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Los cerealistas aragoneses temen que el excesivo calor merme una cosecha que se había recuperado con las lluvias de abril

Tras un invierno muy seco que hacía presagiar lo peor, las precipitaciones de primavera permitían prever una producción media de cereal que ahora se ve amenazada por las elevadas temperaturas.

Estado actual de la cebada (este sábado) en una explotación agrícola de Gallocanta (Zaragoza)
Estado actual de la cebada (este sábado) en una explotación agrícola de Gallocanta (Zaragoza)
UAGA

Los agricultores aragoneses celebran hoy la festividad de su patrón, San Isidro Labrador, mirando al cielo. O mejor dicho, al termómetro. Vendría bien que cayera algo de lluvia, pero ahora lo que realmente inquieta a los productores, especialmente a los cerealistas de secano, es el calor excesivo. Porque cuando apenas queda un mes para que las cosechadoras entren en los campos, las altas temperaturas –superando incluso los 30 grados– que se registran estos días en Aragón y que ya adelantan las previsiones meteorológicas para las próximas jornadas podrían dar al traste con las buenas perspectivas con las que se encaraba la cosecha tras las cuantiosas lluvias (no siempre generalizadas) de primavera.

"Todo dependerá de lo que suceda durante este mes de mayo", coinciden en señalar los agricultores cuando se les pregunta por las estimaciones de cosecha. Sin embargo, reconocen que la campaña presentaba ahora buenas expectativas y, aunque con la irregularidad propia de las distintas zonas, se esperaba una cosecha "buena" con cifras similares –e incluso algo superiores a una producción media, que se sitúa en torno a los 2,5 millones de toneladas.

Es cierto que el año no comenzó bien. Durante los dos primeros meses de este 2022 "apenas cayó una gota" sobre el secano aragonés, recuerda José Manuel Roche, secretario general de UPA-Aragón, que recuerda que en esas fechas "los cultivos de gran parte de Aragón, donde se llegó a declarar la prealerta de sequía, se encontraban en una situación muy apurada".

La llegada de la primavera cambió las expectativas y el ánimo de los cerealistas. Las lluvias caídas durante el mes de marzo y especialmente en abril dieron un respiro a los cultivos, que respondieron a las precipitaciones recuperando el verdor, incluso en aquellas cebadas y trigos que hasta entonces se daban por perdidos.

"En las zonas tardías como Teruel, Jiloca, Daroca, Calatayud y norte de Huesca se espera incluso una buena cosecha", detalla José María Alcubierre, secretario general de UAGA, que señala que las estimaciones apuntan a una producción media en la Hoya de Huesca. Más imprevisible es lo que pueda suceder en el valle del Ebro, donde todo dependerá de lo que suceda en lo que resta de mes. "Mayo decidirá cómo evolucionan los cultivos", añade.

Pero el temor comienza apoderarse de los cerealistas. "Aunque generalizar en Aragón es algo peligroso, hasta ahora había presagios de una gran cosecha, pero esto puede cambiar radicalmente si nos quedan por delante 15 o 20 días con el mercurio superando los 30 grados", lamenta Fernando Luna, presidente de Asaja-Huesca.

En maduración

Y es que estas altas temperaturas no son nada bueno para el desarrollo del cereal de invierno, que se encuentra precisamente ahora en pleno proceso de maduración. Para ello es imprescindible un tiempo suave, porque con el calor excesivo, el cereal se asura, es decir, se acelera la maduración y, en consecuencia, no se acumula en las semilla las sustancias de reserva necesarias para un adecuado grosor del grano. Dicho de otra manera, la producción es menor.

"Ya veremos qué sucede en las cebadas, pero posiblemente haya una reducción de la producción mayor de la que esperábamos", insiste Luna. El líder de Asaja en Huesca advierte que la situación del regadío tampoco es la que sería deseable, porque "el riego no es tan bienvenido por la planta como cuando se realiza con temperaturas más frescas", matiza.

Luna destaca que si el calor adelanta la recolección se podría pensar en una segunda cosecha, pero lamenta que si no llueve más "no habrá agua suficiente". Una situación, advierte, que se podría agravar si debido a estos calores hay que gastar la que queda para la primera cosecha. "Pinta feo", lamenta el presidente de Asaja-Huesca, que está convencido de que habrá menos producción y lamenta esta pérdida "en un año en el que los precios van bien".

Insiste José Manuel Roche, líder de UPA en Aragón, que mayo será decisivo, no solo por las lluvias sino también porque las altas temperaturas "que preocupan mucho". Si estas fueran suaves, señala, "sería fenomenal", incluso podría hablarse de una producción superior a la media. Si el mercurio no baja, "habrá mucha paja y poco grano", advierte.

A la falta de lluvia en algunas zonas y al excesivo calor que anuncia la agencia estatal de meteorología para los próximos días, el presidente de Araga, Jorge Valero, añade además las pérdidas ocasionadas por la plaga de conejos. "En muchas explotaciones no queda producción", asegura.

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