Economía
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Una movilidad más amigable con el medio ambiente

El futuro de la forma en que nos trasladamos está cambiando. La creciente apuesta por la sostenibilidad modificará el escenario, aunque queda mucho por hacer. Eso apunta un informe de Grant Thornton, avalado por Mobility City.

La movilidad del futuro debe ser menos contaminante.
La movilidad del futuro debe ser menos contaminante.
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La industria del automóvil vive un momento crucial en su historia, el que debe dar paso a una movilidad más sostenible, con vehículos menos contaminantes, más respetuosos con el medio ambiente. Pero ese paso no termina de darse con firmeza, pese a que los avances tecnológicos han permitido a las empresas del sector estar preparadas para producir de modo masivo los coches de un futuro que de algún modo es ya presente. En el mercado hay ya automóviles eléctricos e híbridos enchufables que no se venden mal en algunos países europeos (en España menos) y el coche autónomo está disponible. Pero los números reales de estos modelos son insignificantes en medio de un parque automovilístico con mayoría de vehículos con motores de combustión que llevan más de una década circulando por calles y carreteras.

Pese a lo negativo que parece ser esta realidad, hay actuaciones en marcha que llaman al optimismo. El Perte (Plan estratégico para la recuperación y transformación económica) del vehículo eléctrico y conectado puede ser un revulsivo para la transformación definitiva del sector de la automoción en España, tal y como pusieron de manifiesto los expertos que participaron recientemente en un evento organizado en Madrid por la consultora Grant Thornton y la Fundación Ibercaja, impulsora de la iniciativa Mobility City, apoyada por el Gobierno de Aragón.

La notable apuesta de las compañías que trabajan en el sector por incorporar más tecnología a sus modelos está siendo importante en ese empuje hacia la sostenibilidad que todos deseamos. De hecho, la movilidad se enfrenta durante este año al reto de hacer que los trayectos sean más inteligentes, eficientes y ecológicos. Más de 15,6 millones de vehículos de toda Europa contarán con algún tipo de dispositivo telemático para optimizar sus trayectos y disminuir su consumo. Así lo recoge el informe ‘La movilidad sostenible del futuro y su impacto sobre los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible)’, presentado en el citado evento de Madrid en el marco del III Observatorio de la Movilidad Sostenible de España. Un texto en el que se indica que más de 51,1 millones de vehículos conectados con 5G o con inteligencia artificial están operativos hoy en día a nivel mundial y que para 2025 se prevé que el tamaño del mercado mundial de automóviles conectados alcance los 198.000 millones.

El estudio aporta conclusiones y refleja retos que tenemos por delante que no deben pasar desapercibidos. La movilidad sostenible puede ser un elemento de cohesión social y territorial, pero antes hay que superar las barreras existentes para la adopción generalizada del vehículo eléctrico, entre ellas la falta de infraestructuras suficientes de recarga eléctrica. En este escenario Grant Thornton aboga por impulsar la colaboración público-privada y por poner en marcha estrategias para generar un ecosistema más sólido.

Apunta José Luis Rodrigo, director general de la Fundación Ibercaja, entidad que impulsa la iniciativa Mobility City, centrada en la movilidad del futuro, que teniendo en cuenta que la Agenda 2030 de la ONU con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es la hoja de ruta para conseguir «una sociedad más equilibrada, capaz de vivir en sintonía con el planeta», es necesario que las administraciones que la impulsan y tutelan confronten sus actuaciones. «Se trata de crecer económica y socialmente pero hacerlo en armonía con las costuras del planeta y sin fomentar desigualdades», señala en el informe ‘La movilidad sostenible del futuro’, de Grant Thornton.

