Economía
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Vitivinicultura

Los productores de cava aragonés prevén recuperar este año el volumen de ventas previo a la pandemia

Las cuatro bodegas zaragozanas integradas en la D. O. Cava encaran la Navidad con buenas expectativas pero sin perder de vista la evolución de la covid

La producción de cava aragonés ha ido ganando terreno en los más exigentes mercados.
La producción de cava aragonés ha ido ganando terreno en los más exigentes mercados.
Heraldo.es

En las Navidades de 2020, todavía sin vacunación, con los contagios disparados, con restricciones de movimiento, toques de queda y limitaciones de aforo hasta para las reuniones familiares, se brindó poco. Y de ello dieron buena cuenta las ventas de los principales productores de cava en Aragón.

Ahora, y aunque la transmisión del virus vuelve a desbocarse, se teme los efectos de la variante ómicron, se impone el pasaporte covid y no se descartan nuevas restricciones, la situación es muy distinta. Al menos en las bodegas de la Comunidad incluidas en la Denominación de Origen Cava, que prevén recuperar este año las cifras de comercialización anteriores a la pandemia.

"Todavía es pronto para confirmarlo con rotundidad, pero vamos camino de alcanzar unas cifras históricas", señala César Langa, propietario y gerente de la bodega bilbilitana que lleva el apellido familiar, que asegura estar "desbordado con los pedidos" y tener algunas de sus referencias "totalmente agotadas".

Aunque las dos semanas que restan del mes de diciembre son decisivas para las ventas, Bodegas Langa, incluida también en la D. O. Calatayud, prevé vender las 500.000 botellas de cava que produce. Pero, lo realmente destacable, señala su propietario, no es tanto el volumen como el destacado incremento en valor, ya que ha aumentado significativa la comercialización de sus cavas más premium, el Reyes de Aragón reserva y gran reserva.

Este éxito se debe a su calidad y la proyección exterior que con ella han adquirido sus espumosos, gracias también a las excelentes críticas cosechas por Bodegas Langa. Prueba de ello es que su Reserva Brut Nature ha sido incluido recientemente por la prestigiosa crítica Sarah Jane Evans en la lista Top 10 de los mejores del mundo de la reconocida revista vinícola británica Decanter. Y, además, tanto su gran reserva como su reserva serán este año más ‘reales’ que nunca porque ya han llegado hasta Casa Real.

"Todos estos reconocimientos ayudan, por supuesto, ponen foco sobre nuestros cavas y generan entre los consumidores las ganas de probarlos", señala Langa, que deja claro, sin embargo, que es la calidad del producto la que abre mercados. Y el tiempo le ha dado la razón. César Langa lleva años insistiendo en que no era el boicot al cava catalán lo que impulsaba las ventas de los productos aragoneses. "Llevamos cincuenta años produciendo cava en Bodegas Langa y todo esto no es una casualidad", señala el director general de esta bodega con más 150 años de historia, que elabora espumosos desde finales de los 70.

Su expansión está tomando tal ritmo que Bodegas Langa, que exporta sus cavas a 30 países, tiene previsto invertir en la construcción de una nueva bodega de elaboración, cuyas obras podrían comenzar el próximo año, que tendrá una capacidad total a pleno rendimiento de 500.000 kilos.

También en Bodegas San Valero (BSV) prevén recuperar las ventas de 2019, hasta alcanzar las 300.000 botellas de cava comercializadas, especialmente en el mercado nacional y, sobre todo, en el canal alimentación en el que sus productos están "muy bien posicionados", señala Javier Domeque, responsable de Marketing y Comunicación de la bodega.

Domeque reconoce que este año, y especialmente en los tres últimos meses en los que se concentra el 80% de las ventas, el comportamiento de los compradores es "distinto" a lo que era habitual en ejercicios anteriores a la pandemia. "Antes los pedidos eran más grandes y a precio más competitivos, ahora tienen menos tamaño pero más valor", señala.

Con sus marcas Gran Ducay y Particular, Bodegas San Valero atienden esencialmente el mercado nacional, aunque un 20% de la producción ha conquistado mercados tan exigentes como el chino, el japonés o el ruso. Una producción, que junto con toda su gama de vinos, "está funcionando muy bien" en este 2021, en el que se están recuperando las ventas perdidas el pasado año, en el que la caída alcanzó cerca del 20%, gracias también "al gran trabajo realizado en multicanalidad, especialmente en el canal ‘on line’.

Para sorprender a los consumidores, Bodegas San Valero ha lanzado este año el gran reserva de Gran Ducay, con 30 meses en botella, y su Particular garnacha rosé. Con ellos, BSV ha ampliado a seis su oferta de cavas (tres de Particular y cuatro de Gran Ducay).

Desde Ainzón

Además de Cariñena, Ainzón es el otro municipio zaragozano integrado en la D. O. Cava. Y en esta localidad zaragozana de la comarca de Campo de Borja están instaladas dos bodegas dedicadas a la producción de este espumoso. Una de ellas, Bodegas Bordejé, fue pionera en Aragón en la elaboración de estos caldos, ya que los produce desde 1962.

Al grupo familiar Ruberte pertenece Monasterio de Veruela, una bodega con 450 metros cuadrados de cuevas con los que Susana Ruberte, enóloga y gerente del grupo vitivinícola hizo realidad el sueño de elaborar cava "de gran calidad".

Ruberte, que acaba de lanzar al mercado su Monasterio de Veruela Gran Reserva, se muestra más cautelosa al hablar del comportamiento de las ventas. "Hasta ahora iban bien, pero lo cierto es que en esta última semana hemos notado que está todo un poco más parado. El distribuidor nos dice que es por la covid", señala. En su opinión, "la gente está ahora un poco más reacia a la compra", porque, considera, está esperando a ver si vuelve a ver restricciones por la expansión de la covid. De hecho, asegura Ruberte, en algunas de las grandes cadenas de distribución con las que trabaja "ha habido un parón importante de pedidos".

A pesar de todo, confía en la buena acogida del mercado para las 20.000 botellas de cava que produce Monasterio de Veruela, de las que el 40% son de la marca que da nombre a la bodega y el 60% corresponde a la gama Camino del Moncayo.

El precio tendrá que subir "irremediablemente" en 2022

Los productores de cava no son ajenos a la crisis de suministro y al alza de los precios de las materias primas. Reconocen que no han tenido problemas con el vidrio, porque el proceso de elaboración del cava se realiza ya en botella. Pero, para ser previsores y viendo que la situación se puede alargar, en Bodegas Monasterio de Veruela ya han comprado botellas para la producción del próximo año, explica su directora, Susana Ruberte.

«Notamos más los problemas de suministro y el encarecimiento de las materias primas en el mes de noviembre, por lo que hicimos acopio y ahora estamos menos nerviosos», detalla César Langa, propietario de Bodegas Langa. Y lo reconoce también el responsable de Márketing de Bodegas San Valero, Javier Domeque, que detalla que el precio del transporte para la exportación se ha multiplicado por tres en apenas unos meses.

Por eso, y aunque este año han decidido asumir el coste y no repercutirlo al consumo, coinciden en señalar que «irremediablemente» el precio de los vinos y el cava subirá en 2022. Un incremento que cifran entre un 8% y un 10%.

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