Economía
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Las grandes empresas de Aragón prefieren mantener la mascarilla en interiores, pero las pymes se la quitan

Por prudencia, las fábricas con más operarios, como Stellantis, van a seguir con este sistema de protección. En autobuses de empresa y vestuarios, el uso del cubrebocas se mantendrá igual

ndustria. Las fábricas más grandes, por el elevado número de empleados que concentran, prefiere evitar riesgos al no poder garantizar una distancia de seguridad entre todos los puestos de trabajo. Con alguna excepción como el grupo Saica, que ha decidido prescindir de la mascarilla salvo para personas con síntomas, la mayoría las mantiene.
Industria. Las fábricas más grandes, por el elevado número de empleados que concentran, prefiere evitar riesgos al no poder garantizar una distancia de seguridad entre todos los puestos de trabajo. Con alguna excepción como el grupo Saica, que ha decidido prescindir de la mascarilla salvo para personas con síntomas, la mayoría las mantiene.
Guillermo Mestre

El fin de las mascarillas en interiores, decretado el 20 de abril por el Gobierno, no ha supuesto que hayan desaparecido del día a día de las fábricas. Más bien al contrario, en las grandes, por prudencia y de acuerdo con los comités de Seguridad y Salud Laboral, han optado por mantenerlas un tiempo más. Sin embargo, en pequeñas y medianas empresas, se ha preferido retirarlas y que cada trabajador a título individual haga lo que le parezca.

En la factoría de Stellantis en Figueruelas, la instrucción ha sido conservarla. «Seguimos con las directrices de la corporación: en exteriores no y en interiores, sí». Dado que «hay puestos en los que no se puede garantizar la distancia de seguridad», la compañía considera que es lo más prudente, indican. «En otros países no es obligatoria, pero los servicios de prevención son partidarios de que se siga usando en espacios cerrados. Al salir de la fábrica los empleados se la pueden quitar, pero en el puesto de trabajo y en el bus de empresa hay que llevarla», señalan desde la dirección del fabricante de coches.

En BSH Electrodomésticos España anteponen la seguridad. «La mascarilla de momento seguirá siendo obligatoria en interior siempre que no se cumplan la distancia de seguridad o no se puedan tomar otras medidas como pantallas de separación de puestos», indican desde la empresa.

También, en Industrias Químicas del Ebro (IQE), la recomendación en interiores es no quitársela donde no se pueda mantener la distancia de seguridad ni la ventilación cruzada o en lugares donde haya más aglomeración de personas como los vestuarios. Asimismo, en el comedor, hay establecido dos turnos de comida para que no se junten demasiadas personas.

Jesús Urbano, director general de UB Group Automotive, explica que en los 60 centros de trabajo en los que operan en España su decisión es que se siga llevando la mascarilla. «Nuestros clientes nos lo exigen». Ahora bien, matiza, «en los centros propios de trabajo, es voluntario y mucha gente la lleva».

 En esta tendencia general de la gran empresa a no retirar la mascarilla de interiores, Saica constituye una pequeña excepción. El grupo papelero aragonés decidió el pasado viernes, después de haber optado porque los trabajadores la siguieran llevando hasta el 9 de mayo, retirarlas, a partir de ese día «con carácter general y para todos los centros de trabajo de Saica en España y Portugal». La dirección establece así que «el uso de mascarilla obligatorio quede limitado únicamente a personas que presenten síntomas respiratorios compatibles con la covid-19».

Por contra, en la fábrica de HMY Yudigar en Cariñena son continuistas. «Nos parece lo más prudente seguir con esta medida de prevención que nos ha permitido garantizar estabilidad durante todos estos meses», apuntan.

En Kongsberg Épila, el director de la planta, Esteve Calzada, recuerda que desde el 2 de mayo la política de la empresa es que las mascarillas se lleven en la oficina y áreas de trabajo donde no se pueda mantener una distancia de seguridad de 1,5 metros. También, indica, «se deberán utilizar en áreas cerradas con más de dos personas, vestuarios y cantina».

Diferente criterio, el de cumplir con la legalidad, es el que siguen muchas medianas y pequeñas empresas (pymes). Raquel Montañés, directora general de IDE Electric, indica que la mayoría de trabajadores no la llevan, que afortunadamente disponen de amplias instalaciones en Zuera con distancia suficiente. «Había muchas ganas de quitársela», afirma, si bien mantienen programadas horas para la ventilación cruzada, medidores de CO2 y otras medidas.

«El que quiere la lleva y el que no, no», asegura Luis del Corral, presidente de Confecciones Oroel, tras haber hecho la correspondiente evaluación de riesgos.

Silvia Ortiz, responsable de Salud Laboral en Itesal, reconoce que en las zonas productivas no se usa la mascarilla porque fabrican perfiles de aluminio de seis metros y los espacios de trabajo en la nave son muy amplios, pero en las reuniones de varias personas «se la ponen» y, por supuesto, en el autobús de empresa. 

Hostelería. La mayoría de los negocios de hostelería han dado libertad a sus trabajadores para decidir si llevan o no mascarilla. Lo mismo ocurre en el pequeño comercio, que en muchos casos ha optado por seguir utilizándola para dar mayores garantías al cliente. En estos últimos, sin embargo, cada vez es menos frecuente.
Hostelería. La mayoría de los negocios de hostelería han dado libertad a sus trabajadores para decidir si llevan o no mascarilla. Lo mismo ocurre en el pequeño comercio, que en muchos casos ha optado por seguir utilizándola para dar mayores garantías al cliente. En estos últimos, sin embargo, cada vez es menos frecuente.
Javier Belver

Bares y comercios, entre la «libertad» y el plus de seguridad para el cliente

La mayoría de cafés, bares, tiendas y restaurantes han dado libertad a sus trabajadores a la hora de decidir si llevan o no mascarilla en interiores. Para muchos, según explica Miguel Ángel Salinas, vicepresidente de la Asociación de Discotecas y Salas de Fiesta de Zaragoza y gerente del Grupo Canterbury, ha sido «una liberación», aunque no todos se han desprendido de esta medida de protección. «Los empleados jóvenes son los que más prescinden de ella. Los más veteranos, en cambio, la aguantan más», dice.

Salinas hubiera preferido que el Real Decreto del Gobierno central hubiera sido «más claro», ya que, a su juicio, la mascarilla es «un plus de seguridad más de cara al cliente». «Nosotros recomendamos a nuestros trabajadores que siguieran llevándola. Hicimos incluso una consulta a Prevención, pero no les podemos obligar», indica.

Los clientes, por su parte, «sí se la quitan más». «Especialmente la gente joven. Los mayores de 60 años suelen tener más cuidado y se la ponen entre plato y plato, aunque últimamente hay una sensación de mayor relajación», apunta Salinas. La medida ha hecho, también, que discotecas y pubs estén «funcionando mejor», ya que «da una mayor sensación de libertad y alegría», un elemento clave para estos negocios.

En el pequeño comercio, la mayor parte de los dependientes han optado por seguir llevándola «por atención o respeto a los clientes», según apunta Antonio Tornos, presidente de la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia.

En su empresa, por ejemplo, han decidido continuar usándola. «Al cliente no se le exige nada, pero seguimos teniendo gel hidroalcohólico y mascarillas a su disposición», añade. Para estos establecimientos, el fin de esta restricción también ha supuesto un alivio en las ventas, ya que, según Tornos, ha permitido recuperar la sensación de normalidad

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