«Hay sectores de actividad que afectan sobremanera a la consecución de estos objetivos y la movilidad es uno de ellos», indica Rordigo. «Un eje principal del cambio hacia una movilidad sostenible son los vehículos que utilizamos en los desplazamientos. La electrificación de las propulsiones, los nuevos diseños, el reciclaje de materiales y la conectividad representan sucesivos retos tecnológicos que inciden directamente en el sector de la automoción», precisa. Por ello el directivo de Ibercaja reclama la transformación del modelo productivo de esta industria, si bien recuerda también que «la descarbonización del transporte tiene directamente que ver con el rápido despliegue técnico y con un cambio cultural». En ese sentido, señala que la economía circular «no es una tendencia o un lema, sino una necesidad para el cambio», tal y como ocurre con la digitalización, «necesaria para una fabricación eficiente y posteriormente un uso adecuado de vehículos cada vez más limpios», y destaca la importancia de actuaciones destinadas a mejorar la seguridad vial.

Comparte esa visión Mar García Ramos, socia directora de consultoría de Automoción y movilidad sostenible de Grant Thornton, pero reconoce que existen hoy una serie de barreras todavía importantes que se deben tener en cuenta, como la tecnología de las baterías, la adecuación de la red de suministro eléctrico y los puntos de carga, la ciberseguridad y la renovación del parque móvil, en un país como España donde la edad media del parque móvil supera los 13 años de antigüedad.

Participan en el estudio representantes de compañías de automoción y otras industrias, de centros tecnológicos y universitarios, Cámaras de Comercio y otras entidad, varias de ellas de Zaragoza.

«El sector del automóvil se encuentra alineado con los ODS a través de una concienciación sobre el medio ambiente, buscando la reducción del uso de combustibles fósiles y fomentando el uso de la energía eléctrica para el uso de de vehículos eléctricos. Se busca que una fuente de energía renovable sea el presente y el futuro para el uso del automóvil, afirma Alejandro Ibrahim, presidente del clúster aeronáutico de Aragón (AERA).

En la planta de Opel España en Figueruelas, del grupo Stellantis, saben lo que todo esto significa. La producción de la versión eléctrica de su coche superventas, el Corsa, que se está vendiendo muy bien en algunos países europeos, le ha dado mucha experiencia en la materia. «Stellantis tiene en cuenta el impacto de sus automóviles en el entorno durante todo su ciclo de vida, desde la mesa de diseño al reciclaje de sus distintos componentes», indica José Antonio León Capitán, director de Comunicación y Relaciones Intitucionales en España del grupo que integró a PSAy a FCA (Fiat Chrysler). «Del mismo modo», añade en su parlamento para el informe de Grant Thornton, «lo digital está presente en toda la cadena de valor, desde el diseño virtual a la logística, la venta ‘online’, etc.»

«El vehículo eléctrico lo estamos viendo ya en circulación y técnicamente muy desarrollado. La solución de autobuses urbanos eléctricos ha desplazado ya al autobús de combustión, incluso híbridos, en casi todas las nuevas contrataciones en países desarrollados», apunta Eduardo Gálvez, directivo de CAF, fabricante de trenes y autobuses que tiene una planta en Zaragoza.

El coche eléctrico y el vehículo autónomo

La apuesta por la tecnología, con innovaciones vinculadas a la digitalización y a herramientas como la inteligencia artificial o el ‘big data’, los impedimentos para implantar de modo generalizado la utilización de coches eléctricos y una clara visión de un futuro con vehículos autónomos son las líneas principales abordadas en el informe ‘La movilidad sostenible del futuro y el impacto de los ODS’, de Grant Thornton.

El texto confirma que la movilidad sostenible puede ser un elemento de cohesión social y territorial. También que la descarbonización del transporte, responsable en buena parte de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), es una necesidad que tiene ya una fecha clave, 2050, marcada por los compromisos de España en la UE.

El informe concluye que el vehículos eléctrico debe superar aún distintas barreras antes de convertirse en una alternativa general al de combustión y cubrir todas las necesidades de movilidad. Por ello subraya que «se necesita una verdadera red de recarga que sea accesible, homogénea y capilar».

La industria de los vehículos conectados no para de crecer y «los avances en esta área llevan a pensar que el coche autónomo será una realidad en las próximos décadas», señala. Sobre la creciente incorporación de tecnología a los modelos se precisa que para 2025 los coches conectados podrían salvar 11.000 vidas provocar 260.000 acccidentes menos cada año.

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