste. Desde la central sindical y UGT sus líderes nacionales negocian con las patronales CEOE y Cepyme el acuerdo que guiará la negociación colectiva este año. Los salarios son uno de los principales escollos.

Los sindicatos han planteado incrementos del 3,5% para 2022, del 2,5% para 2023 y del 2% para 2024, por debajo de la inflación, pero que ayuden a sobrellevar la situación con un "pacto de rentas". Los empresarios alertan de la difícil situación que atraviesan por la crisis energética y el peligro de alimentar la espiral inflacionista precios-salarios. 

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Sanso destaca como la principal causa de que las previsiones de crecimiento de la economía vayan empeorando para este año que "los bancos centrales han cambiado de posición, han dejado de estar estimulando con dinero y de tener una política expansiva y ahora van a parar esos incentivos". Todo ello para frenar la subida de precios, pero que trae consigo subidas de los tipo de interés . Se encarece el precio del dinero y con él índices como el euríbor, que marcan el interés de las cuotas de las hipotecas a tipo variable.

Menor crecimiento económico

"Si la inflación no se suaviza tienes que atacarla y la manera de atacarla es subiendo los tipos de interés, pero eso tiene una consecuencia desincentivadora de la actividad económica", advierte. Si el dinero es más caro cae la inversión, el consumo y los efectos se notan en las bolsas.  

En ello coincide Torres, que indica que "las políticas que se desarrollen pueden agudizar la inflación" además de afectar a la economía. "Si encarece el precio del dinero frena el consumo, cuesta más financiar, hay menos inversión o se paraliza y son dos componentes del Producto Interior Bruto (PIB).

"La anunciada subida de los tipos de interés y la incertidumbre asociada al actual entorno económico podrían frenar las decisiones de inversión empresarial", han señalado también las Cámaras de España en su último informe de previsiones. Y un menor crecimiento de la economía mundial supondrá que caiga la demanda internacional y reduzca el avance de las exportaciones españolas. Y ello podría afectar al empleo. Las Cámaras alertan que un menor ritmo de crecimiento económico traerá consigo la "ralentización en la creación de puestos de trabajo".  El empleo aumentará un 1,9% en 2023 frente al 3,2% previsto para este año. La tasa de paro se reducirá cinco décimas, hasta situarse en el 13,4% de media anual en 2023, según sus previsiones.

Para Castillo la duda es "cuánto tiempo puede aguantar la economía con la incertidumbre en la que estamos ahora" y pide que se evite repetir medidas aplicadas en la última crisis económica y financiera. "Que no caigamos en políticas exclusivas de austeridad".

Los factores de riesgo

A la hora de tener en cuenta los factores de riesgo, la invasión rusa de Ucrania sigue siendo un conflicto desestabilizador para la economía mundial. "Hoy en día la guerra es muy importante y el cambio geopolítico que supone con la exposición de Rusia y su influencia en el mercado energético lo complica todo", apunta Sanso. Coincide con otros expertos, como el profesor de Ingeniería de la Universidad de Zaragoza, José María Yusta, que el precio de la energía va a estar alto un tiempo. Pese a ello, matiza que "no es lo mismo que esté alto y se mantenga, pero que no suba más", apunta Sanso en cuanto al petróleo.

Desde Funcas, la fundación de las antiguas cajas de ahorros, el principal riesgo radica en el entorno geopolítico e incluso apuntan que una "escalada de sanciones" a Rusia podría hacer que "una recesión en la eurozona no sería descartable".

"Estamos muy centrados en la guerra pero el desabastecimiento que arrastramos desde la pandemia aún va a elevar más los precios de la energía", advierte Torres,  recordando la crisis de suministros que ha obligado incluso a parar factorías.

Entre los datos esperanzadores se encuentran algunas previsiones de estabilización de los precios a partir de 2023. Las Cámaras esperan "una moderación significativa de la misma en 2023, que llevará a un crecimiento medio del IPC del 3,3% en el conjunto del ejercicio frente al 7,6% previsto para 2022". La ministra de Economía, Nadia Calviño, se ha mostrado confiada en la moderación de la inflación y el mantenimiento del crecimiento de empleo y no contempla la estanflación en sus previsiones.

Crisis pandémica y energética

Pese a ello, los precios altos dejarán huella en las familias. Para Funcas, "el IPC alcanzaría el 6,8%, en 2022 de media anual, y el 2,8% en 2023". Una inflación que "provocaría una pérdida de renta disponible de los hogares en términos reales, frenando el consumo privado y la inversión residencial". La organización cree que todavía queda ahorro en las familias, del gasto retenido durante la pandemia, que podría mantener la demanda de los hogares y "amortiguar el descenso de la renta disponible de los hogares".

La solución del conflicto bélico podría mejorar rápidamente las previsiones, desde el punto de vista humanitario, de los mercados energéticos y ayudaría a contener la inflación, pero entre las cicatrices económicas quedaría un déficit público "exacerbado" por la "doble crisis pandémica y energética". Además, ha aumentado las presiones para que las pensiones se desvinculen del IPC, como ha pedido el Banco de España y ahora desde la Unión Europea. En España, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha sido uno de los que han defendido esta actualización conseguida en la última reforma de pensiones. Ha criticado al Gobernador del Banco de España, y ha afirmado este jueves que "no hay ninguna posibilidad de que en el año 2022 las pensiones no suban de acuerdo con el IPC". 

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